Una historia es un hecho envuelto en una emoción que nos puede obligar a tomar medidas y así transformar el mundo en torno a nosotros.

Robert Dickman, 2003

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Aunque no «hemos terminado» con las formas de enseñar y las herramientas de aprendizaje «de toda la vida», sí que se ha producido un desplazamiento de éstas hacia las tecnologías digitales y, últimamente, móviles, lo cual –como hemos expuesto en otras ocasiones– plantea algunas cuestiones fundamentales en el mundo de la educación.

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Un cambio radical en las formas de escritura hacia textos más cortos, más nítidos: tweets, mensajes y correos electrónicos.

2

Un cambio en los dispositivos de entrada hacia los teclados.

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Un cambio hacia la escritura en los dispositivos móviles, una especie de movimiento que evoluciona de la narrativa a la educación transmedia.

De hecho, se ha producido un vuelco hacia el lenguaje texting, a expensas de la voz en los teléfonos móviles, que muestran que hay un aumento en la escritura de los «walkers» (i.e.: ‘aquellos que aprenden caminando’, como pulgarcita).

La escritura en el móvil ha pasado de ser una actividad deliberada y formal a producirse en todo tipo de ambientes, y a formar parte de nuestra actividad diaria; una actividad de participación masiva. Sin embargo, estas formas de escritura, son poco conocidas, y rara vez se enseñan en las escuelas –o mejor–, solo se utilizan de manera aislada.

En efecto, la ubicuidad de los dispositivos móviles ha llevado a un uso masivo y popular del texting, el cual ha superado a la voz en el uso. Todo esto apunta hacia un cambio irreversible en nuestra forma de escribir y en nuestra cultura de la lectura.

El aprendizaje móvil también es cuestión de herramientas, ¿por qué los estudiantes han de aprender con artilugios que las organizaciones educativas les impongan, si ellos quieren las suyas propias para hacerlo?

Ciertamente, la mayoría de los estudios de investigación que he leído sobre el tema de la adquisición por parte de instituciones de grandes cantidades de dispositivos móviles idénticos (PDAs, iPhones, iPods, etc.), están basados en el siguiente criterio: el modelo de dispositivo móvil que se adquiere se corresponde con la marca que utilizan para los ordenadores de escritorio, los cuáles, de ordinario, están instalados en un laboratorio de informática; y eso, ni funciona pedagógicamente, ni les gusta a los aprendientes que disponen de sus «locos cacharros», que utilizan para casi todo en su vida cotidiana.

Esta situación supone un «problema» porque, lo más probable es que al estudiante –que ya tiene su propio dispositivo– el hecho de que tenga que manejar dos le resulte poco práctico. En efecto, los usuarios tienden a ser muy posesivos con sus dispositivos móviles y tienen preferencias que no coinciden con las universidades, escuelas e institutos; y ello les molesta, les desmotiva y acaban por no utilizar el dispositivo «impuesto».

Creo que las instituciones van a tener que ser mucho más flexibles cuando se trate de aprendizaje móvil, incluso cuando trabajen e-learning. Ello significa ceder una parte del control a fin de que los estudiantes se sientan cómodos. Por ejemplo, no van a ser capaces de controlar exactamente qué hacen los estudiantes en todo momento, y van a tener que ofrecer diferentes vías parar obtener y entregarles contenido.

En la variedad de aprendizajes enriquecidos con las tecnologías, podemos preguntarnos incluso si el e-learning es, o no, un aprendizaje móvil, cuestión interesante ya que conlleva una gran controversia.

APRENDIZAJE MÓVIL

En la definición de aprendizaje móvil, creo que tenemos que centrarnos en la actividad de aprendizaje a distancia, no en los propios dispositivos.

Aprendiendo –sobre la marcha–, mediante la conexión a Internet, para crear y transformar contenido, tanto dentro como fuera de la jornada escolar y del edificio de la escuela: esto sí es aprendizaje móvil, no sólo escuchar audiolibros o leer información preliminar sobre un tema en Wikipedia.

Luego el concepto de «aprendizaje móvil» se refiere a ‘aprender desde cualquier sitio’, sin límites de espacio, ni de tiempo (ya sea inmediato o diferido), lo cual convierte el aprendizaje en un proceso personalizado. Esta es la esencia del aprendizaje del futuro, un aprendizaje a la carta donde el aprendiente es el responsable de lo que hace, cuando lo hace y cómo. Implica:

  • PARTICIPAR DESDE CUALQUIER LUGAR

En conversaciones con otros estudiantes sobre el contenido de aprendizaje desde donde uno se encuentra a través de Internet.

  • EL APRENDIZAJE MÓVIL ES CONVENIENTE Y FÁCIL PARA TODOS

La comodidad es clave para su aprobación. Si usted hace algo difícil, es menos probable que quiera participar. El aprendizaje móvil pone el evento de aprendizaje literalmente en la palma de su mano. Imagine, por ejemplo, utilizar un vídeo de entrenamiento –corto– con su equipo de ventas, que les recuerde que deben centrarse en los beneficios y características de su nuevo producto.

  • EL APRENDIZAJE MÓVIL ES RELEVANTE

El Aprendizaje móvil le proporciona al estudiante lo que necesita, cuando lo necesita. Es relevante para el trabajo a mano y se puede obtener la información de interés rápida y fácilmente.

  • EL APRENDIZAJE MÓVIL PONE ORIENTADORES A SU ALCANCE (APRENDIZAJE PERSONALIZADO)

Nos encanta la idea de usar el formato corto de vídeos en un iPad o un teléfono inteligente en combinación con herramientas como Skype o mensajería instantánea para crear una experiencia más social y colaborativa de aprendizaje. M-learning puede ser mucho menos formal y se presta bien a la dinámica de una relación de guías. Puede ser un «tira y afloja», dar y tomar instrumentos para fomentar la buena comunicación. El mentor puede crear una rápida secuencia de 60 segundos de vídeo acerca de cómo manejar una objeción del cliente, en particular, y pedir al aprendiente nueva información específica. El aprendiz podría entonces responder a través de texto, mensajería instantánea o correo electrónico. Eso mantiene la conversación y se convierte en una verdadera experiencia de aprendizaje.

Ahora, es cuando los líderes de aprendizaje deben  emprender una búsqueda de talento y encontrar a quienes acrediten experiencia móvil, destreza fundamental para orquestar cualquier estructura, organización y puesta en funcionamiento de cualquier aprendizaje.

El M-learning hace que pasemos de la capacitación al desempeño, es decir, de la teoría a la práctica de cada día, a lo natural, tanto en aprendizajes como en trabajo.

IMPACTO

¿En qué medida el impacto del entorno de aprendizaje digital en nuestra educación a distancia tradicional va a cambiar la forma en que los maestros enseñan y los alumnos aprenden

?

¿Las innovaciones espectaculares se transformarán en una amenaza para las formas establecidas de enseñanza-aprendizaje, o son la panacea para superar algunas de las dificultades de nuestro sistema de educación superior y para resolver algunos de nuestros problemas educativos provocados por el cambio de paradigma importante y de mayor alcance educativo

?

Los entornos de aprendizaje digitales los podemos analizar desde un punto de vista pedagógico con el fin de averiguar cuáles son, exactamente, las posibilidades didácticas y las oportunidades y cuáles son sus desventajas previsibles.

Si bien estamos todos de acuerdo en que su incorporación e implementación son necesarias en nuestro sistema educativo, no podemos acordar qué caminos conviene explorar, qué categorías debemos establecer, ni qué personas las deben crear. En resumen, hay dos tipos de reacción:

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Tradicionalistas

Creen que el aprendizaje tiene lugar cuando la enseñanza expositiva y el aprendizaje receptivo encajan entre sí: el profesor presenta los contenidos y los alumnos los reciben, los almacenan en su memoria y los recuperan cuando se requiera en los exámenes.

2

Progresistas

Se oponen al tipo de aprendizaje tradicional sobre la base de que es sólo cognitivo, de que los estudiantes permanecen relativamente inactivos o pasivos. Afirman, incluso, que la idea de que grandes grupos de estudiantes se expongan al mismo contenido y, luego, aprendan lo mismo es prácticamente una falacia.

EPILOGO---Magazine-INED21

Nicholas Negroponte del MIT cree, incluso, que en el futuro vamos a trabajar con un solo libro, que podremos «cargar» solo con los contenidos que necesitemos en un momento determinado. Como resultado de la puesta en red de entornos de aprendizaje, un cosmos de información se desarrollará, incluyendo contenidos de enseñanza y la existencia de conocimiento que los alumnos autónomos pueden abrir por sí mismos; paso a paso, mediante la descarga de lo que necesiten en su propio disco duro de impresión, y trabajando a través de los textos.

En la historia de la enseñanza y el aprendizaje nunca ha habido una situación más favorable de partida para el aprendizaje autónomo y automático.

  • Josep Maria Turuguet Salgado

    Yo no estoy muy de acuerdo con el señor Negroponte. Creo que la expresión clave del asunto es el “lo que necesiten”. ¿Qué necesita un alumno? Lo que uno necesita y desea depende de lo que millones necesitan y desean. ¿Lo prescribe un ministro? ¿Lo dice la Editorial? ¿El profesor? ¿El alumno es consciente de que lo necesita y lo desea en realidad? Es evidente que internet, que no es más que una suma mundial de desvelos, se lo puede dar todo… Pero ¿qué es todo? Hay un momento fundacional de la educación que es la creación de deseo de saber que no se solventa en cinco minutos para después correr a teclear. Y disiento de Negroponte en que el mundo se pueda recrear en un sólo libro gordo de Petete que uno construya a medida de sus necesidades (que además son problemáticas). Si es que lo he entendido bien. Creo que si no se hubiera inventado lo digital, la revolución educativa aún estaría por hacer y podría hacerse por otros medios. Más lentos y menos versátiles, por supuesto.

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