Walter Dresel en su libro «Toma un café contigo mismo», nos dice que, según nos vamos haciendo mayores, aparece en nuestra vida el pensamiento de que debemos respetar lo que sentimos. Esto hace que aparezca una extraña fusión en la que se mezclan –profundamente– dos fuerzas incontenibles:

La necesidad de generar respeto hacia nuestra persona.

La necesidad de comenzar a creer en nosotros mismos.

RESPETARSE

El respeto por uno mismo es –también– el derecho que nos asiste a reiterar los pensamientos acerca de la validez de afirmar que la alegría de vivir es un bien no negociable, al cual tenemos acceso por el solo hecho de ocupar un lugar en el Universo.

¿Cómo pueden los demás respetarnos, si mostramos una pobre imagen y un juicio absolutamente devaluatorio de nuestra propia persona?

Es mucho más fácil sentirnos avasallados por los demás que reconocer que, al no establecer una buena relación con nosotros mismos, les estamos ofreciendo la posibilidad de emitir juicios adversos sobre nuestros actos.

Reafirmemos nuestro sentimiento de valor personal, tengamos una actitud positiva hacia nuestro derecho a vivir dignamente. Tengamos la valentía de admitir cuáles son nuestros deseos y necesidades, así como la de hacérselos saber a los demás.

Respeto, dignidad, sentimientos de valor personal, son distintas facetas de nuestra personalidad. Aceptemos el desafío que significa establecer una relación de armonía con nosotros mismos, en la cual sustentar la construcción de  una autoestima saludable.

Si aprendemos a respetarnos, habremos dado un gran paso en pos del desarrollo de una autoestima sana, que nos ayude a ver el mundo desde un ángulo optimista, basados en la capacidad de los seres humanos de visualizar nuestro propio futuro.

Al respeto por nuestra propia persona debemos agregarle otro componente fundamental en la construcción de la autoestima: La creencia en nosotros mismos.

CREER EN UNO MISMO

¿De qué trata esto de creer en uno  mismo?

La confianza en uno mismo es otro de los pilares fundamentales de una buena autoestimaTener fe en nuestra capacidad para tomar decisiones, elegir y, sobre todo, pensar y permitirnos percibir que la alegría y el bienestar son conquistas naturales del ser humano son algunas de las facetas más destacadas de este pilar.

AUTOESTIMA

¿Qué es la autoestima? Sentirnos eficaces nos genera la percepción de que tenemos control sobre nuestra vida, lo que inmediatamente esta ligado a una sensación de bienestar. Darnos cuenta de que somos los actores principales de una obra que nos muestra como seres activos y responsables de aquello que nos pasa, y no como espectadores pasivos, victimas de los designios de los demás, nos provoca un sentimiento de gran paz interior.

La autoestima es tomar conciencia de que poseemos los instrumentos para enfrentarnos a la lucha por la vida y de que, al igual que los demás seres humanos, tenemos derecho al bienestar.

Esta definición contiene en su seno la convicción de que, como adultos, somos capaces de ganarnos la vida y de ser responsables de nosotros mismos, admitiendo también que somos lo suficientemente resistentes para no caer frente a la adversidad, y que hemos  de hacer el intento una y otra vez en pos de nuestras metas.

En un mundo altamente competitivo y que nos obliga a desarrollar un ritmo de vida muy acelerado, es un arma muy poderosa el poder confiar en nuestra mente y sentirnos seguros para responder adecuadamente tanto a los desafíos como a las oportunidades que se nos presentan.

Una buena autoestima nos hace sentirnos fuertes, con una energía positiva que, puesta al servicio de nuestra motivación, nos acerca al éxito y nos permite, una vez alcanzada la meta, disfrutar de nuestros logros plenamente, sin sentirnos culpables.

La autoestima es una experiencia personal intransferible que nos hace crecer de dentro hacia fuera, desde el centro mismo de nuestra persona, irradiando su luz y proyectándola a todo lo que nos rodea.

La autoestima no se alimenta con los supuestos triunfos en nuestro mundo exterior, sino que es una experiencia cumbre que se gesta en lo más profundo de nuestro ser, y que contiene interrogantes tales como: ¿Quién soy?, ¿hacia dónde voy? Y ¿Cuál es mi visión en la vida? Etc.

Tener una autoestima saludable no significa que no podamos equivocarnos o fracasar en el intento por cumplir nuestros sueños e ilusiones. Lo que una buena autoestima va a hacer es ayudarnos a reponernos más rápidamente frente a adversidad, basados en la confianza en nosotros mismos y al respecto nuestra persona.

DESARROLLAR NUESTRA AUTOESTIMA

¿Cómo podemos desarrollar nuestra autoestima? Debemos ser extremadamente cuidadosos de no caer en el error de evaluarnos comparándonos con quienes nos rodean: familiares, amigos, compañeros de trabajo o de estudio.

En las primeras etapas de nuestro deambular por la vida, cosechamos diversas experiencias que van moldeando el juicio que merece nuestra propia persona. Y así llegamos a la edad adulta con un determinado esquema de nosotros mismos y del mundo en el cual estamos involucrados.

Sea cual fuere nuestro pasado, una vez que llegamos a esta etapa necesariamente debemos revisar nuestro sentir; pues ya, a esta altura de los acontecimientos, somos plenos responsables de aquello que nos pasa y de aquello que nos permitimos que nos suceda.

La forma en que interpretamos nuestra historia personal determina nuestra manera de ser y estar en el mundo hoy.

Para mejorar nuestra autoestima debemos recurrir a sus fuentes naturales y examinar cuatro áreas fundamentales que nos ayudaran en este intento de crecimiento personal.

1

Determinar nuestras necesidades

Para determinar nuestras necesidades es necesario que pongamos en practica la AUTOACEPTACIÓN, entendiendo por tal el abandono de una actitud de enfrentamiento con nosotros mismos.

Recordemos que aceptar no significa estar de acuerdo con todo lo que hacemos y sentimos. Es, sin duda, una forma de poner en orden nuestra casa interna, permitiéndonos visualizar con mayor claridad los cambios necesarios para desarrollar nuestra autoestima.

Es importante también escribir esas preguntas fundamentales que todo ser humano se formula respecto a las áreas más conflictivas de nuestra vida, ej:

¿Qué cosas quiero que me pasen?

¿Qué cosas quiero que no me pasen?

¿Qué precio estoy dispuesto a pagar por aquellas cosas que quiero que me pasen?

¿Qué cosas necesito para sentirme en paz conmigo mismo?

2

Satisfacer nuestras expectativas

Al llegar a esta segunda área, ya tenemos identificados los problemas más significativos y, paralelamente, los cambios que haremos con el objetivo de desarrollar nuestra autoestima y poner en práctica la acción que internamente nos estamos demandando.

3

Ser benevolentes con nuestro pasado

Cuando miramos hacia atrás, tenemos la posibilidad de analizar qué cosas han funcionado adecuadamente en nuestra vida, y cuáles deberíamos mejorar.

Es posible que en este punto podamos evaluar que nuestro temor al cambio es mayor que el proceso de cambio en sí mismo, y que, cuidadosamente, debemos superar ese temor para que no opere en nuestra contra.

Es importante gratificarse por los logros alcanzados, aunque estos no sean demasiado significativos en el contexto general. Reconocer nuestros pequeños éxitos es una buena señal de que nuestra autoestima esta siendo genuina, y que esta reflejando sus verdaderas fuentes naturales.

4

Evaluar el pasado con objetividad

Por eso, a partir de ahora, debemos enfocar nuestros esfuerzos en definir las pautas y los modelos o paradigmas que han de ser nuestro norte de aquí en adelante. Esto trae implícito también que, si somos nosotros los que decidimos lo que queremos que nos suceda, también seremos nosotros quienes evaluaremos nuestras actuaciones.