Hemos llegado al 6 #juevesdepuzzle. Han sido seis semanas muy intensas en la Red. Familia, escuela, mediaciones, 4Entorno, inteRmetodología y ahora humanismo, han formado un puzzle colectivo, abierto. Cada semana se alimentaba de nuestras conversaciones. Nosotros somos parte de esta narración.

Las huellas de la Matriosca se han convertido en #HuellasComunes, el interior de la Matriosca en caja de Pándora para construir un horizonte, siempre cambiante, siempre amplio y luminoso. Gracias a todos los que formáis parte de este trayecto, no decimos nombres para no olvidarnos de nadie.

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Animación de 

Kiéreme, kiéreme mucho. Inquietante oxímoron.

La investigación psicológica ha descubierto que estamos preparados para antropomorfizar casi cualquier cosa que se asemeja vagamente a un ser humano.

En otro lugar  advertimos que aquellos que estamos en las fronteras de la comunicación y la educación,  de la presencialidad y la virtualidad, nos encontramos  como Teseo en el laberinto,  buscando el sentido en el caos, también andando en tierras pantanosas, como sugiere Rivière  en Crónicas virtuales.

“Una vez dentro del circuito, y esto es lo singular del fenómeno, todo es, se vuelve virtual: desde los políticos hasta las víctimas del Zaire, pasando por los ídolos juveniles, los presentadores de televisión y la gente del pueblo que desnuda sus sentimientos en un talk show”, para añadir más adelante “el reinado de lo virtual abarca todos los órdenes de la vida, ¿hasta convertir en innecesaria y superficial la vida real?

No hay que marcharse muy lejos para comprobar la certeza de estas palabras. Una noticia, la actualidad, es efímera y leve, lo que interesa es su actualidad en un tótem permanente, en un tiempo indefinido. Y esto siempre se logra con un buen espectáculo. ¿Recordáis El show de Truman, o de un modo más sutil The Player de Altman?

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El show de Truman

La fenomenología de las pantallas es un territorio para la gratificación sensorial, una peli, un spot, una serie, videojuego, conversaciones online… “el nuevo capitalismo no busca avasallar sino hacer amigos, no pretende ser encantador… Su mayor facultad no es vencer, sino vender” (V. Verdú)

Ya dijo Bill Gates antes de retirarse que nuestros salones (antes cuartos de ver, luego cuartos de estar, ahora un rincón más del espacio doméstico multipantalla), serían grandes supermercados.

Gurús (utilicemos el término con ironía) de la virtualidad como Sherry Turckle también alertan de diferentes riesgos. Lo que ya denominamos Factor Relacional,  se mueve en una doble dimensión. Explaya un entorno ambiental relacional en todas y cada una de las “presencias” en la virtualidad, y entreteje una red de interacciones que construye un nuevo cuerpo sin materia, y un nuevo tiempo en la dictadura de la sincronía. Este factor, nace y crece del manantial emotivo. Cada clic, cada instante fugaz será efímero en la medida en que carezca de emoción, será permeable si existe vinculación o afinidad, como nos avisa Gee.

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Percibimos que la comunicación se ha reducido en gran medida a información, con frecuencia contaminada por la saturación y el exceso (infoxicación), la falta de rigor y un escaso pluralismo.  

Para afrontar este doble reduccionismo (comunicación=información; educación=tecnología), proponemos un modelo que humanice a ambas, un modelo que pivote y fluya sobre tres nodos: comunicación, salud y educación. Tres nodos que vertebran el Factor R (relacional) que describe y define una alternativa socioeducativa.

La comunicación ha sido origen de culturas en sus múltiples y variados géneros, soportes, formatos y narrativas. Cuna del ser humano desde la oralidad, la escritura y la llamada nueva oralidad con la digitalización. Ha sido y es convergencia e hibridación (medios, plataformas, lenguajes, culturas). Y ha sido y es simbolismo, representación, construcción de la realidad. Una comunicación que supera el reduccionismo informativo, mercantilista, o una comunicación corporativa de proselitismo político y/o religioso.

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The Player

Desde esta visión sociocultural de la comunicación, y con otra visión de los nuevos alfabetismos, nuestra propuesta de comunicación mira de frente a la educación para la salud, que adquiere un papel relevante. Desde el documento HyV  de la Carta de Otawa en los años ochenta, recogida en los noventa y relanzada en 2003 por la OMS, cambia el panorama de la salud. Pasó de un enfoque proteccionista y vacunador, sólo preventivo, a un paradigma de promoción de la salud,  de empoderamiento, sin descuidar la prevención.

Una visión positiva y holística, que abarca las tres dimensiones del ser humano (cognitivo, emocional y social) y desde un proyecto de desarrollo comunitario, que abarca a todos y cada unos de los agentes  y mediadores sociales en un triple entorno (individual, social y ambiental).

La educación para la comunicación ha tenido en América Latina diferentes nombres: Argentina (Conecta Igualdad), Uruguay (Ceibal),  Chile (Enlaces), Bolivia (Plan Nacional de Inclusión Digital), y así el resto de países latinoamericanos. En todos y cada uno de estos países se encuentra con mayor o menor medida, una supeditación al dominio de lo tecnológico, con una función básicamente instrumental.

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En España, desde la década de los noventa, los programas institucionales, casi en su generalidad,  han planteado la educación mediática como una servidumbre tecnológica, con un sistema educativo unidireccional, jerárquico y puramente transmisivo, repitiendo los esquemas de instrucción analógica del libro y pizarra de pared.

Comentamos en la salud también es digital, que “la sociedad digital es apresurada, insatisfecha, llena de respuestas wiki, se plantea pocas preguntas. Es necesario que esta sociedad digital se someta a una dieta, si no quiere convertirse en una autómata que no reflexiona porque ya no tiene tiempo para hacerlo”, asegura Richard Watson, autor de Mentes del Futuro. ¿Está cambiando la era digital nuestras mentes?A esta cuestión también se añade Carr, en “Superficiales” que ya reflejamos aquí, y otros autores como Small en “El cerebro digital“.

Watson pide que el niño vuelva “al papel y al lápiz y a los juegos de imaginación”. Será un exceso este deseo del autor, o una provocación, porque las tecnologías de la relación, información y comunicación (TRIC),  recogen con creces “ese lápiz y esos juegos de imaginación” si el uso, las interacciones y relaciones mediadas por las tecnologías que se desarrollan son saludables y constructivas tanto para el usuario como para su entorno.


José

Carmen

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