Si preguntáramos si todos podemos ser psicólogos o inversores de bolsa, no tendríamos duda en la respuesta: no todos podemos ni debemos, por bien de los afectados. En nuestra profesión, la respuesta que se ha dado en el sistema educativo, según su actual sistema de selección, es la contraria: todo recién licenciado puede ser profesor. Una advertencia inicial: todos tenemos el derecho, pero lo que discutimos aquí es si todos podemos serlo.

Una consecuencia de nuestro nefasto sistema de selección del profesorado, fue la siguiente: una parte del profesorado eligió esa opción como segunda opción de su trayectoria profesional. Todos hemos oído alguna vez la afirmación de que si pudieran trabajar en otra cosa, lo harían. Una consecuencia de no tener un sistema de selección adecuado: un profesor sin vocación y sin formación actualizada, lo padecen generaciones de alumnos. En términos sociales y económicos, un despilfarro de tiempo y dinero.

Una de las asignaturas pendientes que tiene nuestro sistema educativo, es la selección y formación del profesorado actual. Desde INED21, en “Desde la igualdad a la excelencia”, hemos propuesto dos medidas realistas, después de comparar los mejores sistemas educativos del mundo: el DIR (Docente Interno Residente, un nuevo sistema de selección de la docencia; el programa de formación nacional: “Equilibrio metodológico”, una síntesis de las metodologías de transmisión directa, constructivistas y horizontales a través de las TIC. Podemos hacerlo, o podemos seguir pensando que cualquier persona puede y debe ser profesor, ese es el dilema.