Si yo fuera ahora mismo un maestro principiante a punto de empezar su carrera profesional, creo que estaría desconcertado. Deseando ser un profesor rupturista e innovador me vería preocupándome por todo:  el aprendizaje colaborativo, la flipped classroom, el portafolio (digital o no), aprendizaje por proyectos, por problemas, por competencias,  el currículo bimodal, las inteligencias múltiples, las comunidades de aprendizaje, la gamificación… Y rastrearía las posibilidades de Pinterest, Facebook, Prezi, Instagram, Flickr, Google Drive y Docs, Scoop-it, Remind, Moodle… O multiplico por mil mi capacidad de trabajo (si no me he vuelto loco) o me centro.

Todos los que estamos en esto vemos ambiente de cambio. Propuestas, infinitas. Sabemos lo que ya no queremos, pero no está claro que veamos todos la misma alternativa ni de la misma manera. Y tal vez ni siquiera lleguemos a un acuerdo total en el punto definitivo de llegada si es que consideramos que lo hay. ¿Educar para la libertad (definamos primero eso)? ¿Educar para la ciudadania (unívoca?)? ¿Educar para encontrar trabajo? Esto último sería lo menos problemático de entrada, al menos hasta que nos planteamos qué tipos de trabajo creemos que va a haber o, poniéndonos filosóficos, qué es un trabajo humano. ¿Podemos llegar a algún consenso?

Yo propondría algunos puntos de acuerdo sobre los que basar la ruptura-construcción de una educación nueva. Y de hecho nunca será ruptura porque siempre trabajaremos en el ínterin con lo que hay. Ya quiso ser rupturista la LOGSE y no estaba la fruta madura, cosa que encantó a los conservadores de todos los estamentos, que pudieron tener su parte de razón.

CONSENSO POSIBLE

Al grano. Podemos estar de acuerdo en…?

1

Que es el alumno quien aprende más que el profesor quien enseña. Es decir que los niños no funcionan como recipientes pasivos.

La mayoría de los que diseñan educación han sido alumnos motivados y les cuesta ver que no todos los cerebros funcionan igual. Que incluso asumiendo la mala costumbre de considerar el alumno como un recipiente, éstos tienen formas caprichosas y la boca donde no se espera. “¡Ah! ¿El agua no te ha caído dentro? ¿Y cómo és? Yo la he echado toda y bien y a ésos les ha entrado… Bueno, se les ha derramado algo pero la mayor parte, no.” Hasta no hace tanto hemos trabajado más o menos como en la alegoría. Nos hemos dado cuenta de que son los cántaros los que han de venir y poner la boca adecuadamente para llenar todo lo que puedan. Tú has de administrar el agua y evitar que caiga o aprovechar toda la que se pueda. Así son las cosas.  A menos que lo que queramos sean, en realidad, galeotes y los que no sirvan los tiremos al agua o los guardemos en puerto (alegorías nunca faltan). La alegoría del recipiente se agota con el libro de texto. Si además quisiésemos educar para la libertad, descubriríamos, pienso, que el “texto” nos sale demasiado caro porque habría que añadirle más cosas que también tienen su coste.

2

Que niños y jóvenes han de responsabilizarse de buena parte de su propia educación. Metamos ahí la cultura del esfuerzo para que todo el mundo esté contento.

Creo que fue un espejismo que vieron las primeras generaciones de la democracia. Europa era el paraíso del “nos lo den todo, porfa”. Es caricatura, pero algo hubo. Nunca habrá una humanidad irresponsable confiada a la responsabilidad de los robots. El ser humano deberá seguir luchando duro por gestionar el planeta gestionándose a sí mismo. Y la diferencia entre el modelo “oligárquico” y el modelo “democrático” estará en la educación. Desengañémonos, hoy manda básicamente una oligarquía que se resitúa según como se incline la masa. Feo pero real. La política sin la educación no hará nunca una democracia, es decir, no embridará nunca a la economía. Si el niño sabe que el mundo le da acogida y distracción y el mundo espera de él, a cambio, lo mejor que tenga, porque así ayuda a dar acogida y distracción, él mismo estará interesado  en evaluarse y el profesor podrá contar con su ayuda. Y ésa creo que es la cultura del esfuerzo de que ha de imbuirse, no cada niño, sino cada familia. Alguien ha de decirlo desde alguna tribuna influyente y acompañarlo de trabajo y dignidad.

3

Que los niños y jóvenes han de usar con soltura los nuevos medios que la digitalización ha puesto al alcance de todos.

Las TIC cambian el mundo, sin duda, y lo hacen a una velocidad que podría dudarse que fuera a la medida del hombre. En fin, lo hace el hombre… “Los demasiados libros” / “Los demasiados programas”. Hay que orientar a los alumnos pero antes hay que orientar a los profesores. Cuando se habla de tecnologías se habla también de sofware concreto, creado por mentes concretas que podrían haber trabajado de otra manera. No es informática, es Moodle, es Pinterest, es Prezi… en realidad te estás acomodando a programadores concretos. La informática pone el mundo, luego cada cual hace su edificio y te invita a entrar. Hasta los maestros sufren esta nueva sociedad de consumo. Simplemente uno ha de saber qué proyecto tiene y hacerlo con algo que le vaya bien. Pero primero quién soy y qué quiero.

4

Que los niños y jóvenes han de mantenerse como consumidores conscientes de cultura durante toda su vida.

Aprender toda la vida. Ser consciente toda la vida. Ser crítico toda la vida. Ser creativo toda la vida. No es poca cosa. Ciencia, Historia, Literatura, Teatro, Cine, Danza, Cómic, Arquitectura, Tecnología, Filosofía… ¿Libros? ¿Tabletas? ¿Ordenadores? ¿Videojuegos? Yo sigo pensando que la sabiduría más equilibrada viene en palabras. El lenguaje es un invento que se renueva más rápido que las impresoras. De hecho, todos los lenguajes. Y se enseña usándolo. Enriquezcámoslos todos en clase y se usarán toda la vida. Ahí el libro de texto hace poco.

5

Que la evaluación ha de ser tan compleja y fluida como la enseñanza que se pretende conseguir.

Uno de mis principales problemas como profesor fue aprender a ver lo que tenía delante. No lo llegué a conseguir del todo. Una solución liga con un apartado anterior, la responsabilidad. Si desde el principio se le explica claramente al niño que “por sus actos le reconocerán”, entenderá que su portafolio o su bloc de notas (del que hablé en el post anterior) le han de representar bien. Por otra parte, en un momento en que parece que se ha de programar por competencias, ¿qué examen escrito recoge lo competente que es uno?

6

Que conseguir todos esos objetivos requiere un profesor preparado de una manera distinta para un papel de guia de niños y corrector de problemas, no de niños.

Sin renunciar a una buena exposición, hasta la derecha educativa más recalcitrante reconoce hoy día que el profesor ha de ser hábil y empático además de instruído para acompañar, aconsejar, dirigir proyectos y evaluar creativamente. Y las inteligencias múltiples han venido a complicarle la vida (¡es que la ciencia descubre unas cosas!). ¿Cómo explico yo las ecuaciones de siete maneras distintas? Curiosamente, de las Escuelas de Maestros poco se habla. Como se fía todo a los Másters… (tal vez los del Universo que nos han de venir a salvar).

Si están de acuerdo en todo eso, lean lo que pienso que hace falta en este país. Si no, sigamos hablando. Estaré al tanto.

1

Un plan de Formación Inicial de Maestros que implique a todas las Universidades y que tenga en cuenta:

  1. la reparación inicial de lenguaje y contenidos. El aspirante a maestro ha de saber que las matemáticas, las ciencias y la lengua han de venir ya del bachiller y para lo que falte habrá de poner horas extra;
  2. estudio de dinámicas de grupo y psicología con especial atención al estudio y debate de casos;
  3. estudio de didácticas con prácticas y equipos de investigación dedicados al estudio y debate de casos;
  4. filosofía de la educación en la filosofía general del ser humano en el mundo;
  5. DIR que no requiere ya explicación.

2

Seminarios locales asistidos de resolución de problemas donde los profesores de cada zona que crean tenerlos puedan contrastarlos y recibir consejo, ayuda y/o consuelo sin sentirse humillados.

3

Centros de asesoramiento de recursos donde un profesor pueda resolver con rapidez si le conviene más Pinterest o Instagram o cosas por el estilo. No puede uno pasarse la vida probándolo todo. Tal vez se podrían plantear consultas por correo y recibir respuestas rápidas con referencia a cursos de formación de zona (en Cataluña los había bastante buenos, que yo sepa).

4

Llegar a un consenso sobre cuál va a ser el tipo de material que va a permitir el cambio educativo. Ahí es donde yo pienso que el llibro de texto sobra hasta el Bachillerato. Sobre los “recursos” de diferente laya, hablaré en otro post.