QUÉ ES ESO DE APRENDER

Afortunadamente, ya no existe una relación directa entre el olor a crema de sol y los libros estivales de ejercicios de repaso. Se ha roto la espada de Damocles de los cuadernillos veraniegos, que revisaban, de forma poco eficaz y aparentemente lúdica, los contenidos del curso y predisponían para el venidero. Adiós a los binomios playa-ortografía, pisicina-resumen y camping-mate. Hoy las vacaciones son otra cosa; al menos, deberían serlo.

No defiendo que el alumnado haya de estar tres meses sin avanzar. Al fin y al cabo, el tiempo de verano es también vida y no hay por qué descartarlo como una época  estupenda para continuar con el aprendizaje. Ahora bien, habría que definir bien qué es eso de aprender.

Y si entendemos aprender como ‘madurar, adquirir competencias (esto es, hacernos competentes), desarrollar habilidades y potenciar aspectos de la persona, poco tiene que ver el aprendizaje con rellenar esas cartillas de ejercicios «de repaso».

¿Y si aprovechamos estos meses para afianzar no tanto contenidos conceptuales o procedimientos escolares (terminología ya en desuso), sino para fomentar aquellas destrezas que van a cimentar el desarrollo de la persona?

¿si entendemos que las oportunidades van más allá que el cumplir el expediente de un refrito de ejercicios precocinados?

OCIO CONSTRUCTIVO

Al hilo de esto, es importante que sigan existiendo límites, rutinas y responsabilidades. El verano no ha de ser el tiempo de los libros de estudio, pero tampoco de  la anarquía. Hay algunas medidas imprescindibles para que este tiempo sea fructífero y fomente el aprendizaje y el desarrollo de la persona: dormir suficientes horas, madrugar, tener una justa disciplina y una autoexigencia razonable, asumir tareas y marcarse retos, comer ordenadamente, encargarse de cuestiones domésticas básicas, marcarse retos de lectura…

Ni libros de repaso, ni pasotismo total.

El verano ha de ser de disfrute y ocio, pero constructivo.

Son muchas las opciones que, además, pueden complementar lo que de haga en familia. Son buena idea los campamentos y actividades similares. Conozco de cerca el Campus Promete, de la Fundación Promete, en el que se fomenta la educación del SER y en el que el SABER es una derivada del proyecto de vida: sin duda, una excelente oportunidad que se suma al infinito abanico de experiencias de este tipo para todos los gustos, economías, edades, formatos y objetivos.

Desde la excitante propuesta de Fábrica de Valientes en su colonia balear hasta los campus deportivos de fútbol, tenis, surf…; desde internados tecnológicos hasta residencias en el extranjero, pasando por colonias de día o labores de voluntariado; desde campos de trabajo de arqueología hasta grupos educativos que hacen el Camino de Santiago, así como iniciativas de tipo Scout o laboratorios de creatividad len torno a Lego.

Son infinitas las posibilidades que ahora se tienen niños y adolescentes para la socialización, el aprendizaje y el desarrollo de competencias.

Tiempo de verano, sí. Tiempo de asueto absoluto, no. Tiempo de familia, de lectura, de oxígeno, de disfrute. Tiempo de ir mirando los libros del curso siguiente, no. Tiempo de experiencias, de reflexión, de cambio, sí. No tiempo de escuela o de convertir el apartamento de verano en una sucursal del aula. Tiempo organizado, claro; tiempo fructífero; tiempo de límites. Tiempo de caos y dejación, no.

EL RETO ESTÁ SERVIDO

Los deberes que ha de afrontar la escuela

Y, mientras, los deberes que ha de afrontar la escuela. Además de cerrar el curso y planificar el siguiente, con una burocracia que raya lo ilógico, habrá que enfrentarse a, seguro, reformas en la ley de educación, reajustes presupuestarios, contrataciones de las que luego no arrepentirse, diseño de planes eficaces y, por si todo esto fuera poco, una realidad, la del educador, que trasciende del aula y cada vez ha de asumir mayores responsabilidades sociales.

El reto está servido. Hoy por hoy, los centros educativos son también espacios para la mediación familiar, la detección de situaciones de desestructuración y el desarrollo de programas de prevención de todo tipo de adicciones. No es mal tema para reflexionar durante agosto.

La institución educativa habrá que plantearse sus propios deberes, avanzando en el cambio de paradigma, ya evidente, y en el fomento de la nueva concepción de enseñanza-aprendizaje.

¡Eso sí que serán deberes!

No tengo la mínima duda que la escuela eficaz solo se logrará con Equipos Directivos que trabajen en serio desde un liderazgo efectivo (al respecto, recomiendo la lectura de Xavi Escales y su libro «Always people first»), con planes reales y no solo sustentados por el papel, con mecanismos eficaces de comunicación y con la inserción en las escuelas de figuras como psicólogos y educadores sociales.

No estaría de más asomarse a Educablog y ver su punto de vista, más allá de su última publicación, el inspirador fotolibro IMAGO, para comprender que los deberes de la escuela en el siglo XXI pasan por entender que ya no es enseñar sino acompañar.

Deberes para unos y para otros. Al fin y a la postre, el verano es de vacaciones, pero el tiempo no se detiene y, como he dicho varias veces:

La vida es demasiado breve como para

andarse con demoras

Compartir
POST ANTERIORINEQUIDAD EN EL TRATAMIENTO EDUCATIVO
SIGUIENTE POSTLA EDUCACIÓN ES COMO LA MAGIA
Tiene una trayectoria de más de veinte años en órganos de gestión, dirección y decisión, pero, sobre todo, con una opción personal decidida por la educación al margen de lo educativo. Eso es lo que él llama educación divergente. Crítico con el sistema educativo actual y con los principios metodológicos habituales, aboga por la educación entendida como acompañamiento, superando la mera instrucción y militando la inclusión, la emoción y los vínculos como marcos imprescindibles para educar. En colegios, sí; en aulas, sí; en la realidad que tenemos, sí. Pero con otras claves. Licenciado en Historia por la Universidad de Deusto, ha impartido clases en esta misma institución durante trece años, tanto en Filosofía y Letras como en el Instituto de Estudios de Ocio, en equipos de docencia y con alumnado de diferentes edades, sensibilidades y procedencias, como reflejan su paso por CIDE (alumnos de universidades de USA). Asimismo, lleva casi veinticinco años como profesor en Enseñanzas Medias, desarrollando su labor como docente en Bachillerato y ESO, así como en Proyectos de Refuerzo Educativo Específico y Diversificación Curricular, además de ocupar puestos de responsabilidad en Dirección. Formado en innovación metodológica, lleva varios años colaborando activamente con Innovación Educativa del Gobierno Vasco (Berritzegune), con la agencia vasca de calidad Euskalit (en donde ha sido evaluador en procesos de gestión integral) y con centros educativos en los que requieren su asesoría. Alvira cree en los vínculos como herramienta educativa, entendiendo que el currículo es la excusa para ayudar a cada alumno a desarrollar sus capacidades. Habitual de foros, cursos y encuentros, el valor añadido de Alvira es su capacidad para comunicar, reconocido como orador, su fuerza está en la pasión con la que transmite, algo que queda igualmente patente en su faceta como escritor, con varios best-sellers en su haber y su reciente “La Novela de Rebeca” (Ediciones-B) presente en España y Latinoamérica.