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Claves de la docencia virtual

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La docencia virtual ha experimentado un auge exponencial en el último año. La pandemia de la COVID-diecinueve ha provocado la mayor interrupción de los sistemas educativos que nunca ha existido en la historia, que ha perjudicado prácticamente a uno con seis mil millones de estudiantes en el mundo entero.

Frente a la disrupción que han supuesto los diferentes confinamientos, la docencia virtual ha ocupado el centro del escenario global, una transformación obligada que ha acelerado la migración digital y que puede representar el despegue terminante de este género de enseñanza a lo largo del año dos mil veintiuno.

En verdad, las primeras previsiones de la industria auguran que el mercado del aprendizaje digital medrará el ocho por ciento y superará los trescientos setenta y cinco mil millones de dólares americanos en dos mil veintiséis.

Resulta que algo que afecta de forma tan negativa a una proporción tan elevada de la humanidad como una pandemia jamás puede ser bueno para absolutamente nadie. Sin embargo, sí podemos decir que, merced a la docencia virtual:

  • Los sistemas educativos de todo el mundo no se han debido interrumpir al 100 por ciento.
  • Y que grandes capas de la población mundial han podido conocer cómo es esta clase de educación.

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Qué es la docencia virtual

La docencia virtual es una modalidad educativa que debe centrarse en el aprendizaje de los estudiantes, fomentando el trabajo autónomo y el desarrollo cognitivo y personal con actividades críticas que desarrollen la construcción de su conocimiento y eludir la memorización pasiva de información.

La docencia virtual convierte el proceso de enseñanza-aprendizaje, demandando al enseñante que actúe como un facilitador de recursos y acompañante en el proceso formativo, puesto que es imposible querer conseguir de manera exitosa los aprendizajes bajo este nuevo formato solo si nos ubicamos como transmisores de contenidos.

Para aprender a través de la docencia virtual se precisa:

  • De flexibilidad por la parte de todos y cada uno de los actores,
  • Diseñar estrategias que faciliten el aprendizaje de todos,
  • Una alta interacción enseñante-estudiante y estudiante-estudiante para edificar conocimientos significativos de manera conjunta
  • E, indudablemente, por la parte de estos últimos, aceptar el compromiso de aprender de forma autorregulada.

En pocas palabras, la capacitación virtual consta de un sistema tecnológico de comunicación masiva y bidireccional, que reemplaza la interacción personal en el salón de clases como medio preferente de enseñanza, por la acción sistemática y conjunta de distintos recursos educativos y el apoyo de una organización tutorial, que favorecen el aprendizaje autónomo de los estudiantes.

Docencia virtual de calidad

Volviendo a la situación derivada de la Pandemia provocada por la expansión global de los enfermos por covid-19, hemos de decir que las condiciones en las que se ha reaccionado, ante este reto enorme de pasar en poquitos días de una modalidad presencial a una virtual, han llevado a un género de prácticas de emergencia que los especialistas llaman «docencia on-line de emergencia», la que: pese a que se desarrolla de forma virtual, no equivale necesariamente a una docencia virtual de calidad.

Un efecto no deseado, inherente a la manera inopinada e inmediata en la que se ha debido encarar la situación. Esto tropieza de lleno con factores como:

  • La carencia de preparación anterior.
  • De capacitación del profesorado.
  • De disponibilidad de recursos.
  • Y de conectividad y accesibilidad a dispositivos.

Todo lo cual ha provocado que muchas experiencias no hayan sido satisfactorias.

En efecto, pasar a la docencia virtual no es tan fácil como pudiera parecer. Un centro educativo que ofrece capacitación online de calidad debe organizarse de forma totalmente diferente: el traslado de la presencialidad a la no presencialidad no es automático.

Se trata de un sistema que pone a los estudiantes en el centro del aprendizaje, con implicaciones que van mucho más lejos de la pura translación a una pantalla de lo que un maestro hace en un aula presencial.

Por eso, algunas personas se han dado cuenta de que arrancar un modelo como este no tiene nada de simple y que no se trata de hacer videoconferencias síncronas. Han visto, por ejemplo, que es preciso:

  • Un diseño y una planificación muy detallados.
  • La preparación de recursos de aprendizaje.
  • Tomar resoluciones respecto a una forma de valorar diferente.
  • Y además que hace falta una competencia digital desarrollada, no solo instrumental, sino más bien metodológica.

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Algunas propuestas para la mejora de la docencia virtual

En este sentido, hay un material de referencia, realizado por la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) que lleva por tirulo Decálogo para la mejora de la docencia on line (al que puedes acceder desde aquí).

La obra contiene diferentes propuestas para enseñar en contextos presenciales discontinuos. Solo con eso, ya mostramos de qué forma podemos asistir a bastante gente, y al mismo tiempo, seguir aprendiendo con ellos y proseguir haciendo evolucionar el modelo.

Uno de los elementos clave en este modelo es el eLearn Center, el centro de desarrollo y también innovación del aprendizaje online. Este centro se concibe como una unidad técnica que interacciona con el profesorado y trabaja en nuevos desarrollos, plantea innovaciones en nuestro modelo y estimula estas innovaciones entre el profesorado.

En este sentido, bastantes personas del campo educativo se han dado cuenta de que desarrollar modelos híbridos que estén basados en buenos diseños de docencia virtual puede aportarles muchos beneficios, tanto en lo que se refiere a la flexibilidad de las propuestas formativas, como asimismo en lo que se refiere a la capacidad de interacción, cooperación y personalización.

Ahora bien, es esencial que estos modelos se diseñen con una mirada diferente de la que se ha usado hasta el momento —que ha sido desde la presencialidad—, pues, si no, no van a tener un enorme recorrido.

Formación docente

El papel del profesorado en el ambiente digital ha evolucionado cara la figura de facilitador del aprendizaje de los estudiantes, sin embargo, continúa siendo esencial.

Al contrario de las previsiones de ciertos gurús de la tecnología, el factor humano es indispensable en un contexto poco a poco más mediatizado por datos y algoritmos.

El acompañamiento, el criterio y el apoyo que debe facilitar un enseñante en un contexto de educación online, o híbrido, es esencial para asegurar la calidad y el logro de los objetivos educativos de los estudiantes.

Esta transformación implica, asimismo, la necesidad de una capacitación diferente que tenga presente tanto el nuevo rol como las peculiaridades de la docencia virtual.

El profesorado es quien diseña la capacitación, quien efectúa una planificación anterior a fin de que entonces los estudiantes se la hagan suya, quien realiza las actividades y los recursos básicos y quien planea la evaluación, ahora bien, si lo debe hacer usando tecnología, entonces, precisa una capacitación concreta, y no solo desde cierto punto de vista instrumental, sino más bien para el empleo pedagógico de estos instrumentos.

En esta línea, se ha podido observar que el profesorado precisa acrecentar su competencia digital docente, como contar asimismo con más capacitación en metodologías educativas, en gestión de la motivación y, también, de la implicación de los estudiantes y en entender que el profesorado es el gran diseñador de los escenarios de aprendizaje también en un contexto digital en línea.

Y, sobre todo, es preciso que desarrollemos nuestras capacidades para saber leer los indicadores que nos apuntan cambios y asistir a los estudiantes a desarrollar su potencialidades como usuarios. No hace falta decir que, para ser enormemente eficaz, esta capacitación debe realizarse en exactamente el mismo contexto on-line en el que después va a haber que diseñar y administrar las actuaciones docentes.

Medición e interpretación de datos

Una de las tendencias clave en el futuro desarrollo del aprendizaje on-line es el empleo de la inteligencia artificial (IA) y la analítica de aprendizaje para aprovechar los datos generados a lo largo del aprendizaje on-line.

Si hago una docencia en la que no puedo ver qué sucede con los clicks de los estudiantes, pierdo la parte sumergida del iceberg de los procesos de aprendizaje. Los datos son el petróleo de las organizaciones educativas en línea.

Quizás ser enseñante en la actualidad es más difícil que nunca.

Con la llegada de la pandemia por la Covid-diecinueve y el cierre de los centros de educación como una de sus consecuencias, muchas son las responsabilidades docentes que se han visto perjudicadas e incluso cambiadas.

Profesores y profesoras de todos y cada uno de los niveles educativos, cuya tarea se ha desempeñado siempre y en toda circunstancia de forma esencialmente presencial, se han visto frente al reto de lanzarse a la educación a distancia.

Aquí no usaremos el término de docencia virtual pues por desgracia no ha sido esta la que se ha desarrollado, sino más bien una forma más primitiva de docencia mediada por las TIC. Lo que en nuestros días se conoce como docencia no presencial de urgencia.

La razón de por qué razón esta docencia on-line de calidad no se ha podido lograr no ha sido ni muchísimo menos por el ímpetu de los enseñantes, sino, más bien, por su baja formación en esta modalidad educativa.

A lo largo de muchos años se ha confundido la docencia on line con el conocimiento de las TIC y, si bien una depende de la otra, no son lo mismo.

En verdad, el enorme reto está en meditar sobre el paradigma educativo que se está transportando a los estudiantes, y de este modo evolucionar cara un cambio de pensamiento. Todo esto tiene un sentido y una evolución histórica.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

En dos mil trece vivimos el ‘boom’ de las TIC en educación. Las compañías de tecnología se iban posicionando en el campo educativo ofertando diferentes géneros de hardware.

Recordemos en este punto el apogeo de los mini portátiles, las tabletas digitales, las smartboards, la realidad virtual, aumentada… y después, llegó la impresión 3D.

Con todo, el interés por las TIC no se limitó al hardware, sino más bien al conocimiento del software.

En los años siguientes se alcanzó un interés tremendo por aprender diferentes aplicaciones que podrían usarse en Educación. Todo ello, desde exactamente el mismo enfoque:

  • Integrar las TIC en la educación presencial movidos por conseguir la tan ansiada innovación educativa.
  • Aumentar la competencia digital.
  • Acrecentar la motivación para combatir contra el absentismo escolar…

Poquito a poco nos fuimos dando cuenta de que las TIC en la Educación sin una metodología conveniente no llegaría demasiado lejos. Las metodologías activas, concretamente, nos han ofrecido un vínculo con las TIC desconocido hasta el día de hoy, consiguiendo extender su tiempo de vida más allá del primer instante ‘sorpresa’ que disparaba la motivación del estudiantado.

«Una transformación obligada que ha acelerado la migración digital y que puede representar el despegue terminante de este género de enseñanza a lo largo del año dos mil veintiuno».

Todo este proceso de evolución de la Educación en este país se ha visto reflejado en las propuestas de capacitación para el profesorado.

Orientadas en su mayor parte al aprendizaje de ciertas herramientas y/o metodologías, pero… ¿esto basta para conseguir una alta competencia como enseñante virtual? La cuestión es que no, y la realidad de esta forma lo ha mostrado.

Tenemos a muchos profesores muy preparados y, sin embargo, no en los conocimientos concretos que esta transformación educativa requiere.

Profesores que en la actualidad se han visto abandonados por la administración pública y desbordados en su labor enseñante.

Por suerte, sigue habiendo planes de capacitación del profesorado, enfocados tanto desde el centro de educación a través del contrato de empresas de eLearning como por la parte de organismos públicos como es el INAP.

Sin embargo, si examinamos esta capacitación nos daremos cuenta de que ofrece un alto componente en herramientas TIC y metodologías, todo ello descontextualizado de lo que una capacitación en docencia on-line íntegra habría de ser.

En este sentido, Manuel Área.   no habla sobre las funciones y roles del profesor en la docencia a través de entornos online o aulas virtuales. Un lujo.

Ideas de mejora para la capacitación en docencia virtual

Frente a la posibilidad de rebrote, debemos meditar en una capacitación del profesorado diferente, enfocada a la docencia en línea atendiendo a sus especificaciones y con una base de diseño de experiencias educativas on line potente para poder readaptarnos a la modalidad que se requiera cuando sea preciso.

Y, es aquí cuando surge la pregunta: ¿de qué manera habría de ser esta propuesta para la capacitación del profesorado en una docencia virtual de calidad?

Desde nuestro punto de vista académico y profesional, y reduciendo la información para crear una lista de conocimientos clave, estimamos que esta capacitación enseñante debe fundamentarse en cuatro pilares:

1. Capacitación concreta

La interacción entre estudiante-maestro, maestro-estudiante, estudiante-estudiante, estudiante-contenido y maestro-maestro cambia significativamente en un espacio virtual. En verdad, a estas formas de interactuar, sumaríamos la de estudiante-interfaz al contar con un ambiente virtual que media entre la figura del enseñante, el estudiante y los contenidos.

No solo depende de si se trata de un ambiente síncrono o bien asíncrono, sino más bien de las peculiaridades de las herramientas TIC que van a mediar esta comunicación.

Hay determinadas estrategias que además de esto están vinculadas de manera directa con la metodología de trabajo que se marcha a desarrollar en todos y cada fase de la experiencia educativa.

Este es un tema complejo donde hay un sinnúmero de factores que han de ser tenidos en cuenta para prever fallos y aumentar al máximo la experiencia. Pues en la virtualidad se dan inconvenientes o bien contrariedades que no existen en la presencialidad y que han de ser tenidos en cuenta.

En este apartado hay una labor esencial del maestro en línea, quien debe ser un experto en e-moderating, que es la Planificación de la Docencia mediante las distintas dimensiones de enseñanza-aprendizaje: cognitiva, social y educativa. En este apartado, se habla de la evaluación y de la retroalimentación formativa.


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2. Metodologías

Como hemos comentado previamente, las TIC sin una buena metodología que las integre tienen poca vida útil a nivel educativo. La metodología asimismo ha de ser amoldada a las peculiaridades de los estudiantes y a su nivel competencial y de autonomía personal, sin olvidar los ambientes virtuales por medio de los que deseamos crear experiencias de aprendizaje on-line.

3. Creación y selección de contenidos

Una de las diferencias más evidentes entre la docencia en línea y la presencial son los materiales. Una buena selección de los mismos como el conocimiento de los criterios básicos a tomar en consideración para su creación, son clave en el acceso y manejo de los contenidos por parte de los estudiantes.

Es esencial tener en consideración las peculiaridades de los estudiantes que van a trabajar con estos contenidos para amoldarlos a ellos personalizando al límite la experiencia educativa.

Hoy día en los salones de clase tenemos a los llamados Millennials, Centennials y Alfa, generaciones digitales con peculiaridades muy, muy diferentes a las de aquellos profesionales que les están impartiendo clases.

La edad y el instante vital de los aprendices son factores clave en el diseño de materiales.

Estos contenidos han de ser el centro de atención en la docencia virtual, en el sentido de que es indispensable crear experiencias de aprendizaje que los trabajen de forma íntegra y trasversal. En este punto, la experiencia de usuario es esencial, y esta ha de ser desarrollada conforme a todo lo que acabamos de exponer.

4. E-learning

La base de toda experiencia educativa es la arquitectura del diseño de aprendizajes, a esto llamamos: diseño tecno-pedagógico. A través del mismo, podemos tomar las resoluciones más atinadas para crear experiencias de aprendizaje de alta calidad.

Además de esto, es la única llave que nos deja readaptar toda la capacitación si las condiciones cambian, como es nuestro caso, o pareciera que pudieran cambiar.

En este apartado es donde se tienen presente los tres puntos precedentes de forma integral, creando una estructura que ha de ser revisada y mejorada una vez puesta en práctica.

Existe un sinnúmero de modelos de diseño tecno-pedagógico que pueden asistir en este proceso de diseño de la experiencia educativa.

Por otra parte, un mal diseño contribuye a una carga temporal desmedida, tanto para el enseñante, como para el estudiante; inconveniente extendido que se ha observado mientras se llevaba a la práctica la docencia digital de urgencia.

En este espacio ha de ser considerado el tiempo de trabajo del estudiante y del maestro, para crear un equilibrio posible de englobar y congruente al diseño.

Es en este punto donde se establece qué instantes pueden ser síncronos (de haberlos) y cuáles asíncronos; otro de los temas verdaderamente discutidos en esta etapa de docencia a distancia de urgencia, donde las clases presenciales se pasaron al formato virtual por medio de asambleas en plataformas de conferencia.

El diseño tecno-pedagógico, según lo que llevamos dicho nos va a ayudar a planear –de forma precisa– cada fase de trabajo para crear el curso.

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La capacitación como clave

Para reducir el impacto negativo que la Covid-diecinueve tiene en la educación, es preciso contar con equipos directivos responsables en la formación de su profesorado; puesto que este es el que tiene la misión de formar a estudiantes activos y autónomos.

Precisan tener esta visión extensa del término de docencia on-line –o docencia virtual– de calidad para saber cribar entre la enorme oferta educativa actual y, de esta manera, despejar hasta encontrar aquella que es de calidad.

Dominando estas cuatro claves de la docencia virtual los profesores van a ser capaces de administrar su docencia en esta etapa tan dudosa, en tanto que conseguirán mantener el control sobre su materia y actividad enseñante; tanto para trasladarla a un ambiente presencial, en línea o bien mixto.

A lo largo de muchos años se ha confundido la docencia on-line con el conocimiento de las TIC y, si bien una depende de la otra, no son lo mismo.

Perspectivas de la docencia virtual

Como se puede observar, acá no se ha hablado de herramientas TIC, ni tampoco de la competencia digital enseñante en sí.

En este listado de claves de la docencia virtual se abordan cuestiones del aprendizaje on-line prácticas y vinculadas de manera directa a la calidad educativa, más allá de los medios tecnológicos que se puedan emplear.

La necesidad de transformación de la enseñanza no presencial en situaciones inusuales (como ha pasado con la urgencia sanitaria provocada por COVID19) a la docencia virtual, brinda ocasiones para la innovación en educación, y del mismo modo, para superar retos ligados al proceso de planificación, diseño, preparación, implementación, administración y evaluación de la capacitación.

La docencia virtual ha venido para quedarse y en consecuencia, es la mejor ocasión para conocerla, dominarla e inclusive, convertirla.

Se trata de una tendencia que “estaba presente”, pero que ahora se ha incrementado. Además, estamos en la tesitura de poder:

  • Usar el indicio que dejan los estudiantes cuando emplean la tecnología para extraer datos de su comportamiento y del empleo que hacen de esta tecnología.
  • Y, con esto, informar a los actores del ámbito educativo a fin de que puedan tomar resoluciones de mejora con más fundamento.

Equidad en la gestión de los datos

Esta gran cantidad de información hace que uno de los desafíos de la implantación de la docencia virtual, tal y como resalta el Plan de Acción de Educación Digital de la Comisión Europea, sea contar con una estructura tecnológica conveniente y respetuosa con los datos de los estudiantes inherentes al funcionamiento de la docencia virtual.

Por ello, antes de incorporar el software y de crear y desarrollar espacios, es preciso tener acceso a dispositivos, a conectividad y a plataformas que hagan un tratamiento justo de los datos de los usuarios, como que los estudiantes estén conforme con esto, pues en el campo digital todo permanece.

A lo largo de la pandemia, muchos usuarios, universidades y también instituciones educativas recurrieron a grandes plataformas como Google, Apple o bien Zoom para reducir los peligros a lo largo de la migración de la enseñanza presencial a la docencia virtual.

Sin embargo, esta apuesta propuso otros problemas, a saber: aunque había cientos y cientos de programadores escribiendo código y eso diera más calma cuando debíamos trasladar nuestros planes educativos presenciales a la docencia virtual; nos surgía la siguiente duda:

«¿Qué sucede con los datos que recogen aplicaciones gratis como, por servirnos de un ejemplo, Google Classroom, y qué empleo se hace de ellos?»

Europa ya ha planteado la discusión sobre de qué forma se puede respetar la soberanía de datos de los ciudadanos europeos; aún así, es un inconveniente que requiere una alfabetización de los enseñantes y un trabajo mancomunado con la parte de informática para resguardar los datos y desarrollar sistemas propios.


Antes de proseguir, me gustaría compartirte un vídeo en el que la profesora Denisse Alemán nos explica lo que es la docencia virtual en estos momentos de cambios. Una explicación esclarece


Expansión de la docencia virtual

La tecnología que deja la capacitación virtual evoluciona continuamente y a mucha velocidad, un avance que impulsará la docencia virtual hasta campos que parecían reservados a la educación presencial.

De manera que, la docencia virtual va a entrar en casi todos los campos de conocimiento a través de simulaciones y adaptaciones de laboratorios y ambientes de prácticas, y nos acercaremos a muchos de los campos que a día de hoy nos parecerían imposibles.

En este sentido, los estudiosos apuntan la realidad virtual como un factor esencial en esta evolución.

Es claro que, con el incremento de la velocidad de procesamiento, se renovará el desarrollo de tecnologías relacionadas con el empleo de la realidad virtual y aumentada que dejarán progresar los sistemas virtualizados y los laboratorios simulados en línea, así como la calidad técnica de la docencia virtual.

Muchas de estas tecnologías van a ser el futuro para parte del sistema educativo, sin embargo, para bastantes personas este futuro va a depender de factores socioeconómicos y de la reducción de las desigualdades en la conexión a Internet y a los dispositivos.

Las desigualdades sociales, la brecha digital… son inconvenientes que existían ya antes del coronavirus. Lo que pasa es que la pandemia los ha “desnudado”, nos los ha mostrado con más crueldad, y no hemos podido mirar para otro lado.

Uno de los desafíos para el futuro es de qué manera lograr que todo el planeta pueda acceder a la docencia virtual en las mismas condiciones.

Aparte de la implicación de la administración y el gobierno, los especialistas apuntan a la necesidad de asistir a las familias y también implicar al ambiente más inmediato a fin de que de este modo aporte recursos en concepto de infraestructuras.

El aprendizaje on-line, la docencia virtual, van a ser posible y efectivo en estos ambientes más desfavorecidos en tanto que se estructuren redes complejas que trasciendan la corporación educativa.

O sea, la escuela no va a poder “estar sola”, sino va a deber unirse a asociaciones del territorio que asistan, por servirnos de un ejemplo, a efectuar el montaje de ordenadores o bien otras labores de voluntariado tecnológico, para construir con solidez una comunidad a distancia en la que la docencia virtual tenga cabida.

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