Pensando en el sentido de la escuela, iré por pasos, día a día, cosa por cosa. Leo un artículo de José Luís Coronado titulado ¿QUÉ ES UNA SECUENCIA DIDÁCTICA DESDE EL REALISMO EDUCATIVO DE INED21? Siempre hay palabras de otros al principio de un pensamiento propio. Tal vez el esquema que propongo no les parezca realista, pero intentaré precisar el marco más adelante.

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Uno podría decir a primera vista que no hay mucho realismo educativo en este esquema de trabajo diario. Y desde nuestra perspectiva actual, sin duda, no. Pero como dice José Luís, toda secuencia educativa, si no lo leo mal, depende de su contexto. Y está claro que me refiero a un contexto distinto que deberé explicar.

Me refiero a alumnos jóvenes, de secundaria obligatoria. Ya he dicho que me parece una etapa de educación para la ciudadanía y preparación para estudios laborales (intelectuales y manuales). Ya he dicho que la educación graduada parte de un supuesto falso a mi entender: que la escuela debe aplicar el punto de vista de las ciencias que se crearon para entender el mundo. Yo lo que pienso es que en esta etapa se debe partir de las lógicas visibles del mundo para llegar a la división de las ciencias y las disciplinas. Los chicos primero leen y discuten sobre el mundo y después entienden cómo se clasifica. Primero usan la biblioteca. Al final, saben como clasificarla decimalmente con criterio maduro. Y eso no impide que el maestro lo dirija todo con su criterio ya maduro y su mente amueblada. Sin que el criterio de cada claustro fije divisiones disciplinares en algún momento, creo que su uso exhaustivo es más bien para la formación profesional (que incluye el bachillerato).

Toda secuencia educativa

depende de su contexto

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El horario de entrada fexible atiende a dos razones. Por una parte, los alumnos perezosos se encontrarán un mundo ya activo a su llegada. Por otra, el momento de llegar combina la sociabilidad matutina con la preparación y la organización. En esa hora, los maestros, que ya están desde el principio tienen un espacio para la educación y la evaluación no despreciable, creo. De cómo hagan funcionar esa hora puede depender también su propia evaluación. Y creo que, contra lo que pueda parecer, estaremos educando para la responsabilidad, que es una de las facetas de la libertad.

El mismo gráfico indica que a la llegada siguen dos horas y media llenas de posibilidades. Su cumplimiento también es responsabilidad de los actores del drama.

Una de las cargas que, a mi entender, lastran el modelo tradicional de escuela es el de “impartir materia”. Parecería a veces que profesor = orador. Yo preferiría seguir el modelo que llamo Expediente X, es decir, aquél en que el profesor maravilla a sus alumnos con los “monstruos” del mundo (entiéndaseme, un mercado central puede ser un monstruo donde suceden maravillas) y luego les dice: “Señores, la verdad está ahí fuera”. Para eso tal vez le baste la media hora que hay entre las 9:30 y las 10:00. Para eso y para que los individuos o los equipos asuman la misión con la mentalidad de que la grabación “se autodestruirá en 5 segundos”. Al fin y al cabo, aprender siempre es una “Misión Imposible” que se acaba cumpliendo (o no). Y que “la verdad esté ahí fuera” no quiere decir que se dispersen por la ciudad o el campo. Ya veremos qué clase de éxito conseguirá Tonucci con sus ciudades educativas. De momento me decanto porque las aulas con sus “materiales” sean lo más representativas del mundo real. Y siempre está la representación digital.

La responsabilidad es una de las facetas de la

libertad

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Las dos horas que siguen, yo las haría libres e incluiría el recreo en ellas. Como en esas empresas modernas en que los trabajadores saben cuándo pueden almorzar, cuándo jugar a hacer canastas y cuándo es imperioso actualizar la información o los balances. Los maestros, como el jefe, están ahí para que el trabajo surja y no se atrase. Sin prisa, pero sin pausa.

El contexto de este modelo exige que los alumnos lo conozcan de antes. Que la primaria les haya formado ya en esa responsabilidad que supone el tiempo y que en el futuro nadie gestionará por ellos.

El contexto exige que el currículo sea otra cosa, más unitaria, más “mundana”. Sobre ello he ido sugiriendo cosas en posts anteriores. Nos ahorraríamos las interminables batallas sobre los horarios y las horas para asignaturas. Y hasta los profesores de clásicas podrían introducirse en esos horarios (siempre he pensado que la etimología tenía un valor impagable para una formación global y que el latín tiene el mismo pedigree que el ajedrez para formar un cerebro). Y sin libros de texto nos ahorraríamos los sainetes entre el gobierno central y los autonómicos a cuenta de lo que “entra y no entra” (¿qué pasa si un apartado sobre la lucha canaria desborda el 55 % de contenidos autonómicos? Pues que estamos en un callejón sin salida ¡Dios nos asista!).

El contexto exige que los profesores se coordinen de maneras hasta ahora desconocidas. Todos son tutores y han de saber un poco de todo. Las especialidades pueden ponerse en valor en cualquier día y a cualquier hora que se decida según las necesidades y en grupos flexibles según lo necesiten. Entre todos habrá que ir programando tiempos y espacios hasta que la experiencia sedimente determinados ritmos. Posiblemente algunos claustros ya lo hacen, para otros será pan comido, para muchos, una perspectiva difícil de enfrentar y para algunos un billete directo al psiquiatra. Como dice un amigo mío (y oigo refrendar de manera parecida a José Antonio Marina) “bien visto es como mejor se ve”.

El latín tiene el mismo pedigree que el ajedrez

para formar un cerebro

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Realista o no, nos ha quedado un horario que parece tener cierta verosimilitud literaria. Contiene PRESENTACIÓNNUDO y DESENLACE. Cada día parecería un relato equilibrado. Y nos quedan todas las tardes para seguir con calma algunos trabajos y lecturas, para algunos talleres y conferencias puntuales y para tutorizar también con calma, que hablando se entiende la gente.

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Licenciado en Prehistoria e Historia Antigua. Profesor de EGB y Primária entre 1980 y 2000. Redactor de textos escolares y enciclopedias juveniles para la editorial TEXT/LA GALERA. Autor de novela juvenil. Postgrado de Edición en la UOC. Autor del proyecto Biblioteques d'Investigació Jove y del blog LLIBRE DE TEXT: L'ANCIEN RÉGIME. Miembro de la Societat Catalana de Pedagogia y del grupo "Narració i pedagogia". Actualmente retirado.