Hay expresiones y conceptos que tienen una virtud necesaria: recoger experiencias, inquietudes o fracturas de nuestra realidad para todos evidentes. Marc Prensky acuñó una de ellas, con la distinción nativos digitales/inmigrantes digitales. En verdad, ¿quién podía negar tal evidencia entre generaciones que habían nacido y crecido en la cultura digital, y aquellas que no?
Desde un punto de vista educativo, la experiencia de aula nos confirma que los lugares comunes son peligrosos. No se sostienen. Volvamos a la cultura digital: una mayoría de alumnos solo sabe utilizar unas herramientas básicas para comunicarse (redes sociales); una mayoría de alumnos no sabe hacer una búsqueda eficaz de información, ni discriminar las fuentes de la misma de cara a la veracidad de lo que buscaban; una mayoría de alumnos no tienen estrategias de transformación para cumplir aquellas habilidades que se les pide ( desde una opinión a un diseño).
Conclusión: los nativos digitales necesitan un aprendizaje específico de la Red, un aprendizaje que debe basarse en ampliar espacios de reflexividad. Navegar es una tarea compleja que ha de ser secuenciada y guiada por una reflexividad en movimiento. Nuestra propuesta de una navegación inteligente mediante las metodologías horizontales quiere ser una solución de todos estos problemas.