Hemos hablado del efecto lampedusa: todo cambia para que todo siga igual. Las noticias que, periódicamente, anuncian la convergencia de la educación y la Red van en esa dirección: ¿qué importa una pizarra digital si la clase sigue siendo una exposición acumulativa, sin estructurar, pero con más imágenes?, ¿qué importa asomarse a la Red, sin ninguna didáctica estructurada en esa navegación caótica? Da igual, el tono triunfalista y apológetico anula toda reflexión.

De la experiencia de clase y de la práctica en la Red, hemos identificado dos problemas que han de rer resueltos por esas didácticas de la información, que han de incorporarse a la educación formal: una mayoría de alumnos no son capaces de establecer una navegación inteligente, los nativos digitales de Prensky son una generación que ha de ser educada para navegar, ser nativo no asegura una buena navegación: navegar no es naufragar en la Red, confundir la forma con el contenido de lo que se hace; los alumnos no saben secuenciar su tratamiento de la información, esto quiere decir que no diferencian aquellos pasos necesarios para transformar la información en conocimiento.

Estos dos problemas han de ser enfrentados en cualquier didáctica que se incorpore en la utilización de la RedINED21 apuesta por las metodologías horizontales como didáctica realista y asumible por todo el profesorado: el miedo a las TIC debe transformarse en confianza, esto lo proporciona el control didáctico de nuestro trabajo de aula.