¿QUÉ ES EL CUARTO ENTORNO?

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Reconozco que la idea de factor R-elacional me sedujo desde el principio, tanto desde el punto de vista educativo como tecnológico (tRic’s). Lo que me propongo ahora es mostrarles su conexión con innovadoras ideas filosóficas.

Tenemos en primer lugar el problema de la ética computacional con el artículo pionero de Moor  “What is Computer Ethics?” (1985), y la idea de que al introducir ordenadores en un entorno (la escuela o la casa) se posibilita hacer cosas antes impensables, lo que genera vacíos legales y políticos. Esto significa un replanteamiento radical en el plano ético que bregue con estas posibilidades impensadas  y no cubiertas por los sistemas de normas; si no queremos caer en el control tipo “Big Brother” o en el panóptico. Esta idea de una ética computacional la desarrolla Luciano Floridi, il filosofo di Google, en 1999 en torno al concepto de “información” y de que destruirla podría ser algo moralmente equivocado.

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Más allá de que la información esté deviniendo algo con status metafísico, la sociedad empieza a experimentar el problema de las comunicaciones digitalmente mediadas (TRIC’s) que exigen una edu(comuni)cación conducente a formar los ciudadanos de una aldea (global) electrónica que evite tanto la Escila de la homogeneización unidimensional como la Caribdis de la fragmentación (que podemos asociar con el terrorismo). La “sombra” de la caverna platónica regresa así con más fuerza que nunca demandándonos un tipo de aprendizaje que convenga con la democratización de la tecnología y que viene a ser socrático por intelectualmente crítico.

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En cuanto edu(comuni)cación informacional iría de la mano de la cibernética que, recordemos, como kybernetes remite al espacio de la política que de suyo es R-elacional: para Norbert Wiener (1948) la cibernética sería el estudio del “control y comunicación en el animal y en la máquina”. Inicialmente en la línea de la vieja y moderna idea del hombre-máquina  que emerge del pensamiento de Descartes (Traité de l’homme, 1664), donde el ser humano -al menos el cuerpo- se explicaba como resultado de automatismos hidráulicos, y que continúa La Mettrie en Homme machine (1748),  el concepto de “autómata animal” revive así en nuestros días desde el punto de vista del concepto de “vida artificial” que ha puesto en boga Christopher Langton, y que nos mete de lleno en el concepto relacional de las TIC’s.

El llamado factor R-elacional nos podría así llevar a interpretar las raíces de esta idea del cuarto entorno sobre la base de una nueva forma de entender al ser humano en el contexto de la revolución digital e informacional. De la sociedad de la información al conocimiento y de ésta al aprendizaje nos devuelven al principio en el contexto de las ideas de Luciano Floridi. Tomemos, por ejemplo, A Very Short Introduction. Information (2010).

Para Floridi, se puede hablar de revolución científica cuando nuestra comprensión del mundo externo cambia igualmente nuestra comprensión de lo que somos.

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Tras las tres grandes revoluciones científicas que hemos experimentado con los descentramientos cosmológicos –no estamos en el centro del universo–, Nicolás Copérnico (1473-1543),  biológico –somos un animal más–, Charles Darwin (1809-1882), y psicológico –la mente es producto del inconsciente–, Sigmund Freud (1856-1939), es idea de Floridi que se habría producido una cuarta revolución, producto del desarrollo tecnológico. Las TIC’s no solo habrían cambiado nuestra comprensión del mundo externo; sino –igualmente– la idea de lo que somos: organismos interconectados informacionalmente, o como dice Floridi, inforgs.

La clave de esta idea es que humanos y artefactos de todo tipo compartimos un mismo entorno o Ecosistema híbrido y simbiótico que, en último término, está hecho de información, de bits,  es el nuevo espacio ecológico llamado infoesfera. Es el entorno informacional (y, por ende, comunicacional) que podemos retrotraer a Alan Turing (1912-1954).

La característica principal de este nuevo ecosistema informacional es la desfisicalización, tanto de los objetos como de los procesos que a partir de ahora:

Serán independientes del soporte (como la música mp3).

Serán ideales: cualquier instancia de un objeto (mi copia de un archivo mp3) es tan buena como su tipo original (el mp3 de origen).

Serán perfectamente clonables (mi copia y el original son intercambiables).

Esta menor importancia de lo físico (que además conlleva ubicuidad) conduce a una equiparación entre los derechos de uso y de propiedad.

El criterio de existencia o realidad ya no es el ser inmutable (la substancia griega) ni el ser potencialmente perceptible (en el marco de la gnoseología moderna), sino el estar potencialmente sujeto a la interacción, aunque intangibleSer es ser interactivo, directa o indirectamente.

Lo digital se derrama sobre lo analógico mezclándose en lo que se denomina “computación ubicua”, “inteligencia ambiental”, “Internet de las cosas” o “Web de las cosas aumentadas”. Como consecuencia, vivimos en una infoesfera in crescendo sincronizada, deslocalizada y correlacionada (tiempo,  espacio e interacción). En el fondo está el concepto de “información“, que “puede ser entendida de muchas maneras”; en concreto, de tres: de modo reduccionista, anti-reduccionista, y no-reduccionista

Los reduccionistas aspiran a encontrar una “teoría unificada” que explique los conceptos más relevantes de la información como es el caso desde Shannon a Baudrillard. El reduccionismo iría en la línea de encontrar Ur-conceptos (primigenios) genética  o genealógicamente.

Por su parte, los anti-reduccionistas resaltan que la naturaleza polifacética de la información no solo tiene que ver con su complejidad y dificultad sino con su inherente imposibilidad de ser reducida. Fallan sin embargo a la hora de dar una visión coherente que permita explicar las ósmosis que se producen entre todos esos niveles.

Por último, los no-reduccionistas, entre los que se incluye Floridi, se apoyan en la idea de una red de conceptos distribuidos interconectadamente, hipertextualizados colectivamente de modo centralizado o no (totalmente decentralizado o multicentralizado). Floridi apuesta por entender su concepto de infoesfera desde un modelo centralizado (y en contra de pensadores como Baudrillard, Foucault, Lyotard, McLuhan, Rorty, y Derrida) de la información y apoyado epistémicamente: para entender lo que sea la “información” lo mejor es analizarla factualmente en términos del conocimiento que puede aportar sobre su referente (sobre aquello de lo que es información).

Este entorno más allá de lo natural y físico, cultural y tecnológico “significa entender que cada reflexión y cada acción son partes de un todo, en un circuito conectado y abierto, en un mapa dinámico y en construcción.” Se hace necesaria entonces una ética de estas interacciones humano-máquina e incluso máquina-máquina, una “ética de la información” que lleva gestándose desde los primeros trabajos en los 80s y centrada en el estudio de las cuestiones morales relativas a la información como:

RECURSO

Para nuestras acciones, el tener conocimiento de causa, somos consumidores de información, INPUT.

PRODUCTO

Las consecuencias de nuestras acciones, somos igualmente por ello productores de informaciónOUTPUT.

OBJETIVO

En la medida en que nuestro comportamiento modifica  el ecosistema informacional, la infoesferaTARGET (problemas relativos a la privacidad, confidencialidad, hacking ético, etc.).

Es el llamado modelo RPT adecuado a este nuevo cuarto entorno R-elacional e informacional no solo entre seres humanos y con los artefactos, sino entre éstos igualmente, en un entorno digital donde se fusionan  lo online y offline en pos de una praxis holística, puesto que el entorno lo requiere, impeliéndonos a modificar nuestras asunciones metafísicas sobre las relaciones entre la naturaleza (physis) y la técnica (téchne).

Lo que nos lleva, por último, al problema del humanismo digital como espacio de equilibrio entre ambas dimensiones de lo natural y lo artificial (problema de la antropología cultural) transmutado ahora en la oposición, o no, de lo virtual y lo real. No es la cuestión de si pueden mezclarse, que pueden, sino de si pueden casar(se)  exitosamente. Precisamente ha sido Floridi el impulsor a nivel europeo de un manifiesto HYPERLINK Onlife que enmarque la política comunitaria de las TIC’s (y que puede encontrarse traducido aquí).

La pertinencia de esta infoesfera, que está cambiando no solo nuestra interacción con el medio sino con nosotros mismos, es en relación al desafío de reconciliar nuestros roles como organismos informacionales y como agentes morales, más todavía si lo planteamos desde el punto de vista educativo.


Algunos libros


 Jose Luis Lucas Saorín

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