Este artículo, busca caracterizar la formación en red como objeto de investigación transversal propio del desarrollo de la sociedad en red. Para ello se presentan las premisas conceptuales, el marco institucional, los niveles de estudio y los enfoques de trabajo del nuevo Observatorio de la Actividad, la Innovación y las Tendencias en la Formación en Red, Scopeo. Se presentan también los resultados de las dos primeras investigaciones sobre la formación en red en los cuatro ámbitos básicos de estudio: el nivel preuniversitario, el nivel superior, la Administración Pública y la empresa privada.

Premisas conceptuales

Caracterizar la formación en red como objeto de estudio de un observatorio no es una idea descontextualizada; se implica y explica a partir de una serie de supuestos que pueden caracterizarse así:

  1. La virtualidad es la condición tecnológica en la que discurre y se regenera la sociedad red. La emergencia de este nuevo estadio instrumental, cuyo arquetipo emblemático es internet, representa un avance técnico muy importante para la humanidad pero configura, asimismo, un nuevo horizonte sociocultural de desarrollo humano que auspicia una serie de trasformaciones a escala local y global que se están validando constantemente.
  2. La sociedad red abre, flexibiliza y enriquece un entorno educativo particular. Además del impacto en diversas dinámicas sociales, como en los procesos productivos y laborales, el ejercicio de la ciudadanía, los modelos de producción cultural, las oportunidades de intercambio comercial, las alternativas de expresión afectiva, las formas de comunicación periodística, las opciones recreativas, entre otras, la formación en red también se manifiesta como una extensión «natural» al nuevo contexto de desarrollo sociotecnológico.
  3. Los entornos de formación en red añaden cambios a la educación y cifran nuevos núcleos de atención. Implican una serie de nuevos fines, procesos, convicciones y condiciones de aprendizaje, así como el surgimiento de nuevos agentes sociales y el replanteamiento de los roles educativos tradicionales. Todo ello configura una serie de oportunidades en los estándares de interacción humana a nivel general, y una serie de nuevos retos y dilemas que la educación, en sentido amplio, debe ir asumiendo como nuevo componente de los modelos pedagógicos actuales.
  4. Además del optimismo económico y político puesto en la formación en red, ésta tiene un impacto de orden simbólico en las personas, en las instituciones y en la dinámica social. Ya sea como actividad complementaria a la presencialidad o como actividad estrictamente virtual, como actividad reglada o como proceso informal, como parte de la formación profesional o del desarrollo personal o también como parte de la educación básica o complementaria, la formación en red se perfila como una prioridad social en el marco de la sociedad red.
  5. Por tanto, si la actual tecnología añade un componente a la formación, es preciso conocer qué añade la investigación a este desarrollo tecnológico para mejorar su competencia educativa en la actual sociedad. Puesto que el acceso a la información no es lo mismo que el acceso al conocimiento, como tampoco poseer la herramienta en el aula –o como aula– implica calidad educativa, estudiar el desarrollo de la formación en red en sus diversas manifestaciones y desde enfoques interdisciplinarios, se manifiesta como una acción justificada en la sociedad red. Esto permitiría potenciar sus virtudes y atenuar sus desaciertos.

SUÁREZ, Cristóbal (2010). «La formación en red como objeto de estudio» [artículo en línea]. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento (RUSC). Vol. 7, n.º 2. UOC. ISSN 1698-580X.

e-Learning as an Object of Study (english version)