Hay mentes que se singularizan de diversas formas. Howard Gardner en su delicioso: “Las cinco mentes del futuro. Un ensayo educativo. Paidós, Barcelona, 2005″, tipologiza cinco tipos: la mente disciplinada, la mente sintetizadora, la mente creativa, la mente respetuosa, y la mente ética. En nuestro ámbito en español,  José Antonio Marina hace tiempo que desarrolla una línea de monografias sobre la creatividad desde diferentes perspectivas.

Me maravilla encontrar mentes y ambiciones empresariales como la de Elon Musk. Creador de varios éxitos (PayPal, Tesla Motors, o SpaceX) que justifican cada uno una biografía, hay en él algo que caracteriza al visionario: esa extraña capacidad de aunar visión a largo plazo, y de un realismo estructurado para alcanzarlo gradualmente. Y tiene, personalmente, el orden y la claridad para poder compartirlo.

Una confesión: hay en toda creatividad que reconozco, una gratitud por ampliar y profundizar mi mundo. Y una afirmación que seguiré repitiendo tantas veces como sea necesario: el talento que es expulsado, es una pérdida colectiva que no podemos tolerar. Un país que se respeta, debería incentivar y cuidar a toda su clase creativa (Richard Florida). Si no lo hace, repite y cronifica estructuras endogámicas: ¿les suena de algo?…

En esta conversación de Elon Musk con Chris Anderson (el impulsor de los TED, y otro interlocutor atento e interesante siempre), podemos aprender que la creatividad empresarial existe, y el porqué de la misma. En ella aparecen grandes retos, y fracasos -ese maestro paradójico y necesario-, y cómo a pesar de todo se pueden buscar soluciones que sean viables y eficientes. Permítanme ponerle un título: Elon Musk y la creatividad empresarial. Escúnchenlos, no se arrepentirán.