Una de las asignaturas pendientes de Iberoamérica es la educación. La actual crisis económica, aunque empieza a haber indicadores de que ya está retrasando su índice de crecimiento, está siendo atravesada aceptablemente en general. Este desarrollo económico deberá diversificarse inevitablemente, si no quiere ser dependiente de la demanda externa de recursos naturales, aquí la educación se convierte en agenda principal de las políticas iberoamericanas: una mejora de su capital humano es indispensable para solucionar los problemas a los que se enfrenta.
Un primer problema que arrastra históricamente Iberoamérica, es la desigualdad económica y social. Una consecuencia directa de la misma es el analfabetismo directo y funcional que padeció y siguen padeciendo las clases más pobres, esta afirmación debe ser encuadrada en la complejidad y diferencia de los países que integran la familia iberoamericana. La alfabetización universal será una condición necesaria en esta apuesta educativa.
Un segundo desafío es actualizarse en la sociedad del conocimiento del s. XXI: diversificar su economía, convirtiéndola en una economía del conocimiento que pueda aprovechar todo el potencial de la misma, adaptándola a sus características locales. La transformación de su estructura educativa será necesaria para este desafío.
El proyecto: “Metas educativas del 2021”, que la OEI protagoniza, asume estos retos. Desde INED21, quisiéramos proponer una idea que alimente esas posibles soluciones: es necesario la implantación de un programa de formación docente de alcance iberoamericano. Sin una formación docente actualizada, éste es uno de los problemas a los que se enfrentan estos sistemas educativos, será imposible elevar los estándares de calidad educativa. Nuestra propuesta es que se integren las metodologías tradicionales, constructivistas y, metodologías horizontales específicas de las TIC que estamos investigando en INED21, en lo que hemos denominado equilibrio metodológico: un proyecto de formación metodológica que inicie ese salto educativo. ¿Por qué? Porque la diversidad de alumnado, situaciones y niveles educativosnecesita de un pluralismo metodológico que nos parece clave para el desempeño profesional: un docente debe estar preparado para la complejidad educativa, ello implica ese pluralismo y realismo que defendemos desde INED21.