En la creciente demanda por información sobre el desarrollo de las habilidades digitales, con marcos referenciales y frameworks de multinacionales aportando a lo que debería apoyar a los procesos de enseñanza aprendizaje, con pocas herramientas fundamentales que permitan a los actuales docentes y académicos a hacer frente sobre cuestiones trascendentales como el desarrollo de un currículo flexible para desarrollar la habilidad de aprender a aprender a lo largo de la vida, pues es la condición con la que podremos enfrentar un escenario futurista dominado por algoritmos y máquinas aprendientes sobre el mundo que nos rodea a una velocidad y capacidad mayor a la que miles de humanos uniendo sus mentes no podrían alcanzar.

La analogía con el personaje de ficción John Connors, se aproxima a la naturaleza del propósito formativo en estos días. La ficción nos lleva a un escenario futuro dominado por máquinas que toman el control, de una manera apocalíptica y que finalmente, por un protocolo establecido por la mente mecánica, eliminar al ser humano. En ello aparece una resistencia que lucha contra las máquinas para establecer la sobrevivencia de la raza humana, sin embargo para poder alcanzar dicho propósito deciden hacer un viaje en el tiempo hasta los albores del inicio del pensamiento artificial.

Si hoy recibiéramos a los subalternos de john connors, ¿Que deberíamos indicarle? ¿Cómo solucionaríamos los temas actuales sobre uso y abuso de las tecnologías digitales? La pérdida de privacidad, no solo afecta a la masa, sino que favorece y enriquece a unos pocos, y además de forma sistemática y global (y en tiempo real!). Y por qué no nos damos cuenta, por que para ello tb se pensó en la desinformación, publicación de contenidos banales a los cuales de forma estructurada rellenan los espacios generando los índices más altos de infoxicación que la humanidad registre. Las personas siguen siendo educadas para y en un contexto análogo, lo cual no significa que esté incorrecto, pero la ausencia de contenido y de actividades que faciliten desde la base (¿Política educacional? ¿el currículo?), el desarrollo de habilidades digitales, de interacción con el conocimiento líquido, desde la reacción y co-creación, debilitan las posibilidades de que el ciudadano promedio pueda alcanzar a entender el mundo que lo rodea a través de filtros que facilitan liberarse de infoxicación, contenido basura y proselitismo digital básico (o meramente instrumental y efectista). Puesto que “una forma de infovulnerabilidad, se ilustra a través de la entrega, consciente o no, de una materia prima, por ejemplo datos privados, que luego otros (expertos) explotan y comercializan en una economía de <<extracción>>” (Cobo, 2019)

Todo esto amparado en el desconcierto de los gobiernos (al menos los que han demostrado una intención por fortalecer a la ciudadanía) por mejorar las condiciones educativas de la población. Que se insiste en la caducidad de profesionales antes de egresar, condenandolos a gestar una brecha más significativa y profunda que las anteriores, pues además es invisible al ciudadano común, ya que vive inmerso en la burbuja creada para tales efectos a través de la utilización intencionada de los medios, en que su analfabetismo mediático e informacional, gesta la involución de una brecha de acceso, como fue en un inicio, a una más alarmante, pues es en una dimensión cognitiva.

Se necesitará de una nueva resistencia para resistir a un mundo en que la mediatización comunicacional, que estará controlada por los intereses de unos pocos a través de bots? ¿Habrá llegado la época de educar a John Connors?, ¿Debemos encontrar una nueva forma de aprendizaje? Y entonces ¿Dónde nacerá esa forma? ¿Con qué métodos? Debemos imperiosamente volver a la unidad más celular de la sociedad, las familias. Las que despierten podrán actuar y recrear procesos de formación en valores, que les permitirá no adormecerse, discriminar y desarrollar “la capacidad crítica que asoma como una metahabilidad o capacidad de analizar entornos complejos contrastarlos y ser capaz de reflexionar de manera independiente en diferentes contextos” (Cobo, 2019)

Lamentablemente aquellas que no logren desarrollar una capacidad crítica de su contexto digital y análogo (odiosamente por separado solo como referencia, pues en verdad ya está todo trabucado, formando un todo), no serán sometidas a una guerra física contra las máquinas, sino que será una lucha que se librará en las mentes entre los conscientes digitales y los zombies que alimenten a la máquina, de forma “espontáneamente voluntariosa” y reaccionaría a los conscientes.

Sin embargo, si los conscientes educadores, logran despertar a tiempo, john vivirá como un niño feliz más, en un entorno mediatizado por lo digital, pero alerta y con juicio de saber cuándo desconectar la máquina y tomar el control.

“El futuro no está definido, no hay destino, solo existe el que hacemos nosotros”
John Connor


BIBLIOGRAFÍA

  • Tecnológico de Monterrey. (14 de 05 de 2014). Canal de Youtube del Tec. de Monterrey. Obtenido de Canal de Youtube del Tec. de Monterrey: https://www.youtube.com/watch?v=cOkGa24vcsE
  • Cabero, J. (2008). Mitos de la sociedad de la información: sus impactos en la educación. Cultura y Educación en la sociedad de la información,, 1-11.
  • Cobo, C. (2019). Acepto las Condiciones. Madrid: Santillana.
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Magister en Educación Basada en Competencias, Investigador alterno del Grupo de Investigación Didáctica de la Universidad de Sevilla, Académico, Asesor Pedagógico en Tecnología Educativa y Comunicaciones de la Universidad de Playa Ancha. Miembro del directorio de la Red de Centro de Apoyo a la Docencia (Redcad Chile) Integrante de la Mesa y Proyecto TIC en FID, dependiente del centro de educación y tecnología ENLACES del Min. de Educación, Gobierno de Chile.