Existe una letanía que, en el panorama educativo, se escucha con frecuencia: la necesidad del cambio; me temo que no es solo en la esfera de la educación, son tantos, y tan profundos, los procesos que se viven en las diversas facetas de la vida, que, el cambio, se ha instalado como la moneda habitual, como el escenario en el que todos tenemos que desenvolvernos si queremos vivir actualizados, si queremos estar en sintonía con los actuales tiempos…

La letanía del cambio nos sacude, nos persigue y nos lleva a vivir en procesos de los que, en muchas ocasiones, apenas si podemos sobrevivir, apenas si nos da para sacar algo de aire entre faena y faena.

El artículo que tiene el amable lector ahora es la tercera secuencia de un conjunto de cuatro en el que estamos analizando la importancia de la formación en la vida diaria de un centro y de cómo, desde ella, sumando otros ingredientes, se puede revitalizar, reconectar con la esencia de la educación, sepultada, en demasiadas ocasiones, en la sección burocrática que la educación vive en estos momentos.

Necesitamos ahondar en más procesos que empoderen a los profesionalesque les hagan sentir con ojos más vivos, tal y como relatábamos en los dos artículos previos, éste y éste.

Pasemos al elemento central de nuestro artículo de hoy; se trata del correo que se mandó a los docentes del centro en el que se está trabajando la formación de cara a que se sumasen a un curso en su propio centro; el propio correo se intitulaba «ganas de cambio» y dio paso a una suerte de espíritu en el que algunos / muchos docentes del mismo se sumaron a descubrir nuevas metodologías para el aula. Esa actividad formativa se desarrolló hace un curso escolar y este año se ha visto implementado con una formación en horario de mañana para algunos de los docentes que participaron en ese «ganas de cambio» inicial. Se trata, en definitiva, de un cambio pausado, sin agobios, en el que se respetan los ritmos personales de cada uno de los componentes: intentamos no morir en el intento.

Sin más, les dejo con el propio correo que, de alguna manera, sirvió como pistoletazo de salida a la formación en el centro.

Muy buenas a todas y a todos. En primer lugar, muchísimas gracias por dejarme estos minutos de lectura; la idea es intentar no cansar mucho…

Sabemos que nuestra sociedad está cambiando a un ritmo importante y que nuestro alumnado va a enfrentarse con situaciones laborales y personales que distan de lo que era habitual hace un par de décadas; en este sentido, la educación, cómo no, también está participando de esos cambios y hay mucho por descubrir y por hacer.

También hay mucho, y muy bueno, ya descubierto. Es ésta la razón principal que está llevando a muchos docentes a cambiar sus metodologías, a hacerlas más activas por parte del alumnado y a desarrollar propuestas que tienen un amplio impacto en la clase y en la vida del alumnado; todo ello, obviamente, a la luz de hallazgos científicos y siguiendo corrientes educativas con una trayectoria importante.

Somos conscientes de que los cambios verdaderos, los que tienen un impacto real en la vida del centro, son los que se gestan dentro de la vida del mismo, no solo acudiendo a cursos esporádicos en los que uno o varios profesores del centro acuden pero no consiguen que todo lo bueno y positivo que han visto en el curso trascienda a una parte importante del claustro. Es por esta razón que os proponemos un tiempo para que podamos construir entre todos ese abanico de metodologías activas que pueden permitirnos ver nuestras clases con otros horizontes, con unos horizontes en los que vamos a dar un margen interesante para que podamos encontrar preguntas y respuestas para todo este tiempo de cambio.

Para dejar que un vídeo sea más ilustrativo que estas palabras, me permito mandaros una pequeña joya de cómo las Inteligencias Múltiples están cambiando los centros.

Hasta ahí llegaba ese correo que sirvió para arrancar el proceso de renovación en el centro; por supuesto, está más que permitido emplearlo para que este mismo proceso pueda ponerse en marcha en otros centros, para que, con las ganas de cambio que existe en la mayoría de los docentes, se pueda volver a iluminar la vida del centro con unos ojillos que irradien más conocimiento y vivacidad en los agentes protagonistas de la vida de los centros.

Buen provecho con el cambio y no se nos atraganten, que hay mucho, y muy bueno, en juego.

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Si tuviera que hacer un telegrama de mi vida, usaría algo por el estilo a necesito encontrarme conmigo a través de la escritura, la creatividad fotográfica y el deporte para darme a mi familia numerosa, a los/as demás a través de uno de los cimientos más sólidos de mi vida, mi vocación y desempeño como profesor. Licenciado en Humanidades: profesor bilingüe de Geografía e Historia en un centro público. En la actualidad, soy asesor de formación en la red andaluza, y participo en el Máster de Secundaria.