SHINY EYES

Ojos brillantes, shiny eyes, era el leit motiv sobre el que hablamos en el artículo previoOjos que ven más allá y que son capaces de transformar sólidamente un perímetro de actuación amplio.

Hoy queremos fijarnos en otros que acostumbraban a brillar y que ahora no suelen hacerlo: los ojos de los adultos, esos que, desafortunadamente, se adormecen enredados en la madeja del sopor del día a día y, en el panorama educativo, en las cuestiones burocráticas, en la interminable retahíla de quehaceres que no son de aula y que acompañan la educación en estos tiempos.

OJOS DE LOS ADULTOS

La vida de los adultos… esa que tanto hace por perjudicar la usual inercia de los ojos humanos por brillar.

Si recuerdan, quizá sea mucho pedir, este artículo es la continuación de un bloque de cuatro en los que vamos a analizar el impacto de la formación cuando acompaña y cuando se emplea de forma que el aula se convierta en el resorte principal de trabajo, sin que haya dudas al respecto ni desviaciones que desorienten al sufrido profesorado, por las cuestiones administrativas antes descritas. Sería el segundo de la serie y, en él, en definitiva, abordaremos la formación de los docentes, la dirigida al activo principal de la educación, el profesorado, que es, de largo, la pieza esencial sobre el que se debe aspirar a construir el andamiaje de una educación efectiva que desemboca en una sociedad más democrática, desarrollada y equitativa.

Para los que tengas ganas de hacer alguna que otra inmersión en la importancia del profesorado, pueden pasar un rato la mar de entretenido con la joyita del informe McKinsey: ya saben, «la calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes»…

FORMACIÓN PERMANENTE

La formación permanente del profesorado es, sin duda, un activo poderosísimo en el desarrollo profesional de los docentes, máxime si tenemos en cuenta la escasa aportación de la formación inicial. Un activo que debe cuidarse y mimarse para que redunde en una mayor calidad de la enseñanza; por ello, aunque no siempre, la buena formación suele acompañarse de unos precios que exceden la norma del sentido común y de lo que muchas administraciones consideran que es adecuado financiar, razón esta por la que, en demasiadas ocasiones, se está abriendo una brecha en las distintas esferas de la educación que va en detrimento de la equidad educativa de nuestro país. En el caso que conozco, desde la formación del profesorado, corresponde aplaudir la apuesta firme y rotunda que en el caso andaluz se hace por sufragar una formación permanente del profesorado de calidad, otra cuestión es si siempre las elecciones de ponentes y actuaciones a desarrollar son las más pertinentes.

Comenta Javier Bahón, y nosotros coincidimos con él, que es un auténtico lujo compartir formaciones en las que se pueda apreciar el compromiso y la energía positiva que irradian muchos docentes cuando participan en formaciones que son transformadoras de su aula y que contribuyen a enriquecerlos como profesionales; es auténtico «oro molido» cuando puedes percibir en sus miradas la inercia de cambio que se está generando, en los codazos que dan a compañeros cuando se afirma una verdad en torno a la educación que haría chirriar algunos resortes de cierto componente del claustro; cuando, en definitiva, percibes que ese profesor, esa profesora, va a ser un agente activo de cambio en su aula y, quizá, en otros compañeros.

CUANDO EL PROFESORADO SE EXPLICA

Es verdaderamente reconfortante cuando participas en formaciones en las que los papeles cobran vida para el aula, cuando se trabaja con idioma de aula, en la zona de desarrollo próximo que refería Vygotsky; cuando, en definitiva, el profesorado se explica, es capaz de interactuar, de manera que, por ejemplo, entre ellos se explican cómo les ha resultado una dinámica cooperativa, cómo han diseñado una tarea para el aula o cómo han enfocado la evaluación de una manera más diversa y enriquecedora.

También resulta enormemente satisfactorio cuando un docente adquiere un papel activo en el desarrollo de la formación y es capaz de transmitir su buen desempeño en el aula, de modo que contagia y, al mismo tiempo, siente que su rol como profesional se acrecienta y se ve con la suficiente motivación para afrontar los últimos años de trabajo en el centro, justo esos años en los que muchos docentes se encuentran de capa caída, sin mucha motivación para seguir creciendo de cara al aula.

Esos ojos brillantes tienen un inmenso calibre. En el caso específico que nos toca analizar, hemos apostado por una formación que sigue las pautas de actuación del profesor Imbernón, el profesorado es el protagonista activo de la misma y consiste en una reunión semanal de trabajo –en horario de mañana, lo cual es definitivo para cambiar inercias– en el que hemos ido creciendo en torno a nuestra visión inclusiva en el aula de la mano del aprendizaje cooperativoresulta maravilloso cuando percibes el crecimiento de cada uno de los docentes y cuando observas que el salto de gigante que se ha dado en su desempeño profesional los capacita para poder ser más impactantes de cara al aprendizaje de su alumnado.

CRECIMIENTO PERSONAL EN EL AULA

En nuestra retina profesional ya han quedado fijados muchos y enjundiosos momentos en los que se percibe la apuesta definitiva por un camino de inclusión, del trabajo cooperativo en el aula y, lo que es aún más trascendente, por la incorporación de metodologías activas en el aula de manera imparable. Y todo ello, siendo muy conscientes de lo mucho que aún queda por transitar y por construir, respetando, por supuesto, los ritmos de cada uno.

Podemos ir concluyendo el artículo con una reflexión que me compartía una de las profesoras de la formación, cuando me decía que conseguía con todo este proceso de cambio de la mano de la formación que ni los lunes consiguieran quitarle la sonrisa, se convertían en un día más en el que seguir paladeando la inmensa fortuna de compartir miradas recíprocas de crecimiento personal en el aula.

Buen provecho de miradas trascendentes para todos aquellos enamorados aún de su profesión desde el horizonte de cambio y de mayor capacitación profesional.