Crítica al currículum escolar desde la perspectiva de un alumno

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Nuestra crítica al currículum escolar comienza por declarar que el currículum escolar NO está mal en sí mismo, es su carácter de haber sido determinado por el político de turno, y la imposición de ser enseñado lo que lo hace un estorbo al desarrollo.

Como ya sabemos, enseñar NO es aprender; pero imponer qué se enseña impide que uno adapte lo que aprende a sus talentos, ritmos de aprendizaje, conocimientos previos, formas, etc.

En cambio, teniendo más flexibilidad, o disponiendo de escuelas que determinen su propio curriculum y den la opción a los padres de elegir una opción u otra; con distintas estructuras, programas de aprendizaje de habilidades a desarrollar y conocimientos a adquirir que se clasifican como necesarios.

Y otras de categoría muy importante, pero no necesarios, los padres pueden juzgar, hablando y escuchando al niño, qué cosas le funcionan, qué no le funciona, qué le interesa, qué no, lo dice por librarse del deber y jugar, o habla con cordura y responsabilidad.

critica al curriculum escolar

Crítica al currículum escolar, escuchar a los niños es fundamental

El currículum escolar está lleno de materias que NO sirven, y aquí voy a exponer 3 razones de por qué el currículum escolar tal como es actualmente es un error.


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3 razones por las que es un error

La primera razón de por qué el curriculum actual es un error, es porque hoy vivimos en un mundo donde “aprender ingentes cantidades de información sin un fin concreto” no tiene valor.

Hoy el conocimiento está en todas partes, y accesible enseguida, hoy lo que cuenta es desarrollar habilidades, destrezas, cualificaciones profesionales, saber hacer.

Aprender a pensar, aprender a validar la información. Cosas que sirvan para la vida. Puedes aprender muchos conocimientos, pero aplicados a un fin concreto.

La segunda razón es que es una estupidez estudiar cosas que no te sirven, porque lo que no vayas a usar, lo vas a olvidar.

Este es un sencillo principio, con importantes implicaciones, que, sin embargo, mucha gente obvia, incluso cuando se lo cuentas.

Nuestro cerebro olvida lo que no usa, aprender algo para no usarlo es una tontería.

La tercera razón, es que la diferencia entre aprender algo en lo que estás interesado, y algo en lo que no lo estás, es, en valores porcentuales, la que hay entre una efectividad del 100% –cuando estás interesado– y una efectividad del 5%, o nula, cuando no estás interesado.

Esto es algo variable según cada persona, hay personas a las que les cuesta más realizar algo para lo que no están interesadas (motivadas) o que, simplemente, no ven el sentido que tiene; otras personas, en cambio, ponen su “chip” en modo “hay que hacerlo” y les resulta fácil.

De cualquier manera, el peligro del “hacer algo porque hay que hacerlo” suele derivar en una mentalidad anclada a la rutina, que no cuestiona las cosas, y acaba haciéndolas sin razón, ni sentido.n

Pensar es la primera “actividad” que debe promover la educación, como uno de los hábitos más valiosos.

De otro modo, un sistema educativo basado en la imposición de “estudiar cosas”, en cuyo currículo tantas materias no sirven para nada, ha de derivar hacia un modelo de pensamiento: Una mentalidad de “no-pensar”.

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