Del pupitre al casino: El riesgo oculto del celular en el aula

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El celular, ¿un casino en la escuela? Acá todos estamos para sumar, el futuro no se puede hipotecar. Los juegos de azar con apuestas, sobre todo en línea, están creciendo entre los jóvenes. ¿Esto es la llamada democratización del uso de las tecnologías?

Y resulta que llega a convertirse en un problema que no tiene fronteras.

Todo comenzó con un tuit mío: «Un fenómeno que se está viendo en la escuela Secundaria, el celular convertido en un casino portátil».

Este pensamiento me sobrevino cuando reparé en lo preocupante que resulta el alto nivel de apuestas que hacen los alumnos: no hay control. Se están convirtiendo en ludópatas, y como jóvenes que son, no están viendo el peligro:

«No pasa nada, profe».

La gran mayoría de personas –y, en este caso, nuestros adolescentes– no es consciente de que este tipo de juegos puede desembocar en una potencial conducta adictiva, que no se trata de un simple «juego más». Y que las adicciones han condenado el futuro de millones de hogares de familias trabajadoras.

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El celular en el aula: ¿Un espacio educativo o un casino digital?

El crecimiento de la ludopatía entre nuestros jóvenes es exponencial. Es muy difícil conocer con exactitud la magnitud del problema del juego patológico en los adolescentes. Son muy pocas las estadísticas, y resulta algo frustante cuando todo lo que se sabe debe ser de naturaleza empírica.

En Argentina, la ley prohíbe a los menores entrar en los locales de apuestas. Sin embargo, ¡oh maravilla! Resulta que a un menor de 13 años le podemos facilitar una billetera virtual a través de su propio celular. Entonces, en las redes, ¿quiénes controlan? En las plataformas, ¿quiénes controlan?

Y a raíz de todo esto han saltado las alarmas por la preocupación sobre este tema. Un tema sobre el que cabe preguntarse: ¿acaso solo lo vemos los docentes en el aula? Esto parece ser que se da en América Latina, incluido Brasil, y también en España, desde donde me han escrito para contarme que allí se da como aquí esta realidad.

Una realidad que se está «llevando» las ilusiones de muchos chicos es decir una realidad en la que se está jungando con ellos. A veces conviene recordar que no se hace dinero de manera fácil, que en los bancos no brota mágicamente el dinero de los cajeros; y que, las más de las veces, si fácil llega, fácil se va.

Se crea –o no–, sabemos de casos de chicos que pierden sus becas, alumnos que sufren ataques de ira, otros que viven distraídos (de la realidad), otros que presentan actitudes de retraimiento, etc. Y, pese a todo, no hay campaña alguna contra la ciberludopatía, el modo en el que el juego está regulado y el perjuicio de apostar para jóvenes menores de edad.

Consecuencias académicas: ¿Están nuestros estudiantes ‘jugando’ con su futuro?

Otro factor importante es el hecho de no manejar dinero físico. Esto favorece cierta desconexión con el aspecto económico del comportamiento. Pareciera que todo podría quedar en el mundo de lo virtual; el problema viene cuando los que han jugado ya no tienen, cuando no disponen más del dinero virtual que se les ofrece desde sus plataformas. Pese a todo, deben pagar sus deudas de juego, y esas, las deudas, sí que son reales –y muy reales–.

En Argentina aún no existe una ley a nivel nacional que regule las plataformas en línea y tampoco hay estadísticas oficiales acerca de la ciberludopatía infantil.

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Los chicos juegan en la escuela porque las apuestas online a las que pueden acceder desde el celular no tienen filtro, están disponibles para apostar 24/7 y dentro de ese tiempo –como es lógico– se hacen «compatibles» con el horario de la escuela.

  • Comentario: «En la escuela donde trabajo (nivel secundario) prohibieron el uso del celular y llevan cartas de truco, uno y cubos rubrik, todos apuestan y no pueden parar». El problema que veo es doble:
    • Por un lado el uso compulsivo del celular.
    • Y, por otro, la adicción al juego.

Se trata de dos problemas muy serios que han venido para quedarse. La situación ha empeorado desde la Pandemia, y la apuesta se ha tomado como un «entretenimiento» más; y no, no lo es.

  • Patricio expresó: Bloqueo del celular en la escuela ¿Será mucho?
  • Mi respuesta: Siempre se encuentra la manera, están las 24 abiertas las páginas de apuestas. Si ves fútbol la publicidad es exasperante y a toda hora, con las empresas de apuestas.
  • Marcela: Es un tema que me aterra y descubrí recientemente. Mi hija va al secundario y lo mencionó un día al pasar, como una anécdota. La tele está llena de publicidades de esas plataformas que prometen diversión sin parar.
  • Otra mamá: En la primera reunión de este año nos advirtieron de esto. Mi marido me contó que un alumno revoleo el celular al piso porque había perdido $40mil. Apuestan mientras están en clase, es real doy fe. Ahora, fulanito “levanta” apuestas y cobra el 10%… todos los días hay partidos de ligas europeas, liga saudí, etc… es un flagelo.
  • Una docente (de Santiango del Estero de Argentina) comenta: El viernes veo a dos de mis estudiantes con el celu y les pregunto en qué andaban. Estaban apostando. No me puse la gorra (parecer policía), lo charlamos tranquilamente, sin sermón. Entiendo que es una mezcla de ilusión de dinero facil rápida y recompensa a nivel neuroquímico. Llevaba perdiendo más de 30M.

Desde la Pandemia, el juego online aumentó un 70% en la Argentina y no hay control de los datos, un menor con una billetera virtual ya puede jugar.

El mundo pasa por un cuadrado llamado celular, por eso, el fenómeno apunta a que –desde la perspectiva de muchos jóvenes (y de muchos adultos)– no se puede concebir la vida sin el celular.

Es preocupante, sin embargo, la responsabilidad es de nosotros: los padres. ¿Campañas? Ninguna, ninguna regulación por parte del Estado. En la Provincia de Buenos Aires, en la reforma constitucional de 1994, se sancionó el artículo 37, que prohíbe el juego privado, pero todavía está pendiente la sanción de la ley reglamentaria.


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Las tentadoras distracciones del celular: De notificaciones a apuestas

Esta ludopatía de celular va a traer demasiados problemas a futuro, si es que no es un presente ya.

Los juegos más adictivos son tres: el póker, la ruleta y las apuestas de deporte –el fútbol principalmente, (se apuesta hasta la cantidad de córneres o infracciones que habrá en un partido)–.

Los padres debemos estar atentos. Es difícil –y más con los chicos adolescentes–, pero somos los primeros que debemos ver esto y exponerlo a las claras.

La escuela debe acompañar. Por lo pronto, no es un problema que solo sucede en el aula, esto nos involucra a todos, principalmente, a los padres. Lamentablemente, muchos chicos están huérfanos de padres vivos.

P.D.: Todos los casos redactados son testimonios reales que me enviaron muchos docentes que conozco.

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