Una visión militarista de la educación

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En este siglo XXI, tenemos una pedagogía con un alto «corte militar», esto es, con una visión militarista de la educación, un corte militar de estilo prusiano.

El derecho a la educación está instalado en la dinámica de nuestra sociedad como un elemento primordial para la vida; ahora estos sistemas y su dinámica tienen un industrioso discurso que recuerda a aquellos pensadores del siglo XIX, por ese modo hermético y deshumanizado en que se repiten sus eslóganes.

Visión militarista de la educación

Abundan en la promoción del derecho a la educación este tipo de frases:

«La batalla cultural».

Con todos mis respetos a Nelson Mandela, ¿acaso la siguiente frase no tiene hoy cabida?:

«La educación es el arma más poderosa».

Sin embargo, nos llenamos la boca diciendo que donde hay educación huelga la violencia. Entonces: ¿Qué crimen se combatirá con esa «arma» que es la educación? Sin duda, si se repara en ello es algo que da que pensar…

¿Seguimos?

  • «Dominio de grupo».
  • «Enfrentar la clase».
  • «Pasar al frente».

No alcanzar o no saber ciertos tipos de aprendizaje no debiera de enfrentarnos a un «pelotón de fusilamiento»

Para otros, hay que plegarse a las sempiternas aspiraciones de la Revolución Industrial:

  • «Hay que respetar las jerarquías».
  • «La batalla contra el analfabetismo».
  • «La lucha por el conocimiento».
  • etc.

Estas frases –desnudas y sin filtro– generan fanatismo y, por lo tanto, impiden que el mundo evolucione de manera natural. Llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿por qué esas prácticas están tan cimentadas a día de hoy?

Muchos sistemas educativos constituyen modos de proceder que –por sus estructuras, organización, funciones y formas– dan continuidad a los siguientes puntos:

  • A la cultura de violencia.
  • A que no pensemos lo que decimos.
  • A que no analicemos nuestras palabras.
  • A que sigamos difundiendo violencia.

una vision militarista de la educacion

Mal que nos pese, estos discuros están instalados –están «inoculados»– en el subconsciente, y suenan de manera grandilocuente para el lego en la materia.

Pese a todo, el sistema educativo varía en función de la época y, en buena medida, diríamos que es así como debe ser. Pese a todo, desde hace tiempo sabemos que la escuela no SOLO debe enseñar contenidos académicos –tal como se hacía durante los siglos XIX y XX con un estilo enciclopedista–, sino que, además de ello, debemos tener presente que, tanto en estos siglos como en el presente siglo XXI, la escuela es NECESARIA.

Las funciones de los profesionales de la educación en este contexto social –en pleno siglo XXI– son esenciales para el desarrollo del individuo en sociedad.

Ahora bien, no podemos perder de vista qué tipo de formación, de educación, debe de dar respuesta a las necesidades y requerimientos de la propia sociedad de la que formamos parte.

¿Se necesita más violencia en los mensajes e instrumentación de la educación?

El ejercicio de la educación no es solo lo que pueda enseñarse, sino lo que se pueda construir con lo que enseñamos como una suerte de conocimiento colectivo. Hoy debemos enseñar a trabajar en equipo, la propia existencia de la humanidad tiene lugar de manera simultánea, entre todos, no es privativa de uno o varios grupos.

La primera conclusión a la que llego desde esta visión es aquella de que los docentes percibimos el aula como si fuese un cuartel.

Si seguimos la lógica formativa de la vision militarista de la educacion:

  • No podremos pensar y enseñar que la educación es importante en sí misma.
  • No podremos pensar y enseñar que es también un derecho humano «multiplicador».
  • No podremos entender por qué la sociedad otorga a cada profesión una razón social para su existencia; y, sin embargo, que la visión de la educación esté tan distorsionada.

Siguiendo esta premisa, me pregunto: ¿Las sociedades con educación de visión militaristas son más tolerantes? La sociedad necesita de personas diferentes para realizar trabajos distintos y que cada una aporte lo mejor de sí misma al bien común.

Una educación inadecuada

Una educación inadecuada hará de nuestros hijos, probablemente, adultos con problemas y escasas habilidades para solucionarlos.

Debemos innovar en educación, ante todo, mejorar sustancialmente la calidad de vida de las personas desde el desarrollo pleno de sus capacidades; y, para eso, toda esa suerte de conceptos belicosos no ayudan en absoluto.

Hoy se requiere una educación que apueste por:

  • La sensibilidad.
  • El compromiso.
  • La constancia.
  • La creatividad.
  • La empatía.
  • La capacidad para motivar.
  • La expresión asertiva.
  • La capacidad para resolver problemas.
  • El trabajo en equipo.
  • La autosuficiencia.

una vision militarista de la educacion

Los docentes debemos recibir una formación en nuestra búsqueda para mejorar nuestros conocimientos relacionados con ciertos contenidos (y modos de proceder en el aula) como los que a continuación se citan:

  • La paz.
  • El respeto a la diversidad.
  • Los derechos humanos.
  • La responsabilidad.
  • Las habilidades emocionales, sociales, morales, físicas, espirituales…

En defintiva, necesitamos actualizar una visión holística del hombre del siglo XXI y cómo debe ser su proceso educativo y la praxis docente.

En Historia, por ejemplo, se pueden seguir explicando el significado de los símbolos nacionales. Este saber es parte de la identidad de cada país; y esto es muy positivo en relación con el respeto de la diversidad.

La bandera, «preside» nuestros encuentros deportivos, asimismo, el escudo de Argentina, el himno nacional de cada país, recordemos también a nuestros próceres… Todos estos símbolos y personas ilustres simbolizan el compromiso de todos los argentinos por la paz y, como en nuestro país, están presentes en diferentes lugares del mundo.

No estoy en contra de la educación militar para educar a aquellos sujetos que servirían a la patria, pero no todos queremos ser militares.

La educación es un derecho humano intrínseco y un medio indispensable de llegar a acordar otros derechos humanos.

La educación como condición exclusivamente humana, aspira a potenciar la plena humanidad de nuestro ser. Formando y no «diciendo». Seguro que así aprendemos todos. Los errores de tiempos pretéritos no nos pueden abocar a apagar la educación.

«Un niño, un maestro, un lápiz y un libro pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución».

Malala Yousafzai

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