Carrera Docente: abordando los desafíos de una profesión sin estímulos

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Es triste pero la carrera docente es una profesión devaluada. El docente es un profesional de la educación, un especialista, NO UN APÓSTOL. Pero, sinceramente, ¿quiénes de los que somos docentes recomendaríamos a un egresado de la escuela secundaria para que se formase, para llegar a ser un futuro educador, para que emprendiera una carrera docente? Probablemente, pocos, puesto que –hoy en día– es una de las profesiones peor valoradas socialmente, y peor retribuidas pecuniariamente.

En muchos países –sobre todo en la órbita de la hispanosfera– se celebra la creación de nuevas escuelas; sin embargo, se desprestigia la carrera docente con denuedo. ¿Raro? (Cuando menos, extraño.) ¿Por qué?

Como hemos dicho, consideramos que la docencia es una profesión: consiste en el desarrollo de una carrera docente, NO en el ejercicio de un apostolado. Si debemos aceptar siempre el cumplimiento de nuestra larga lista de obligaciones, debemos –como contrapartida– disfrutar de derechos que se cumplan en la realidad de nuestro día a día.

Desafíos en la Carrera Docente

Una profesión requiere el control sobre el ejercicio de las responsabilidades profesionales y un fuerte grado de autonomía.

La carrera docente desarrollada en las condiciones educativas actuales en las que trabajamos hoy es un engaño flagrante a la sociedad. Lo digo por el facilismo educativo que prodigamos a nuestros alumnos; hay una falta de respeto a nuestros saberes y se lleva a nuestra profesión a una progresiva falta de calidad educativo-profesional, y no es solo por los magros salarios que cobramos.

  • ¿Engañamos a los padres porque les tenemos miedo?
  • ¿Engañamos porque no hay mérito y todo vale lo mismo?
  • Actualmente, quienes desarrollamos una carrera docente ¿nos dedicamos a engañar más que a enseñar?

carrera docente uba

La Falta de Reconocimiento

La carrera docente se identifica por desarrollarse en un lugar conocido de antemano; ciertamente, la institución escolar constituye un espacio transitado y vivido –durante muchos años– en los que fuimos alumnos; mínimo 15 años de nuestras vidas se han desarrollado entre sus paredes.

Queridos papás, les exigimos a nuestros alumnos porque sabemos que pueden; y, por eso, pugnamos todos los días por una mejor educación.

Yo confío en que ellos lo pueden lograr. Educar es generar esperanza. Exigimos y facilitamos las herramientas para que aprendan. Son partícipes de esos aprendizajes, pero no somos sus amigos: los guiamos y siempre los tenemos presentes. Ser exigente no es reglarle la nota, eso es facilismo educativo. Ser exigente no es ser «amigo de mis alumnos» o ¿acaso ustedes, en lugar de ejercer de padres, ejercen de amigos?

El acceso al conocimiento requiere de un esfuerzo intelectual verdadero, no se logra por generación espontánea, requiere de esfuerzo (de auto-disciplina). Hoy la exigencia y el mérito no pueden estar «desterrados» de nuestras aulas y centros educativos. No es algo de lo que se deba dudar en el ejercicio de la carrera docente, a saber: si no lo hacemos, si no los preparamos para ser adultos, seguirán siendo eternos adolescentes –como lo son hoy en día–. (Hacerse compatible con la realidad no admite una actitud infantil prolongada en el tiempo, sine die.)

Buscando Estímulos en la Profesión

¿Cómo enseñar? ¿Cómo educar a niños y jóvenes en medio de una sociedad atravesada por el «permisivismo», y envuelta en una maraña de leyes educativas –muchas veces– incomprensible? Leyes que, dicho sea de paso, favorecen únicamente al estudiante mediocre; desprotegiendo la carrera docente, quitándole al educador la autoridad –y más que la autoridad–, hasta que en no pocas ocasiones se le inflinge afectación moral y menoscavo emocional.

Hoy en día, se pide la presencia de docentes más motivados, innovadores y con visión prospectiva de su función, pero:

  • No se aprueban sus saberes.
  • Se los cuestiona.
  • Nos cuentan las costillas.

La mayoría de los educadores que se pasa más de diez años consecutivos en la carrera docente está quemada. Perdimos el respeto social. Por eso, es también de recibo que el profesional que emprende una carrera docente debe tener vocación. Es decir, una fuerte orientación afectiva en la toma de conciencia en cuanto a la relevancia del papel que juega en la sociedad.

Una carrera docente debe ser reconocida, valorada, pero también bien remunerada. Solo así se garantiza que la educación en nuestros países sea generadora de desarrollo social y económico. Es indignante ver cómo los Ministerios de Educación en su realidad actual, demandan de la carrera docente que forme ciudadanos mediocres.

Todo esto gracias a las políticas de los gobiernos de turno que llegan a improvisar una gestión educativa sin ningún incentivo para el profesional de la educación: solo variables que descansan en el pasar del tiempo, como la edad o la antigüedad en el cargo funcionan como factores a tener en cuenta a la hora de aspirar a cobrar un sueldo mayor.

Carga de Trabajo Excesiva

La capacidad no cuenta, los resultados no cuentan, una política educativa desde los gobiernos nacionales debe contar con gente que sea conocedora del ejercicio de la docencia, de cómo de dirige un centro, del desarrollo curricular y largo etcétera de conocimientos que solo se adquiere desde la experiencia concreta.

La formación o el conocimiento sobre la realidad de la educación que pueda tener un Ministros de Educación en Argentina en el periodo 1983-2023 ha sido de risa.

Los Ministros de Educación han tenido una formación de base como la que sigue, pongarmos por caso:

  • 7 abogados
  • 5 educadores
  • 3 sociólogos
  • 1 economista
  • 1 ingeniero
  • 1 médico
  • 1 historiador
  • 1 informático

Algunos datos sobre los 20 ministros nacionales de Educación desde el retorno de la democracia. Para ejercer como médico, ¿se necesita ser profesional de la medicina? Para ser Ministro de Educación se necesita ser conocedor de la realidad educativa, si no es así, no se entiende lo que sucede en el aula, no se puede interpretar adecuadamente.

La vocación no alcanza. La carrera docente desarrolla lo que las políticas educativas solicitan. Te mandan comunicados para que el proceso de evaluación se reduzca a la valoración de un «TRABAJITO» no muy largo para que el educando en cuestión lo haga –para que apruebe y pase–.


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carrera docente

Entonces, ¿cómo formar a los profesionales de la carrera docente presentes y futuros? Es uno de los principales desafíos de las políticas educativas.

  • Qué saberes se necesita adquirir para desarrollar una futura carrera docente.
  • Cómo se construyen esos saberes, en qué espacios se forman.
  • Qué experiencias son imprescindibles que transiten los futuros docentes y deben ser tenidas en cuenta en sus años de estudio.

No somos todos iguales. Hay estudiantes con vocación e interés eclipsados por la mediocridad imperante.


Bibliografía

Tedesco J, Tenti E. Nuevos tiempos y nuevos docentes [ponencia]. En UNESCO, Conferencia Regional “El Desempeño de los Maestros en América Latina y el Caribe: Nuevas Prioridades”. Brasilia, Brasil. (10-12 de julio de 2002) Recuperado de http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001346/134675so.pdf.

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