Estoy leyendo algunos libros sobre embriología con la intención de poder explicar algo que se entienda sobre la vida y su origen. Descubro que leer ciencia no es tan distinto de leer una lengua extranjera. Infinidad de palabras y giros que uno no usa nunca aparecen constantemente y se parecen mucho siendo distintos. No es lo mismo blastómero que blastocele, blastodermo o blastocisto. Cada una tiene su significado concreto en su contexto específico. Y se me ocurre que aprender puede parecerse a aprender a dominar muchos lenguajes, y el del cuerpo es uno. O muchos, también.

La educación ha sido siempre un aprendizaje de lenguajes de la mente y del cuerpo. El lenguaje del campo, el del taller, el de la madera, el del cielo… La educación se alarga porque los lenguajes se multiplican. Leo en un artículo del señor Farnos que en inglés se llama Lifelong learning, o sea, aprender toda la vida. La escolaridad es sólo el aprendizaje previo a que la sociedad crea que se puede confiar en ti y te deje pasar del juego al trabajo. El juego es una especie de trabajo pero en el que no se muere ni se causa daño. Es como la vida, pero “de mentira”, para que la de verdad te encuentre preparado. Y como creían los babilonios, que no iban desencaminados, los dioses hablan con todos los lenguajes.

LOS LENGUAJES DEL JUEGO ,O SEA, LA ESCOLARIDAD

Creo que ahora mismo tenemos diseñadas cuatro grandes etapas en la preparación para la vida humana (los osos lo tienen más fácil y duermen más pero nos ha tocado ser humanos). Las detallo.

  • Parvulario, donde se aprende el lenguaje de la escuela. No se pasa de la protección del hogar a la seriedad del juego social sin una buena preparación. Hablar, callar, sentarse, levantarse, escuchar, responder… Hay una liturgia que será útil toda la vida en una sociedad mundial tan compleja. Y los primeros instrumentos: el lápiz, la regla, los símbolos… la escritura.
  • Primaria, donde se aprende el lenguaje básico del mundo. Empieza el juego a ser muy serio y muy social. Ellos mismos se ponen muy serios y formales defendiendo las reglas de sus juegos, sean el fútbol o la comba. La lectura, el discurso, el cálculo elemental y sus posibilidades, el espacio en 2D y 3D, el tiempo y su dimensión, los seres, su espacio y su lógica… Y el difícil orden humano.
  • Secundaria obligatoria, donde se aprehende una visión básica del mundo para saber el papel que se quiere jugar en él. Sigue habiendo juego pero ahora debería ser más activo y más autónomo (creo que hacemos justamente lo contrario). Tienen las herramientas para ir a buscar, sólo hace falta que les encaminemos y les guiemos. Y les contengamos también. Tienen libros, tienen tutoriales, tienen internet y dispositivos… Que Los demasiados libros (como decía Grabiel Zaid) no les desorienten (y podía haberlo aplicado mucho más pertinentemente a internet). La orientación y el refuerzo es justo el significado de esta etapa, creo, no el encarrilamiento académico. No es un problema menor cerrar la trinchera social que se produce aquí.
  • Bachillerato y Formación Profesional, donde se aprenden ya los lenguajes duros que prepararán para trabajos específicos. Aquí el juego empieza a parecerse al trabajo real y el libro de texto empieza a cobrar sentido. Aunque yo mantendría las bibliografías, las bibliotecas, que serán aún más importantes en la universidad por muy unívocos que sean los estudios. No puede ser que un ingeniero no lea filosofía o historia. En este punto hay que empezar a pensar que el tránsito entre educación y empresa (entendida no económicamente sino como empresa humana) o su cohabitación permanente es posiblemente lo que más se repiense y cambie en este siglo. Quién lo administre o coordine será muy importante para la vida futura.

Nos pasamos al menos doce años aprendiendo lenguajes, cosa que, hecha con libertad y guía sabia y honesta, ha de hacernos seres atentos y autónomos.

Y ahora me pregunto, ¿hay que programar específicamente una competencia de aprender a aprender cuando ése debería ser el fin de toda la escolaridad? Programarlo, ¿no será una manera de “academizarlo”? ¿Convertir en materia lo que debería ser sabiduría? ¿Encerrar lo que debería ser abierto?

¿No será que algunos quieren que sólo aprendamos a aprender de una determinada manera? ¿O que las maneras de aprender a aprender se diversifiquen en la práctica de modo que en realidad nadie sepa aprender verdaderamente?  ¿Qué se considera aprender? ¿Hay una manera de enfocar lo aprendible? ¿Aprender a aprender nos llevará a obtener una visión del mundo propia que nos dé protagonismo? En realidad los papeles de protagonista están muy buscados y en el mundo y ¡hacen falta tantos extras! (sin hablar de los que, para algunos, sobran). ¿O es que de lo que se trata es de formar un ejército de reserva preparado (en todos los sentidos)?