Los objetivos y competencias básicas de alineación estratégica

Proseguimos hoy desarrollando los contenidos de nuestro post anterior. Las estrategias las seguiremos con una sencilla regla de alineación, en relación con las competencias básicas de la organización. Compitamos en donde tengamos una ventaja; de lo contrario, NO lo hagamos. De esta manera, cabe preguntarse: ¿las habilidades y conocimientos existen en los niveles adecuados –dentro de la organización– para lograr los objetivos y competencias básicas? Si no tenemos esta ventaja, vamos a crearla. ¿Cómo? Con el desarrollo, conocimiento y aprendizaje.

En el desarrollo de la estrategia, la cuestión de «¿Qué vamos hacer?» es, en ocasiones, lo contrario de «lo que hacemos»; así, pues, preguntémonos de nuevo.

Esta perspectiva la referiremos a la construcción de la competitividad de nuestra oferta y la exploración de los mercados tangenciales cuya explotación podríamos considerar. Todo ello, a condición de que las «barreras de entrada» no nos resulten demasiado altas y las capacidades de la organización coincidan en la evaluación de las oportunidades –teniendo, siempre presente, nuestros objetivos y competencias básicas–. Verdaderamente, medir las competencias básicas es fundamental para asegurar la alineación existente en «esta zona», en «este momento».

La amenaza de productos o servicios sustitutos

Los objetivos y competencias básicas de alineación estratégica contemplan, asimismo, la existencia de productos fuera del ámbito de nuestras fronteras; algo que, cada día, aumenta cada vez a más, gracias a la globalización. Así, la propensión de los clientes para cambiar a  otras alternativas es, cada vez, más alta. Tengamos en cuenta que esto no se debe confundir con productos similares de la competencia.

La propensión que tiene el comprador para sustituir un producto, servicio, etc., cada vez es más alta, ya sea en materias primas, como semi elaborados, o finales.

El rendimiento relativo de los precios del producto o servicio sustituto, puede marcarnos lo que hacen a fuera para saber lo que queremos hacer dentro. Esto nos puede llevar a conocer lo siguiente:

  • Los costes de cambio por parte del comprador, cliente final, estén cambiando a la hora de comprar, es decir, gastar menos para obtener lo mejor dentro de lo mismo.
  • La percepción del nivel de diferenciación de los productos que tengan los clientes o compradores.
  • El gran número de productos alternativos, sustitutos disponibles que hay en el mercado, así como los lugares de compra, el envío de las mismos pedidos; es decir, el time line de estimación en recibirlo, más cuando dependiendo del sector, todo gira muy rápido y en cualquier momento podemos estar obsoletos o caducos.
  • La facilidad de sustitución. Los productos basados en la información son más propensos a la sustitución, como producto en línea puede ser fácilmente reemplazado por un producto material.
  • Los productos de calidad inferior, menos duración, pero el consumidor, el cliente, lo prefiere.
  • La depreciación de la calidad en los productos ya pueden ser un cambio para el comprador.