3. Los objetivos estratégicos

La mejor manera de asegurarnos la alineación entre los objetivos estratégicos y la capacidad operativa, con la que vamos hacer frente, es mirar hacia las realidades que hemos de tener en cuenta durante la planificación; así, evitaremos que las proyecciones, sobre posibles dudas, queden «pendientes» para asumir el control: Hagámonos preguntas siempre, desde el momento «cero», durante y hasta el final, esto nos ayudará a «llegar»:

  • ¿Nuestros sistemas internos tienen la capacidad de apoyar el logro de nuestras metas?
  • ¿Los proveedores, distribuidores y socios serán capaces de mantener el ritmo en apoyo en la consecución de los objetivos de todos?
  • ¿Podremos todos, nuestros responsables y equipos, intensificar la carga de trabajo añadido bajo una presión que –por momentos– vamos a tener que solicitar de todos ellos y de nosotros mismos?
  • ¿Tenemos contemplada las posibles cargas de trabajo?

La intensidad de la rivalidad competitiva

Para la mayoría de las organizaciones, la intensidad de la rivalidad competitiva es el principal determinante de la competitividad de la propia organización, industria, empresa, grupo de trabajo, etc.

  • La ventaja competitiva es sostenible a través de la innovación, es decir de nuestra innovación.
  • La competencia entre las organizaciones en línea y fuera de ella.
  • Nivel de gastos de publicidad, medios sociales, redes etc.
  • Nuestra estrategia competitiva será poderosa si vamos proyectando nuestra fuerza.

El método Kaizen, pude ayudarnos en nuestro día a día. El mejorar algo, que cada día sume un poco más, para, al final, llegar a la excelencia. Hagamos una acción mejorable cada día y, al final, obtendremos mejores resultados entre todos. Ese 1% que hace tiempo que nos acompaña en nuestra serie de post de INED21.