¿QUÉ ES LA PEDAGOGÍA “EN ABIERTO”?-Parte 1

¿QUÉ ES LA PEDAGOGÍA “EN ABIERTO”?-Parte 1

Se han escrito ríos de tinta sobre los recursos formativos en abierto (OER –por sus siglas en inglés–: Open Educational Resources), pero poquísimo sobre cómo los OERs (o sobre cómo esta “apertura (‘de recursos’)” –hablando de manera más general–) ha cambiado la práctica de la educación.  No cabe duda de que el hecho de sustituir materiales formativos caros por los OER ahorra dinero y aumenta el acceso a materiales formativos. Este aumento implicará una mejora considerable en los resultados académicos de alumnos que, de otra forma, no podrían tener  acceso a dichos materiales (p. ej.: porque su nivel económico no les permite adquirir libros de texto). Si el porcentaje de esos estudiantes –en una población determinada– fuera suficientemente elevado, la mejora de su nivel de aprendizaje podría cuantificarse midiendo los valores previos a la implementación de los OERs y comparándolos con los valores obtenidos a posteriori. El ahorro de cantidades considerables de dinero y el hecho de no emporar los resultados académicos (sino de , incluso, mejorarlos) constituye una clara victoria. Sin embargo, existen muchas otras victorias por lograr para la “apertura(‘de recursos’)”.

No tiene sentido usar los OERs de la misma forma en que usábamos los libros de texto clásicos. Sería como conducir un avión por la carretera. Sí que se podría hacer, para eso los aviones tienen ruedas (con tal de que la carretera fuera lo suficientemente ancha). Pero la finalidad de los aviones –como bien sabemos– es volar a miles de kilómetros por hora, no la de ser “conducidos”. Por tanto, conducir un avión por la carretera –simplemente por el hecho de que estábamos habituados a ello en el pasado–, supone un claro malgasto del enorme potencial de los aviones. Entonces, de manera análoga, cabe preguntarse: ¿cuál es el potencial los Recursos Formativos en Abierto, en comparación con el conjunto de materiales escolares comerciales? Los OERs presentan:

  • Gratuidad de uso
  • Gratuidad de Reutilización
  • Gratuidad de Revisión
  • Gratuidad de Reorganización
  • Gratuidad de Redistribución

Ahora la pregunta es: ¿cuál es la relación entre  estas potencialidades adicionales y lo que sabemos sobre la formación y el aprendizaje efectivos? ¿Cómo podemos ampliar, revisar y combinar nuestra pedagogía en base a estas potencialidades adicionales? Hay muchas, muchas posibles respuestas a estas preguntas. Aquí podéis ver un ejemplo:

Eliminar las tareas innecesarias

Si me habéis oído hablar en estos últimos meses, seguramente me habréis oído criticar las “tareas innecesarias”. Éstas son las tareas sobre las que muchos alumnos se quejan ante su realización, y muchos profesores, ante su corrección. Son tareas que no añaden ningún valor al curso académico –habiendo pasado el alumno tres horas trabajando en esta tarea, y el profesor treinta minutos corrigiéndola, para que luego el alumno “tire a la basura” el producto obtenido–. Estas tareas no sólo no añaden ningún valor al conjunto de la asignatura, sino que, “encima”, le restan valor: estamos hablando de una increíble pérdida de tiempo y de potencial cerebral (y una enorme traba para el desarrollo cognitivo).

¿Qué pasaría si sustituyéramos estas tareas innecesarias  por tareas que sí añaden valor a las asignatura? Quizá, entonces, alumnos y profesores abordarían el tiempo y el esfuerzo a invertir en dichas tareas con una actitud diferente. Ciertamente se ve: se sienten diferentes  –cuando el objetivo es enriquecedor–.

¿Pero qué actividades y/o prácticas efectivas deberíamos combinar para poder suprimir estas tareas innecesarias? Veo como una fuente de “actividades efectivasla obra de John Hattie, Aprendizaje Visible (Visible Learning). En este libro, Hattie recopila los resultados  de más de 800 meta-análisis de 50.000 estudios sobre 80 millones de estudiantes para llegar a una media del impacto de los efectos de más de 130 formas de influencia en el ambiente del aprendizaje, incluyendo: influencias del alumno, influencias por parte del profesor, influencias de la propia enseñanza y técnica pedagógica, e influencias de la escuela en general. Aquí os dejo algunas que comparto, junto con el impacto de sus efectos estimado por Hattie, una breve descripción y la numeración de páginas desde la primera edición:

Relaciones entre el profesor y el alumno= 0.72

“El desarrollo de relaciones requiere que el profesor posea ciertas habilidades como la de escuchar, la de empatía, el cuidado, y el enfoque positivo hacia los demás. Los profesores deberían aprender a facilitar el desarrollo de sus alumnos  demostrándoles que se preocupan por el aprendizaje de cada alumno como persona, y empatizando con los estudiantes”. Pág. 118 – 119.

La claridad del profesorado =0.75

La claridad (valorada por los alumnos, no por otros profesores) en “organización, explicación, ejemplos y prácticas guiadas, además de la evaluación del aprendizaje del alumnado”. Pág. 126.

Ejemplos resueltos = 0.57

Los ejemplos resueltos reducen los esfuerzos cognitivos de los alumnos, para que éstos se concentren en el proceso por el cual se llega a la respuesta correcta y no simplemente en dar una respuesta al problema”. Pág.172.

Organización y transformación = 0.85

“Revisar la reorganización de los materiales formativos para mejorar el aprendizaje (como por ejemplo hacer un borrador antes de escribir una redacción). Los tipos de estrategias incluidas en esta categoría (como por ejemplo resumir y parafrasear) promueven un acercamiento más activo por parte del alumnado hacia sus tareas de aprendizaje.” Pág. 190 – 191.

Comentarios = 0.73     Pág. 173 – 178.

Enseñanza recíproca = 0.74

“El énfasis está en que los profesores posibiliten que sus alumnos aprendan y usen estrategias cognitivas como por ejemplo la de sintetizar, la de formular preguntas, la de deducir y la de formular conjeturas. Los resultados han sido superiores cuando había cierta enseñanza explícita sobre las estrategias cognitivas antes de empezar con la enseñanza recíproca”. Pág. 204.