Hoy en la serie de Investigaciones educativas, queremos acercarnos al estudio: Expanding School Resources and Increasing Time on Task: Effects of a Policy Experiment in Israel on Student Academic Achievement and Behaviour” del profesor Víctor Lavy de la Universidad hebrea de Jerusalén. Esta serie tiene como objetivo ir dialogando con investigación educativa de primer nivel, analizando y contextualizando esos resultados en la matriz educativa. Una opinión antes de comenzar: estas investigaciones que nos ofrece el INEE son un marco de referencia importante para que el debate educativo no caiga en la simplificación o en el subjetivismo espontáneo, sin ninguna evidencia argumentativa y/o empírica que tanto abunda. ¿Por qué? Por confundir algo que debe ser diferenciado. Toda política educativa es una política ideológica, pero hay evidencia científica que no permite afirmar cualquier tesis desde las legítimas posiciones ideológicas. No vale todo en el debate educativo. Todos podemos y debemos intervenir en el mismo, pero hagámoslo desde el rigor que la investigación actualizada nos da en diversas disciplinas: economía de la educación, sociología de la educación y otras que podemos ir analizando a través de la oportunidad de leer y escuchar a la investigación más prestigiosa que nos acerca el INEE. No queremos caer en un cientifismo simplista, significa que hay que conocer evidencias y conclusiones de investigación de campo para poder desarrollar interpretaciones adecuadas. Presentaremos algunas de las conclusiones más importantes, aunque advertimos que hay otras que no abordaremos directamente, dado el formato en el que estamos.

Víctor Lavy, una referencia mundial en economía de la educación, economía laboral y economía del desarrollo, nos ofrece una línea de investigación que aprovecha una innovación de la política educativa de Israel en 2004, relacionar los resultados y logros académicos del alumnado en las escuelas de primaria de Israel, con un cambio novedoso de financiación educativa en ese país: de una financiación genérica por clase a una financiación por alumno, dando más relevancia a los alumnos de menor nivel socioeconómico y menor nivel educativo, además de otras medidas de aumento de tiempo de instrucción en clase sobre los resultados y conducta del alumnado. Es importante todo ello por las consecuencias que tiene a la hora de planificar una política educativa: la valoración de coste/beneficio en muchas de las medidas que se llevan a cabo. Ahí la economía de la educación es una disciplina que nos ofrece un realismo, ya nos conocen, que hay que tener en cuenta. De ahí lo acertado de su enfoque para poder conocer diferentes perspectivas de financiación educativa, junto a otros factores, y su impacto en los logros y rendimientos educativos.

Uno de los resultados principales es que los recursos escolares y la duración del tiempo de instrucción en materias como Matemáticas, Ciencias o Inglés, tienen un efecto positivo y significativo en el rendimiento de los alumnos en esas materias. Algunas veces las reivindicaciones de un mayor gasto educativo se quedan en un plano general que, si observamos la investigación con detalle, nada añaden a la mejora de un sistema educativo. Tan importante como el cuánto a partir de una media de inversión, es el dónde y el cómo. Estos factores no se han tenido en cuenta adecuadamente en las políticas educativas que se han implementado en nuestro país. Me temo que esta afirmación se pueda aplicar a otros contextos nacionales. Queremos matizar rápidamente: no estamos justificando una bajada de inversión en la política educativa. Es algo más sencillo: determinar con investigación comparada el dónde y cómo. Un ejemplo: todos conocemos planes de formación docente que no se evalúan, o planes educativos que surgen improvisadamente para tecnologizar nuestras aulas, olvidando las variables esenciales, quién y cómo se utilizan pedagógicamente esos recursos. En este aspecto Víctor Lavy tiene investigación que corrobora lo dicho. Una pregunta que dejo al lector: ¿cuánto ganaría nuestra política educativa si lográsemos optimizar los recursos que se invierten? Vuelvo a especificar, eso no debe justificar una bajada de inversión. La idea clave es la siguiente: invertir mejor no implica invertir menos, si de verdad queremos que la educación o nuestra apuesta en I+D+i sean pilares de una nueva sociedad y economía del conocimiento.

Otro de los resultados interesantes es que los alumnos con familias de menor nivel educativo, tienen más beneficio en su rendimiento con el aumento instruccional en Matemáticas o Ciencias. Invertir mejor es una política que beneficia a los que tienen menos posibilidades de inicio, en este caso por el menor nivel educativo familiar. Una opinión: inversamente, serán los más perjudicados cuando las políticas educativas fracasan aunque tengan voluntarismo y buenas intenciones. Esta investigación avala el sentido común: el tiempo de instrucción en una materia sí tiene relación con sus resultados. Ahora bien, lo sabemos por otras evidencias, a partir de una media no influye la cantidad, lo que diferenciará será la calidad. Otra forma de decir la importancia del factor docente. Otro aspecto importante para el comparativismo crítico que defiendo en este rincón, un comparativismo que debe tener en cuenta los diferentes contextos de aplicación de las políticas educativas: estos resultados en Israel son interesantes porque la media de semana escolar y de tiempo de instrucción, son similares a la de los países de la OCDE en el informe PISA a lo largo de su desarrollo. O sea, pueden ser extrapolables aunque cada contexto module tales características.

Para terminar, dos consideraciones. Nuestra época-red nos pone al alcance, a través del INEE en este caso, la mejor investigación educativa a nivel mundial: ¿por qué se obvia o ignora en los debates nacionales como si nuestro sistema educativo estuviera fuera de cualquier comparativismo posible? Por último y a nivel personal, Víctor Lavy fue uno de los autores en el proceso de propuesta pedagógica de equilibrio metodológico de INED21, que me sirvieron de apoyo experimental para explicitarla directamente. Un ejemplo que no se conoce mayoritariamente de Víctor Lavy en un anterior estudio de campo sobre el impacto de las prácticas de enseñanza. Lo sintetizaré por razones de orden y claridad. Empieza tipologizando dos fundamentales: estilo de enseñanza tradicional (transmisión directa) y un estilo moderno de enseñanza (constructivismo). Demuestra a través de una base de datos de primaria y secundaria, descontando estadísticamente cualquier otra variable para que se pueda establecer validez y fiabilidad en los resultados, utilizando efectos fijos de la misma en secundaria, cómo el estilo tradicional tenía un efecto positivo muy evidente de logro en alumnas y alumnos de condición socioeconómica baja, y el estilo moderno sobre los demás alumnos. Hay más: el estilo tradicional tiene una productividad marginal decreciente. Dicho de otro modo: a más intensidad del proceso pedagógico, menos rendimiento adicional observado. Más matizaciones: el retorno mayor en destrezas críticas y analíticas del estilo moderno de enseñanza; otra: son prácticas y metodologías para diferentes intensidades de tratamiento (hablamos de los usos de las metodologías aquí evaluadas), la perspectiva tradicional para el uso de niveles bajos y medios de tratamiento, la perspectiva moderna para los niveles altos de tratamiento. No sólo llegaba a estos resultados, también ofrecía explicaciones plausibles del porqué en algunas evidencias. Resumiendo: ambas pueden coexistir en las prácticas según la complejidad del alumnado y los contextos que nos encontremos. No son contradictorias, son complementarias. Dependerá del tipo de producción de conocimiento que busquemos en el aula de acuerdo con lo anterior. Dicho en la perspectiva de equilibrio metodológico de INED21: pluralismo de estrategias didácticas (conductistas, cognitivistas, constructivistas y horizontales a través de las TIC) para que el docente del s.XXI las aplique según su contexto de enseñanza-aprendizaje. La complejidad educativa desborda cualquier reduccionismo, aunque haya autores prestigiosos que no quieran asumir lo anterior. No es una conjetura lo que proponemos, ahora comprenderán la insistencia del realismo y de la importancia de los contextos en la línea de reflexión que desarrollamos en INED21. Víctor Lavy, siempre interesante y aleccionador en sus estudios experimentales, ahora a través del INEE podremos conocerlo directamente.