VIAJAR VIVIR CRECER

«Los viajes en los jóvenes son parte de la educación; en los

mayores es parte de la experiencia»

Francis Bacon

La educación curricular actual ha quedado totalmente encorsetada en los procesos de evaluación y en el inmenso contenido que, por ley, debe completarse a lo largo de un curso.

Cada país, cada cultura, tiene un sistema social propio y, por lo tanto, una educación determinada. Viajar es vivir. Cada vez que nos desplazamos, nos movemos en el espacio y en el tiempo; nos introducimos en una sociedad diferente; nos llenamos de la vida de otros para enriquecer la nuestra. Viajar es aprender. Aprender de la diversidad, abrir la mente ante las grandes posibilidades que se abren ante nosotros. Viajar es abandonar la caverna de Platón. Dejar las luces y las sombras, para conocer el sol y las estrellas.

¿Por qué estudiar en el extranjero? Porque a la vez que ampliamos conocimientos, alargamos la vida. Quizás no en años, pero sí en experiencias. Viajar te hace rico. Quizás no con metal, quizás no con papel, pero sí con un nuevo espíritu.

«Viajar hace a uno modesto.

Ves el lugar pequeño que ocupas en el mundo»

Gustave Flaubert

Todo idioma lleva consigo implicaciones sociales, maneras de pensar, maneras de actuar, y maneras de sentir. Cada idioma que crezca en tu mente te proporcionará nuevas herramientas; de comunicación y, también, de decisión y de acción.

Cuando en 2009 recibí aquella beca del MEC para estudiar un idioma en el extranjero durante 3 meses y decidí alargar mi estancia durante un año, jamás hubiera pensado que esa experiencia me abriera tantas puertas. Puertas laborales. Puertas humanas.

Gracias a aquel año aprendí a buscarme la vida desde la soledad que provoca no ser capaz de decir lo que uno quiere. Aprendí a que los sentimientos cambian cuando cambias de palabras. Aprendí que el mundo está lleno de gente cercana que sin embargo vive a miles de kilómetros. Compartí risas, compartí llantos. Creé lazos de amistad en países que ni siquiera conocía.

Mi corazón creció de tamaño cada vez que tenía que decir adiós. Las barreras de mi mente se derrumbaban cada vez que escuchaba las historias de vida de cada persona que encontraba en el camino. Mi alma se disolvió para poder estar presente en todas partes a la vez.

«Una vez que viajas, el viaje nunca termina.

La mente nunca puede desprenderse del viaje»

Pat Conroy

Después decidí aprender un tercer idioma. Y volví a viajar sólo al país de origen para hacerlo. Pero ya no existía esa sensación del viajero solitario. La mente ya se fija en cosas que antes ni siquiera percibía. Las palabras que escuchaba por primera vez se asentaban en mi cabeza a alta velocidad. La diversidad de los compañeros de clase enriquecía cada segundo. Las cuatro paredes de clase no nos limitaban, ya que después de cada jornada todos pasábamos el resto del día juntos, balbuceando, empapándonos de lo que podíamos, y asimilando todo casi inconscientemente.

Y ahora tengo la posibilidad, la suerte, de trabajar organizando esos viajes que tanto me dieron, que tanto me cambiaron, y que tanta vida me regalaron. Os invito a vivir. Porque viajar, es vivir. La mejor inversión siempre es la que se hace en uno mismo. Coger una maleta y despegar. Conducir. Caminar. Si es cierto que todos los caminos llevan a Roma, también lo es que no existe camino, sino que se hace el camino al andar. Cada kilómetro recorrido es una lección aprendida. Cada persona encontrada en el camino, una experiencia vivida.

«El que está acostumbrado a viajar,

sabe que siempre es necesario partir algún día»

Paulo Coelho

Viajar nos permite crear.

Crear historias, recuerdos, experiencias.

Nos permite tener, en lugar de poseer.

VIAJA.

Jesús Sánchez-Camacho Matilla

  • Josep Maria Turuguet Salgado

    Sí, creo que la ONU tendría que crear una especie de “Erasmus” en todo el mundo.