En nuestra serie: “Una metáfora de …” conversamos con Oliver Sacks, neuropsicólogo, y uno de los autores más fascinantes de la literatura científica mundial. Autor de clásicos como “Despertares”, “El hombre que confundió a su mujer con su sombrero”, “Un antropólogo en Marte”, “Migraña”, “Veo una voz” o el autobiográfico “Con una sola pierna”, nos demuestra que es posible escribir literatura psicológica, siendo tan importante la narración como aquello que está sucediendo…

O. Sacks hace de su experiencia clínica una fiesta literaria. Nos sumerge en esas otras enfermedades diferentes, que nos devuelve una idea de la condición humana que queremos analizar: la acromatopsia, el autismo, el síndrome de Tourette pasan a ser experiencias que podemos vislumbrar. A continuación, concretaremos en tres afirmaciones nuestra lectura de sus extraordinarios ensayos. Leer siempre acaba siendo una pasión compartida. Dicho de otro modo: leer es iniciar una conversación interminable.

Primera afirmación: la condición humana es plástica. La perspectiva neuropsicológica nos ofrece esta característica cerebral como una posibilidad humana constante. Los pacientes del doctor Sacks, nos demuestran que tan  importante como las enfermedades, son los sujetos humanos que las padecen. Todos ellos tras el choque brutal de sus anomalías, inician la reconstrución psicológica, emocional y cerebral que acaba en una nueva configuración personal.

Plasticidad significa también la capacidad de supervivencia de cada uno de nosotros. Recordamos inmediatamente la afirmación de Nietzsche: vivir es voluntad de poder. Vivir, nos demuestra Sacks, es voluntad de vida, de adaptarnos inmediatamente a las nuevas condiciones cerebrales y mentales que tenemos. Regresemos al discurso educativo: no se puede olvidar esta enseñanza de la plasticidad. No hay fracaso escolar permanente, siempre hay alumnos que pueden reconstruir su biografía. Cada alumno es una posibilidad de vida.

Segunda afirmación: la identidad humana es dinámica. Estos relatos nos dejan biografías que encuentran una nueva forma de estar en el mundo. Quiero dejar una impresión: leyendo a Sacks, comprendemos que nada está  determinado. Todos los factores que condicionan nuestro yo, son factores que evolucionan y que nunca implican una limitación y destrucción del yo. Estar en el mundo es aprender a entrelazar el azar que nos proporciona, con la voluntad que le imponemos. Educativamente, todos podemos reconocer esta experiencia: un mismo alumno se va transformando ante nuestros ojos. Su identidad se va conformando como un relato en vivo: comprender esta evolución individual es la sensibilidad y conocimiento que cada profesor tiene en su trabajo diario. Educar es acompañar y estructurar una identidad siempre.

Tercera y última afirmación: el poder del lenguaje en la biografía individual. Hay un hecho que puede pasar inadvertido, mientras la fascinación de los casos clínicos nos centra la atención, es un hecho que Sacks nos ejemplifica: el lenguaje y su capacidad de contarnos nuestra vida y la de los demás. El giro lingüístico que Heidegger y Wittgenstein inician filosóficamente, tiene muchas calles: contar nuestra historia es reconocer quienes somos. Nunca lo olvidemos cuando un alumno nos escucha: estamos siendo parte de su memoria y de su vida posiblemente.     

  • Las tres afirmaciones de O. Sacks, la condición humana es plástica, la identidad humana es dinámica y el lenguaje configura a la persona, son imágenes que ayudan a conocernos y conocer a los demás. Si bien, yo añadiría una cuarta, que engloba a las tres: la plasticidad neurológica del cerebro humano, el dinamismo de la identidad personal y el significado que damos a las palabras se estructuran y definen desde el deseo. El deseo es el recuerdo de sentimientos que nos han producido bienestar, placer o tranquilidad. El deseo es el motor que ayuda a hacer más plástico nuestro cerebro, construye el día a día de nuestra forma de ser y rememora el significado que damos a cada una de las palabras.

    • Gracias José por tu aportación y fidelidad al proyecto INED21. Un cordial saludo.

  • María Rosa Avila

    Ha sido una grata sorpresa encontrarlos! me parece interesante leerlos! La complejidad del rol docente: las competencias y habilidades que pone en juego en cada clase, y el poder del lenguaje que habilita, provoca, cierra, y sí las palabras que cuentan la clase, que hablan de ese docente, de su historia y que producen otros historias, la historia de esa persona humana que llamamos alumn@s. saludosMRA

    • Gracias María por tu reconocimiento. Un cordial saludo desde INED21

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  • Pablo Duque TRABAJO

    Hola! Sólo un apunte: Sacks era neurólogo y no neuropsicólogo. Un abrazo!