Sabemos que el asunto de la evaluación nos trae de cabeza a muchos centros y a muchos docentes y que valorar el aprendizaje del alumnado hace que busquemos continuamente soluciones a los problemas del día al día del aula.

Creo, y quiero plantearlo como una declaración de intenciones, que los centros y los docentes, elijamos unas u otras opciones, lo hacemos pensando en que nuestro alumnado aprenda más y mejor.

Lo que ocurre es que muchas veces, tanto centros como docentes, eligen soluciones que, bajo mi punto de vista, agravan el problema del aprendizaje del alumnado en vez de solucionarlo; porque siguen insistiendo en un aprendizaje memorístico y bulímico, en una evaluación puntual y no procesal y en imaginarse una homogeneidad inexistente.

En concreto, en muchos centros se ha decidido hacer exámenes comunes en algunos niveles. Y ante lo que considero una nefasta apuesta de evaluación, quiero exponer mi opinión sobre el tema.

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En primer lugar

Si creyera en una educación donde prevalezca la homogeneidad y donde lo único importante son los contenidos, me parecería bien esa idea.

Si tuviera una visión de la evaluación como simple calificación y como algo que ocurre en un momento puntual, también me parecería bien.

Si pensara que los exámenes son un buen instrumento de evaluación, también podrían gustarme propuestas de este tipo la propuesta.

Pero,

Como resulta que creo que la educación debe ser inclusiva, debe atender a la diversidad y debe intentar personalizar al máximo posible el aprendizaje del alumnado, pues no me gusta para nada la idea.

Como también resulta que pienso que los exámenes no son el instrumento de evaluación más apropiado para valorar el aprendizaje del alumnado, pues no me parece nada bien.

Como pienso que la evaluación es un proceso y no un momento, es un camino y no sólo la meta, pues tampoco me gusta la propuesta, sino todo lo contrario, me parece una auténtica aberración educativa.

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En segundo lugar

Me gustaría leer lo que piensan algunos de los alumnos con los que comparto el día a día del aula sobre la evaluación y el aprendizaje:

En la educación de ahora no te enseñan a aprender, solo te enseñan a memorizar y a soltarlo todo en un examen… la gente está más preocupada por aprobar un examen que por aprender algo, hay falta de curiosidad en los jóvenes.

Lo que no me gusta de la educación de ahora es que no aprendemos ni entendemos, solo se estudia para aprobar, no para aprender.

Una educación que no te prepara para lo que la sociedad y tu futuro necesita realmente, una educación que te obliga a estudiar lo que los altos cargos políticos creen lo mejor no lo que tu ves mejor para tu preparación y tu futuro, y por último una educación mecanizada en el que el profesor habla y los alumnos aprenden como si de loros se tratasen.

Que es todo mecánico y memorizado, no nos enseñan a razonar, simplemente quieren que hagamos como máquinas lo mismo que vemos en clase y eso en un futuro nos va a perjudicar porque hoy en día se estudia algo de memoria y a los dos días se olvida y eso no es aprender.

Nos limitamos a memorizar y captar información para después vomitarla en un examen y que dicho examen determine tu futuro. En pleno siglo XXI el gobierno debería de poner una ley de educación digna a los tiempos que corren. La tecnología avanza, las mentalidades avanzan, pero la educación no, algo estamos haciendo mal.

No debería haber la necesidad de hacer exámenes debido a que creo que los exámenes muestran lo que ha memorizado el alumno en los últimos días no lo que sabe realmente.

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En tercer lugar

Afirmar que demuestra una lamentable negación de la realidad e incluso de la legalidad ya que propuestas de este tipo fomentan el aprendizaje y la enseñanza memorística basada en contenidos inagotables, desprecia la formación integral que haga competente al alumnado, refuerza el carácter simplemente calificatorio de la evaluación y niega la evidencia más clara de nuestras aulas: la diversidad de ritmos de aprendizaje y de capacidades de nuestro alumnado.

Es, y perdonen la imagen, como darle un laxante a alguien que tiene diarrea.

Es, como si la pesadilla de una viñeta muy conocida se hiciera realidad ante tus ojos. Como si vieras al «elefante» de tu aula querer subir al árbol para aprobar. No para aprender.