Hoy nos centraremos en analizar, desde el realismo educativo, tres propuestas viables y eficientes para mejorar nuestro trabajo de aula. Una política educativa adecuada debe simultanear medidas a largo plazo y corto plazo. Estas tres sugerencias quieren estar abiertas al debate constructivo de la comunidad educativa. Realismo, para INED21, es análisis e intervención sobre los contextos educativos.

Primera propuesta: evaluación interna y externa de las competencias actuales del docente actual. Necesitamos saber los puntos fuertes y débiles muestro trabajo diario. Evaluar es comprender desde donde partimos y puesta en marcha hacia los objetivos definidos. No hay sistema educativo que pueda mejorar sin la implicación de sus agentes educativos directos: profesores y alumnos. Esta evaluación debe ser un punto de partida para la mejora continua: la cultura de evaluación es consustancial a cualquier sistema de calidad en una sociedad del conocimiento.

Segunda propuesta: implantación de un nuevo sistema de selección y formación del docente. Hemos denominado a este sistema DIR (Docente Interno Residente) y su desarrollo pormenorizado se explica en nuestro informe: “Desde la igualdad a la excelencia”. Esta propuesta está validada después de una investigación comparada de los diferentes sistemas que funcionan en los países con mejores resultados educativos, una propuesta que está contextualizada en nuestra línea de realismo educativo. DIR (Docente Interno Residente)

El programa de formación docente INED21 es la respuesta a esa evaluación previa, un programa que sintetiza en diez competencias ese perfil que la docencia del s.XXI implica: competencia en la materia, actualización metodológica a través de nuestra propuesta de equilibrio metodológico, planificación educativa, prácticas adecuadas al desarrollo del alumnado, habilidades de control de aula, habilidades de motivación, habilidades de comunicación, reconocimiento psicológico de las diferencias individuales, formación intercultural para el alumnado complejo y diverso que tendremos en el aula, formación sociológica: un docente debe conocer la complejidad social donde desarrolla su tarea de enseñanza-aprendizaje. Resumiendo: el aula compleja y multidimensional del s. XXI implica un docente que domine estas competencias.

Tercera medida: construcción y desarrollo de redes colaborativas presenciales y digitales. La calidad de nuestro trabajo de aula debe ser contrastado profesionalmente. Esta colaboración debe ser impulsada y reafirmada por todos los agentes educativos, en especial las administaciones educativas que configuren estas medidas. El plural nosotros es mucho más eficaz a la hora de mejorar nuestro desempeño docente, que el singular en el que vivimos en el aula.

Para terminar dos precisiones. Primera: estas tres medidas deben ser implementadas en las fases que cualquier proyecto o programa de calidad implica: idea y ejecución deben ir de la mano, retroalimentandose. Segunda: somos concientes de la crisis social y económica que afecta a todos, incluidos a los agentes de la comunidad educativa, pero el reconocimiento profesional y económico deben ser coherentes con aquello que estamos demandando de él. Todo sistema educativo mejora cuando quien es docente y su trabajo de aula se transforma con medidas realistas y adecuadas al contexto. Un buen profesor es la mejor inversión y apuesta de una sociedad comprometida con su educación.