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RESEÑAS DE LIBROS PARA EL MUNDO EDUCATIVO

Cuando leo un libro que me gusta, suelo hacer una reseña para que mi mente no lo olvide, para dejar constancia de aquello que me ha llamado la atención y, también, me sirve como ejercicio de estructuración de mi propio pensamiento, debo destacar aquello que me ha entusiasmado y relacionarlo con mi propia experiencia personal. Una de estas lecturas ha sido: «Narrar el Aprendizaje» de Juan José Vergara.

RESEÑA

«La enseñanza es el arte de crear la intención de iniciar un proyecto, acompañarlo y apoyarlo con todas las herramientas de que disponemos para ello».

Juan José Vergara

Complemento imprescindible después de la lectura de «Aprendo porque quiero» (El Aprendizaje Basado en Proyectos paso a paso) donde se apuesta por trabajar por proyectos como la forma de partir de los intereses del alumnado y devolverlo a la sociedad, como la forma más justa de ver que se aprende en cualquier momento y en cualquier lugar.

No puede haber educación si no se conecta con la propia realidad del alumnado, si no se enlaza con sus conocimientos previos, si no se parte de su propia curiosidad y de sus emociones. Es importante conceder a la educación el arte de contar historias, para que el proceso de la narrativa entre en sus vidas y sea la continuación de un aprendizaje significativo, aprendemos gracias a las historias que se van enlazando con las historias de nuestras vidas.

«Aprendemos cuando el contenido de la enseñanza nos sitúa en el centro de la aventura de aprender. Cuando lo que aprendemos explica nuestra vida, nuestro contexto cercano, nuestras relaciones y nuestras emociones: El aprendizaje se produce cuando lo que aprendemos habla de nosotros».

JJ V

El autor del libro, Juan José Vergara Ramírez, es profesor en activo (con 32 años de experiencia), pedagogo, innovador, comunicador que transmite experiencia vivida… está activo en las redes @juanjovergara.

«Solo se aprende lo que emociona. Tan sencillo como esto: Aprendo porque quiero. Hacerlo solo es posible viviendo la aventura de aprender: Narrar el aprendizaje».

En el prólogo del libro «Narrar el aprendizaje», Javier Murillo, nos dice que es un docente comprometido, un innovador incansable, un líder pedagógico, un generador de ilusiones, un comunicador nato, transmite su capacidad de ilusionar, de motivar, de animar a la acción, es un teórico y un activista de la comunicación…

En la obra se describen proyectos concretos que se han llevado a cabo en el aula, se referencian los momentos del proyecto, se explican las distintas tareas, se mencionan herramientas didácticas que se pueden emplear en cada una de las fases. Es decir, puede usarse al estilo de un manual de ayuda, con la correspondiente adaptación a las personas que van a trabajar en ese proyecto y al contexto determinado.

¿Cuáles son las partes de un relato educativo?

¿Qué debe hacer un docente para liderar un proyecto?

¿Qué recursos utilizan los cineastas?

¿Nos pueden servir para diseñar nuestros proyectos educativos?

¿Cuáles son las claves que hacen que una narración tenga posibilidades de interrogar a una persona mientras que numerosos datos asépticos no lo hacen?

¿Qué pueden enseñarnos los guionistas para mejorar en nuestros diseños didácticos?…

A estas preguntas y otras se da salida en la primera parte del libro, haciendo una comparación con el mundo de la publicidad, con el cine, con los creadores de videojuegos, que continuamente atraen la atención del espectador y hacen que sus historias sean emocionantes.

Quiero destacar en este asunto la historia que nos cuenta Miguel Roig, columnista del diario.es. y que es un poderoso ejemplo de las consecuencias que tienen las historias en las personas. Relata que, durante un período de trabajo en una empresa de publicidad en Buenos Aires, había encontrado expuesta una historia escrita en la pared:

«Contaba que un redactor publicitario, camino de su trabajo, atravesaba todas las mañanas Central Park y dejaba una moneda en el sombrero que un mendigo había puesto a sus pies, junto al cual había un cartel en el que se leía “SOY CIEGO”. Un día, rumbo a la agencia, el redactor le dijo al ciego ”Hoy no te voy a dejar una moneda, hoy voy a escribir algo en tu cartel”. Al atardecer, el redactor, al volver a cruzar el parque rumbo a casa, le preguntó al ciego cómo le había ido durante la jornada. “Ha sido increible –le contestó– me han llenado el sombrero de monedas; dime una cosa: ¿qué has puesto en el cartel? “SOY CIEGO Y HOY COMIENZA LA PRIMAVERA”, le contestó el redactor».

En la segunda parte del libro se dan herramientas para trabajar la narración educativa, se precisan los momentos y se nos da información exhaustiva de cada una de ellas de forma que se facilita el trabajo del profesorado en esta tarea de innovación.

Es de obligada lectura para los docentes que quieran innovar en sus aulas y para aquellos que ya se leyeron «ABP, paso a paso»; en él se nos inunda de ilusiones para empezar a trabajar, más a sabiendas que son proyectos que ya se están llevando o se han llevado a la práctica y que han dado resultados positivos, nada de teoría que no sirve para nuestros contextos determinados.

«Los alumnos aprenden todo el tiempo y las herramientas para hacerlo deben conectar con su manera de habitar el mundo. La enseñanza debe incorporar la claves que les acompañan en su especial aventura de aprender».

JJ V


N. del E.: En esta colección, Reseñas de libros para el mundo educativo, podremos disfrutar tanto de la recomendación de nuevos títulos, como de la crítica constructiva de algunos otros. 

N. del E.: Dolores Álvarez Peralías es la autora de las reseñas contenidas en la serie Reseñas de libros para el mundo educativo –a la que pertenece este post–; y quien, generosamente, las ha compartido con INED21. Le agradecemos, profundamente, su generosidad y le felicitamos por su profesionalidad y la honda sensibilidad que proyecta en sus trabajos. Como siempre, un lujo.

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Maestra y pedagoga. He trabajado en Primaria y Secundaria. Durante veinte años he sido directora de centros educativos en los dos sectores de la enseñanza. Mi objetivo primordial siempre ha sido crear un buen clima de centro porque pienso que con ello se mejora el ambiente educativo y se facilita el aprendizaje. Mi pasión es el mundo educativo y aún, estando ya jubilada, es lo que me mueve a escribir, a leer, a compartir ambientes, encuentros y amistades. Sigo aprendiendo cada día y me muevo en redes sociales con cierta frecuencia.