¿Por qué se ha admitido como verdad absoluta que la jornada continua en las escuelas, es beneficiosa para el alumnado, las familias y el profesorado? ¿Sobre qué evidencias, pruebas y estudios sólidos se han asentado estas afirmaciones?

LA-JORNADA-CONTINUA-02-INED21

Buster Keaton

Pretendemos refutar la idea de que la jornada continua es más adecuada a las características psicoevolutivas del alumnado, facilita la conciliación laboral y familiar de las representantes legales de aquellos y aporta calidad a la docencia. Para ello nos serviremos de estudios solventes. Entre ellos destacamos las aportaciones realizadas por la revista Escuela en su número del mes de abril de 2015, el informe “Iluminando el fututo. Invertir en educación es luchar contra la pobreza infantil” (Marzo 2015) publicado por la ONG Save the Children España, las serias  aportaciones de Fernández Enguita (2000) “La hora de la escuela. Análisis y valoración de los procesos, los efectos y las opciones de la implantación de la jornada continua, Feito, R. (2007): “Tiempos escolares. El debate sobre la jornada escolar continua y partida”. Cuadernos de pedagogía nª365 y el estudio de la Fundación Jaume Bofil “Escuela a tiempo completo, hacia una jornada de educación compartida” y “A las tres en casa: el impacto social y educativo de la jornada escolar continua”, dirigidos por Elena Sintes.

LOS HECHOS

La Comunidad Valenciana ha rechazado que los alumnos asistan a clase únicamente por la mañana (jornada compacta o continua.) Esta práctica colisiona con el horario lectivo diario de  doce comunidades, en las que la jornada escolar es continua.

Desde mediados de los años noventa se extendió la idea de que la jornada compacta conllevaba beneficios sociales a las familias y escolares a los alumnos. Pero todos los estudios científicos y las evidencias empíricas desmienten esta tesis.

El estudio de la Fundación Jaume Bofil “Escuela a tiempo completo, hacia una jornada de educación compartida” y “A las tres en casa: el impacto social y educativo de la jornada escolar continua”, dirigidos por Elena Sintes, advierte una clara conclusión: “La causa que marca la mejora de los resultados académicos y escolares de los alumnos,  se encuentra en la calidad del proyecto educativo del centro, no en su horario lectivo”, “Es un poco perverso querer asociar horario con resultados”, “En realidad el horario no supone una variable fundamental para la obtención de un mejor rendimiento académico”

Además, el horario continuo genera una clara desigualdad entre las familias que no contribuye a mejorar la cohesión social, ya que las familias en situación de desventaja social, cultural, económica, geográfica, étnica o de otra índole, no pueden ofrecer a sus hijos actividades extraescolares de calidad (idiomas, dibujo y pintura, informática, música, deporte, clases de apoyo y refuerzo,…) Esta idea es corroborada además por el Instituto Francés de Investigación Pedagógica. (Agnès Calvet)

El catedrático de la Universidad Complutense Fernández Enguita, ha realizado diversos estudios al respecto que, desmienten los siguientes tópicos educativos:

1

Existe la idea generalizada de que el horario intensivo se ajusta mejor a los biorritmos de los estudiantes, que rinden mejor por la mañana. A este respecto el estudio de François Testu, “Cronopsicología y Ritmos Escolares” muestra que el ritmo de atención de los niños es irregular. Tiende a ser bajo a la primera hora de la mañana, va aumentando hasta alcanzar su extremo sobre las 11-12 del mediodía, para a continuación decrecer y recuperarse por la tarde. Esta mismo teoría fue ratificada por un estudio de la Consejería de Educación de Galicia dirigida por José Ramón Caride en los años 90, en el que se constataba que para el 47% de estudiantes, la hora de mayor fatiga se situaba entre la una y las dos; mientras que el 27,4% de los niños manifestaban esto en el tramo horario comprendido entre las cuatro y las cinco de la tarde.

2

La jornada continua comporta mejor rendimiento académico y mayores logros escolares para los estudiantes. En este sentido, Isabel Riado y Javier Gil en el año 2002 concluyen que los resultados escolares son de más calidad y mejores en los centros con jornada partida. Caride, ya referido, muestra que existe entre un 10% y un 20% más de fracaso escolar en los centros con jornada continua. En paralelo, la Consejería de Educación de Madrid, en sus pruebas de conocimientos y destrezas imprescindibles, CDI, de 2010, para los alumnos de 6º de primaria, determinó que los alumnos con horario partido obtenían mejores resultados que los alumnos con jornada continuada, (6.68 frente a 6.32). A mayor abundancia, las comunidades que tienen jornada continua no han visto colmadas sus expectativas de mejora sobre sus resultados PISA. Si la jornada compacta fuese positiva para mejorar el rendimiento, tendría que haber trasladado sus efectos a los resultados. No ha sido así.

3

Los países de la Europa Occidental, tiene un horario continuado. Esto sólo responde a los siguientes: Italia, Grecia, Portugal y Alemania. Esta última está replanteando si establecer la jornada partida. La mayoría de países de nuestro entorno tienen una jornada lectiva partida, aunque con una distribución horaria bien distinta: comienzan antes y terminan antes el segmento matinal, para repetir el mismo ciclo en el tramo vespertino. El intervalo entre uno y otro es de apenas una hora.

4

Con la jornada compacta, los niños pasan más tiempo con sus familias. Esto se desmiente por sí mismo. En España la mayoría de los padres y madres tienen horario partido. Según el INE sólo un 16% de madres y un 4% de padres ocupados (casi todos empleados públicos) disponen de las tardes libre.

5

La jornada intensiva es especialmente recomendable para los adolescentes ya que necesitan dormir menos. La Fundación Nacional del Sueño (USA) contradice esta hipótesis pues informa que en los chavales a partir de la ESO sufren un retardo en su reloj biológico de una hora aproximadamente; por lo que tienen mayores dificultades de atención que los niños en las primeras horas de la mañana.

MÁS DATOS Y EVIDENCIAS

Tiempo de permanencia en el centro educativo en educación primaria y educación secundaria.

El número mínimo anual de días lectivos recogidos en la LOE es de 175 días y, aunque varía por comunidades autónomas, las diferencias son muy pequeñas. Y el número de horas lectivas semanales no presenta tampoco grandes diferencias entre comunidades y ciudades autónomas y se sitúa en torno a las 25 horas en Educación Primaria y 32 horas en Educación Secundaria. Sin embargo, la estructuración de la jornada escolar –que en España puede ser intensiva (sólo de mañana) o partida (de mañana y tarde)–  sí puede condicionar el tiempo de permanencia del alumnado en el centro educativo. En las últimas décadas se ha introducido la jornada intensiva en Educación Secundaria en la gran mayoría de comunidades y ciudades autónomas y ha avanzado, de forma muy acelerada durante los últimos 4 años, en la Educación Primaria, donde ya es mayoritaria como bien se ha comentado más arriba.

La concentración de la jornada en horario de mañana puede reducir notablemente la presencia de las niñas y niños en el centro educativo por la tarde, amenazando la continuidad de las actividades extraescolares en el colegio y en algunos casos, incluso del comedor. Las actividades extraescolares de calidad se consideran cada vez más importantes en el desarrollo de habilidades y competencias. Si bien un porcentaje de las niñas y niños continuará con estas actividades en otros espacios fuera del centro educativo, otros las perderán por la imposibilidad de asumir su coste o la necesidad de desplazamiento en compañía de una persona adulta. Asimismo, los hogares en los que los dos progenitores están ocupados se desplazan hacia centros educativos (concertados o privados) con una jornada escolar más similar a sus jornadas laborales con lo que se corre el riesgo de aumentar la segregación social en la educación pública, no en base a resultados académicos, sino a razón de los servicios ofertados por los centros.

JORNADA-CONTINUA-INED21

La situación en la Educación Secundaria es más homogénea por comunidades y ciudades autónomas con una clara predominancia de la jornada continua, presente en casi la totalidad de los centros de 19 comunidades o ciudades autónomas. Solamente Cataluña (donde el porcentaje de centros de secundaria con jornada continua sólo asciende al 25%) y País Vasco (con un porcentaje de tan sólo el 5%) siguen manteniendo la jornada partida en esta etapa educativa.

JORNADA-CONTINUA-02-INED21

CONCLUSIONES

Nuestro sistema educativo, responde a un planteamiento rígido e inflexible. No existe ningún motivo por el que todos los niños de un colegio deban entrar a la misma hora por la mañana. El sistema tendría que ofrecer horarios flexibles según el contexto social de cada centro y las características psicoevolutivas de cada etapa educativa.

Concentrar en los tramos medios de la mañana los aprendizajes estratégicos, mínimos e imprescindibles y dejar para otros tramos aquellos que complementan el desarrollo integral del alumnado. Además habría que abogar por un modelo de escuela que abriera por las tardes para integrar la formación no formal en el tiempo no lectivo e involucrar a la comunidad educativa, mejorando el clima escolar y la cohesión social. La barrera tradicional entre educación formal y no formal, se debería romper, para fundirse y retroalimentarse mutuamente. Los centros educativos tendrían que conformarse como “entorno de aprendizaje”, según  las recomendaciones de la UNESCO.

Por lo tanto, la jornada compacta o continua no mejora los resultados académicos, acentúa las desigualdades sociales, imposibilita la conciliación laboral y familiar, y procura todavía, por razones de brecha de género, un freno al desarrollo profesional y laboral de las madres. Sin embargo, los sindicatos una y otra vez, abogan por las bondades de este modelo de organización que, en base a las evidencias, lo único que dificulta es la cohesión social, potenciando privilegios para los docentes que disfrutan de un horario más cómodo. Debemos recordar, una y otra vez, que los centros educativos deben organizar su funcionamiento y su proyecto educativo en base a criterios pedagógicos. ¿Y qué son criterios pedagógicos? Pues aquellos que se adecuan a los intereses del alumnado y no a otro tipo de intereses.

Compartir
POST ANTERIORAPRENDER EN LA RED. EL CRITERIO
SIGUIENTE POST14 TIZAS DE BUROCRACIA EDUCATIVA, ANESTÉSICO A LA CREATIVIDAD
Francisco Javier Fernández Franco, es funcionario del cuerpo de inspectores de educación con destino en la Delegación Territorial de Sevilla. Diplomado en maestro de EGB en las especialidades de primaria, educación física y pedagogía terapéutica. Licenciado en psicopedagogía y experto universitario en psicología del deporte y la actividad física. Articulista en varias revistas especializadas en temas educativos y ponente en seminarios y cursos de formación en diferentes instituciones relacionadas con el sistema educativo.
  • José Luis Miralles

    Primero, enhorabuena por el artículo. Es de los pocos que he leído sobre esta temática que se basa en textos científicos.
    Pero dicho esto, he de indicar que la jornada continua es el mayor de los obstáculos que se pueden encontrar aquellos niños y familias que quieren (o “pueden”) cursar simultáneamente las Enseñanzas de Régimen General y las Enseñanzas de Régimen Especial (música y danza especialmente). Espero que cuando se haya hablado de extraescolares, no se haya metido en el mismo saco a unas enseñanzas regladas cuyos alumnos cursan 14 años de una exigente carrera, (4 años de Enseñanzas Elementales + 6 de Enseñanzas Profesionales + 4 Enseñanzas Superiores), como si de un mero repaso de una tarde se tratase. Ya que estos alumnos aparte de asistir a todas las asignaturas y realizar todas las tareas de casa de las Enseñanzas de Régimen General, también tienen una fuerte carga lectiva vespertina (no es simplemente ir una tarde a tocar la flauta) y la obligación de una práctica de instrumento diaria.

    Y el hecho de argumentar que es malo para la cohesión social la jornada continua porque no todas las familias pueden permitirse actividades fuera de la escuela conlleva dos ideas, no manifestadas, pero que a mi entender son perversas:
    1. Que debemos ir todos al ritmo de los menos aventajados
    2. Que, reconociendo que estas actividades son buenas para mejorar el desempeño de los alumnos (por hablar en términos de la OCDE), el Estado no ofrece un sistema suficiente de becas y ventajas para que aquellos menos favorecidos puedan disfrutarlas igualmente, sino que recae en las familias toda responsabilidad.

    Realizar una jornada lectiva compacta no tiene por que conllevar la desaparición de extraescolares gestionadas por o en el colegio, para aquellos padres que necesiten aparcar a los niños hasta que finalicen sus jornadas laborales. Estoy seguro de que realizar una jornada escolar compacta es incluso mejor (en términos económicos) para estas empresas ya que dispondrán de más tiempo para realizar más actividades. Pero, por favor, ya que la carga lectiva no se puede aminorar, no obliguéis a los niños salir del colegio a las 17 de la tarde, porque eso provoca que tengan que salir del conservatorio a las 21 de la noche, y entonces se encuentren con los deberes del colegio (¡y del conservatorio!) por hacer.

    • Javier Fdez.

      Por supuesto que las enseñanzas de régimen especial son exigentes, y tanto. Muy exigentes diría yo, pues las conozco. Pero para esos alumnos habría que flexibilizar no sólo el horario , sino todo el proceso de enseñanza y aprendizaje, unida la evaluación. Ya lo comento al principio del artículo: por qué tienen que tener todos el mismo horario
      Rompamos barreras y tópicos.

  • Pingback: JORNADA CONTINUA - INED21 | TIC.misc | Scoop.it()

  • Pingback: OTRO TÓPICO EDUCATIVO: LA JORNADA CONTIN...()

  • Pingback: JORNADA CONTINUA - INED21 | Valores y tecnolog&...()

  • laura

    Ya que nos ponemos con los datos…vamos a marcar aquellos también que tienen que ver con el entorno geográfico. Porque ir a clase a la 15:30 hasta las 17h, en ciudades calurosas, no favorece para nada el rendimiento del alumno, ¡¡sobre todo después de 3horas desde la anterior clase!! Es un despropósito un parón tan grande y luego hora y media de clase que se traduce en menor tiempo real. Los niños las tardes se las toman como un juego, no están centrados y los más pequeños incluso se duermen en clase.
    Los estudios deben hacerse al cabo de un mínimo de años de puesta en práctica en cada punto geográfico, de manera que se vea en realidad el resultados y no que se extrapole de otros lugares con otros factores en juego que son diferentes.
    De momento los resultados, no sólo académicos, sino de satisfacción de las familias, en los centros de mi alrededor, son positivos. ¿Cuántos padres y madres trabajan hasta las 17h? Yo no conozco muhos, la verdad. Y los que lo hacen es porque tienen jornada continua de trabajo. La jornada laboral partida no acaba a esa hora sino mucho más tarde, por lo que no se daría conciliación alguna.