ALUMNOS ACTIVOS

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo

Eduardo Galeano

Hoy quiero hablaros de un proyecto muy ilusionante, de un proyecto que está implicando a más de 100 docentes de España e Iberoamérica. De un proyecto colaborativo y de aprendizaje-servicio que intenta que el alumnado sea un agente activo de cambio social y no se quede sólo como mero espectador de la realidad que le rodea. Hoy os quiero hablar del proyecto ONG Aulas Abiertas. Pero, empecemos por el principio.

Desde hace ya algún tiempo, la educación y el aprendizaje no pueden limitarse a las cuatro paredes del aula ya que la globalización y la sociedad-red hacen necesaria una formación integral que «meta» el mundo en el aula y que «abra» las aulas al mundo, porque el aprendizaje no puede ni debe estar aislado de la realidad, haciendo de la escuela una isla.

Por eso, en las aulas se deben trabajar proyectos de aprendizaje que fomenten el desarrollo de las competencias del alumnado, su autonomía, su creatividad, su capacidad de emprender, su compromiso ciudadano y su mayor participación en la solución de los problemas que le rodean.

Tenemos que conseguir alumnos activos que no sólo miren pasivamente lo que ocurre en el mundo, sino que lo entiendan e intenten mejorarlo. Y para todo esto, el modelo del aprendizaje-servicio y el del design thinking son las estrategias más adecuadas.

RESPONSABILIDAD SOCIAL

Además, vivimos en sociedad y los problemas sociales nos afectan de una manera o de otra puesto que estamos inmersos en esta sociedad globalizada y digital. Y, por eso, la Escuela debe aprovechar sus herramientas para desarrollar experiencias de aprendizaje-servicio que le den un sentido comunitario y motivador al aprendizaje del alumnado.

El proyecto ONG Aulas Abiertas se convierte así en una propuesta para vincular los procesos de aprendizaje a una labor de servicio en la comunidad y en una actividad de responsabilidad social.

Todo parte de una idea que surge a final del curso pasado al reflexionar sobre lo realizado durante todo el año y que, básicamente, podemos plantearla desde cuatro puntos de vista:

Buscar una alternativa de aprendizaje activo para el alumnado que permita conocer los problemas del mundo y poder participar en sus posibles soluciones.

Dar una finalidad diferente a los recursos y materiales elaborados por el alumnado que pueda suponer una motivación extra.

Crear, para todo lo anterior, una especie de ONG escolar que sirviera para poder ayudar a jóvenes refugiados, acogidos o de comunidades desfavorecidas y con pocos recursos.

Crear un vínculo directo y personal entre nuestro alumnado y los jóvenes a quienes va dirigido el proyecto, lo que añade la competencia emocional al desarrollo del proyecto.

En definitiva, aprovechar el trabajo del alumnado en el aula para crear materiales que puedan servir a otros jóvenes y crear con ello unos hábitos de trabajo que le den a la escuela una dimensión social y de servicio fomentando una relación directa entre los participantes en el mismo. Con esa idea de proyecto, los objetivos planteados son los siguientes:

Que el alumnado comprenda el mundo en el que vive. Sus problemas, los múltiples factores que los provocan y las consecuencias para su vida diaria.

Que el alumnado pueda participar en la posible mejora de ese mundo donde vive y que se sienta protagonista de su aprendizaje y de los pequeños, o grandes, avances que por su acción se puedan producir.

Que el alumnado desarrolle sus competencias para que sea lo más autónomo, crítico, responsable, solidario y participativo posible.

Y, puestos en marcha, podemos afirmar que el desarrollo de las actividades relacionadas con el proyecto contribuirá a la adquisición de las competencias claves de la siguiente manera:

Competencia en comunicación lingüística: Es, quizá, la competencia que más desarrollaremos porque trabajaremos las cuatro destrezas. Haremos resúmenes, esquemas, explicaremos procesos y hechos, nos comunicaremos por escrito y audiovisualmente (crearemos podcast y vídeos) con los jóvenes a quienes ayudemos, tendremos que comprender la información que nos transmitan y traduciremos nuestros productos.

Competencia digital: Crear productos, como vídeos y podcast, colaborar en red, comprender y explicar temas de seguridad en la red serán actividades frecuentes en nuestras actividades que desarrollarán esta competencia.

Competencia matemática y competencias básicas en ciencias y tecnologíaEsta competencia la desarrollaremos compartiendo proyectos comunes de esas áreas: robótica, metodologías de aprendizaje de las matemáticas o de estudio comparativo de ecosistemas, por ejemplo.

Competencia en aprender a aprenderNo cabe duda de que las actividades de este proyecto colaborativo fomentará la capacidad de aprendizaje autónomo y motivará para un aprendizaje continuo y permanente.

Competencia social y cívicaJunto a la competencia en comunicación lingüística, será la competencia que más desarrollaremos al tener como objetivos fundamentales la comprensión del mundo y la participación activa en su mejora.

Competencia en sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor.  La creatividad, el emprendimiento individual, grupal y colaborativo serán elementos frecuentes en las actividades del proyecto.

Competencia en conciencia y expresiones culturales. Entrar en contacto con otras culturas y costumbres y entender estas diferencias culturales son elementos claves que este proyecto añade al desarrollo de esta competencia.

Con esta idea y estos objetivos, he realizado dos vídeos de motivación (uno para el proyecto y otro para la ONG) y un Site de Google como página del proyecto que contiene también un blog como portfolio de propuestas y experiencias. La difusión de todo esto en la red ha planteado una nueva dimensión al abrirse la oportunidad de que pudiera ser un proyecto colaborativo en el que participaran otros docentes y otros centros ya que en ese período de difusión en redes quedaron claras varias cosas:

El interés del profesorado en desarrollar proyectos de aprendizaje-servicio.

Las experiencias de otros proyectos anteriores.

Que es un proyecto abierto y sin límites (cada docente o cada centro puede trabajar con quien quiera y como quiera para desarrollar la idea inicial).

Esta idea ha tenido tanto éxito que ya somos más de 100 docentes de 12 países (de España y de Iberoamérica gracias a la difusión de los responsables del Congreso Iberoamericano de Docentes (enlace al mapa) los que estamos inscritos en el proyecto colaborativo que estoy coordinando y también se abre la posibilidad de trabajar y colaborar con oenegés y asociaciones como Cruz Roja o UNICEF u otras dedicadas a este tema a nivel más local y así hacer más efectivo nuestro proyecto.

En definitiva, y como comenté al principio, un proyecto ilusionante por lo que supone para el aprendizaje activo e integral y comprometido del alumnado participante, por lo que puede aportar de aprendizaje emocional y por lo que el proceso de colaboración con otros docentes, centros y situaciones nos aportará a todos. ¿Te animas a colaborar para crear un mundo mejor? Inscríbete y colabora.

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Licenciado en Geografía e Historia (año 1985), profesor de Secundaria desde 1987 y desde 2003 director del IES Virgen del Castillo de Lebrija. Sus intereses personales son la innovación educativa (PBL, Flipped Classroom, BYOD), la metodología 2.0, la organización escolar, el desarrollo de competencias básicas, la aplicación de las nuevas tecnologías y las redes sociales en el ámbito formativo y la preocupación por la institución escolar. Ha publicado dos libros y diversos artículos de demografía histórica y otros sobre temas educativos en Cuadernos de Pedagogía y Escuela Española.