Neuroeducador. Una nueva profesión. Por Francisco Mora

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El profesor Francisco Mora Teruel en su libro “Neuroeducador” nos propone una nueva visión de la educación en la que la ciencia y las humanidades están relacionadas.

Una propuesta interesante que contempla la figura de un nuevo docente, el Neuroeducador, que podría recoger los adelantos de la ciencia con respecto al conocimiento del cerebro y hacer que la educación se vea beneficiada de dichos conocimientos esenciales.

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Sinopsis de Neuroeducador. Una nueva profesión

Una propuesta que hace converger la ciencia y las humanidades, dándole fundamento a los estudios que el profesor Mora lleva realizando desde hace décadas en el ámbito de la Neuroeducación.

Este libro propone la existencia de un docente neuroeducador, con estudios dedicados a la Neurociencia y preparándose para aplicarlos al ámbito educativo.

«Ante el inmenso campo abierto que representa la interacción de múltiples disciplinas que se retroalimentan, y que darán luz, esperanzadoramente, a nuevos y fructíferos conocimientos acerca de la educación, cada vez parece más necesaria la aparición de un nuevo género de maestros y profesores: los neuroeducadores».

(Alianza editorial, 2022)

Francisco Mora, autor

Es doctor en Medicina por la Universidad de Granada y doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford (Inglaterra).

Es catedrático de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, catedrático Adscrito del Departamento de Fisiología Molecular y Biofísica de la Universidad de Iowa en EE.UU. y miembro del Wolfson College de la Universidad de Oxford.

Ha recibido premios y reconocimientos de varias instituciones nacionales y extranjeras y participa regularmente en foros internacionales contribuyendo con trabajos y conferencias en el campo de la Neurociencia y la Educación.

Su bibliografía es amplia en el mundo de la Neuroeducación.

Reseña de Neuroeducador. Una nueva profesión

Una apuesta interesante por acercar la Educación a los conocimientos que la ciencia ha descubierto sobre el cerebro. Una integración de materias para el buen desarrollo de la formación del estudiante.

Nos dice el profesor Mora que este es un libro escrito con la intención de poner en perspectiva ese inmenso campo abierto que representa la interacción de múltiples disciplinas que se retroalimentan y que darán luz, esperanzadoramente, a nuevos y fructíferos conocimientos acerca de la Educación. 

Queda un largo trabajo por hacer para que el profesorado admita esta integración de materias para conseguir un alumnado con un pensamiento más crítico, analítico y creativo. Hay una parte de docentes que no admiten salirse de sus saberes y esto cierra las puertas a una educación más globalizada.

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Tras sus numerosos estudios y lecturas, el profesor Mora se pregunta Qué es la Educación y nos da una posible respuesta:

«En esencia, educar significa hacer mejores personas. Hacer personas honestas. Significa bajo la base de un reconocimiento de la individualidad universal y diferente de cada ser humano, enseñar, haciendo esa enseñanza siempre emocionalmente comprensible».

Nos sigue diciendo el autor que por un lado estaría la Instrucción y por otro la Educación, refiriéndose a esta última como el sistema de valores y normas que deben regir a una sociedad, lo que significa el respeto a las personas, la sociedad y las instituciones que las representan.

La Educación debería construir una verdadera individualidad humana y un alto nivel de pensamiento crítico, analítico y creativo.

Y más allá, nos sigue diciendo, crear y asumir un verdadero concepto vivencial de lo que son y significan la libertad, la dignidad, la nobleza, la justicia, la verdad, la belleza, la felicidad…

Si asumimos esta definición de educación no tendríamos a docentes que separan la instrucción y que piensan que la educación debe darse en las familias. Hay docentes en los institutos que aún piensan que en la ESO solo deben dedicarse a instruir y que no asumen que es Educación Secundaria Obligatoria, que se rigen por las antiguas enseñanzas medias y como tal se relacionan con el alumnado, olvidándose de las personas y tratando de enseñar solo conocimientos, separados de las diferentes realidades, contextos sociales y familiares, circunstancias de aprendizaje…

Me indigna este tipo de docente que olvida a la persona y se centra solo en dar su materia, pura instrucción, sin importarle quién tiene a su lado y cómo son sus circunstancias para optimizar su aprendizaje y su educación.

Según Chomsky debemos dar la oportunidad a los niños y las niñas para que satisfagan su curiosidad natural de manera que les pueda servir para entender cosas del mundo.

Los neuroeducadores serían esos profesionales formados en el campo de la neurociencia que se ocuparían de introducir en la educación los adelantos y conocimientos que vayan apareciendo sobre el cerebro y su sistema de desarrollo.

El profesor Mora nos habla de las corrientes que han ido apareciendo hasta la figura del neuroeducador y en algunos casos estaba considerado como lo que hoy conocemos como un maestro de Pedagogía Terapéutica (PT) altamente especializado para detectar cualquier problema de aprendizaje.

Nos dice Mora, el neuroeducador sería un “maestro” de referencia, en estrecha conexión con los maestros y maestras que imparten clases.

El neuroeducador sería un experto con una buena formación en neurociencia, en convergencia con la psicología, la sociología, la ética, la filosofía, la medicina, la genética… Una persona preparada con una perspectiva interdisciplinar.

En definitiva, un neuroeducador, al igual que los demás maestros, debería ser un profesional capaz de hacer resaltar el valor de la individualidad de cada uno, de su ser único, diferente, y que este fuera el eje de todos los procesos conducentes a una mejor y más acertada educación.

En los capítulos finales se nos habla de los estudios que debería seguir el neuroeducador y hasta hace un bosquejo del Plan de Estudio.

El último capítulo lo dedica al envejecimiento activo y hace aportaciones para que la vejez no esté discriminada por la sociedad.

A esto también podrían acceder los neuroeducadores, dentro de la Universidad de Mayores. Aportaciones que beneficiarían a las propias personas mayores y a la sociedad en general.

Esta idea de envejecimiento activo la desarrolla ampliamente en su libro “ Ser viejo no es estar muerto”.


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Creo que estos avances que nos trae la Neurociencia deberían ser conocidos por el profesorado y, muy especialmente, por los Orientadores que ya existen tanto en Primaria como en Secundaria.

Un proyecto recomendable que abre perspectiva en la educación y que no podemos olvidar que Ciencia y Humanidades forman un conjunto para el desarrollo de las personas y debemos tenerlas en cuenta en un entramado para la mejora de la educación. 

En el siguiente vídeo podemos escuchar al profesor Francisco Mora Teruel hablando de Neuroeducación y Neuroeducadores en el siglo XXI.

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