Poco después de nuestra toma de conciencia, y apenas si darnos cuenta, aparece en nuestra vida un personaje que caminará siempre a nuestro lado:

Mr.

EGO

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Mr. Ego lo sabe todo de nosotros, hasta los secretos que pensamos tener más ocultos. Mr. Ego es un experto en utilizar todas nuestras experiencias del pasado y ponerlas alrededor de nuestro cuello como si fueran un velo. El problema con dicho velo es que si bien lo coloca de una manera sutil que luce a la vista, lo va apretando cada vez más. Cada segundo que pasamos con él puesto su nudo se va estrechando más y nos provoca un sufrimiento que va en aumento.

Si bien cada individuo es especial por único, no debemos olvidar que la vida es algo más que lo que nuestros cinco sentidos nos han enseñado.

“Lo que sabemos es una gota de agua;

lo que ignoramos es el océano”

Isaac Newton

Mr. Ego disfruta mucho los juegos, y uno de sus favoritos es el de la “presunción”. Nos dirá muchas veces que nuestro hermano tiene más derechos que el hermano de nuestro vecino. Cuando le preguntemos porqué, nos dirá que nuestra familia, por ser nuestra, se lo merece. Esa respuesta nos suele servir para asumir que lo que Mr. Ego nos dice es la verdad y, por tanto, lo convertimos en un juicio y, una fracción de segundo después, en una creencia.

A Mr. Ego le encanta hacernos una visita cuando nos ha pasado algo que no esperábamos y que nos ha provocado algo de desconcierto y malestar. Aparecerá sin que le llamemos, y nos susurrará al oído que nosotros no nos merecemos esto. Nos dirá que nos olvidemos del resto de gente que está pasando por cosas mucho peores que nosotros, y nos dirá que somos buenas personas (sí, a Mr. Ego se le olvida siempre hablar de los demás porque para él en el mundo sólo existes tú). Nos dirá que a veces para subir un escalón, hay que pisar a alguien porque esta es la única manera de mejorar tu vida, y TÚ te lo mereces (TODO).

Nos susurrará…

que no nos merecemos esto

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Mr. Ego es una ilusión en sí mismo, pero somos nosotros quienes le damos de comer, le fortalecemos, y le compramos ropa nueva para que vaya siempre bien arreglado y nos siga haciendo visitas.
Partiendo de que la realidad como tal no existe (ya que tan sólo percibimos a través de los 5 sentidos, y nos quedan muchísimas cosas sin descubrir), Mr. Ego contribuye de manera explícita a distorsionar aún más ese concepto que nos inventamos de manera individual de lo qué es y lo qué no es verdad en nuestro mundo.

Mr. Ego nos dice que nos da consejos para mejorar nuestra vida porque nos lo merecemos, porque sin él no seríamos nada y porque sólo vivimos una vez. Lo que no nos dice es que sus consejos se basan en el miedo. Porque Mr. Ego nos oculta que la felicidad está en nuestro interior, y nos empuja sin que podamos ofrecer resistencia a esa búsqueda infinita en el exterior: ¿Qué es lo que necesitamos para ser felices? ¿Cómo merezco que sea mi futuro?

“Ser importante es del ego,

ser feliz es del alma.”

Anónimo

A Mr. Ego le gustan los disfraces, y aunque su armario está lleno de ellos, tiene tres que se pone casi siempre:

Su Disfraz de Víctima: Es el que más le gusta. Cuando se lo pone nos dice que no tenemos ninguna responsabilidad de lo que nos pasa, que “no nos lo merecemos”, y que no tenemos nada que ver con haber llegado a esa situación. Culpará siempre a los demás y nos dirá que lloremos.

Su Disfraz de Verdugo: Este disfraz también se lo pone a menudo. Es el que lleva cuando nos dice que para mejorar nuestra vida a veces es necesario pisar a alguien.“La vida es dura”, “la vida no es justa pero…”, “es lo que hay”, “tú eres así”, etc… Son las frases típicas que nos dirá para quitarnos la responsabilidad de herir a los demás cuando lo que buscamos es una mejora en nuestra vida. “Ellos también lo harían, así que no te preocupes…estás haciendo lo que tienes que hacer.

Su Disfraz de Salvador: Es el disfraz que lleva puesto cuando nos dice que somos “TAN BUENOS” que tenemos que salvar a los demás a toda costa. Nos dirá que somos “tan buenas personas” que salvar a los demás es algo bueno. “Que nos quedemos sin realizar nuestros sueños por haber salvado a alguien es algo genial” nos dirá, porque es un signo de bondad. Pero no nos dice la verdad. No nos cuenta que la sobreprotección es una agresión encubierta. No nos dice que le estamos robando el derecho a equivocarse y a aprender a aquellas personas a las que salvamos. No nos dice que esas personas a las que hemos salvado volverán a tener ese problema de nuevo y que, como no les hemos permitido aprender de su experiencia, lo pasarán mal. Eso no lo dice nunca, porque sólo nos habla de nosotros. (Pero tampoco dice que en el momento que dejemos de salvar, los demás nos verán como traidores por haber dejado de hacerlo).

Mr. Ego es muy sociable, y le encanta estar rodeado de otros como él. Buscará siempre a otro Mr. Ego que le plante cara y con el que pueda enfrentarse. Esa es la manera que tiene de poder demostrarle al resto de Mr. Egos del mundo que él es el mejor.
 Mr. Ego es muy solidario con los suyos, y cuando está cerca de otros como él, todos se retroalimentan. De esta manera todos crecen. Pasan una buena infancia pero, cuando se hacen mayores, aunque buscan estar siempre unidos, no pueden convivir. Y terminan acuchillándose por la espalda en cuanto ven la ocasión.

La manera de tener a nuestro Mr. Ego controlado es no dejándole hablar. Mirándole al espejo, hacerle ver que no le necesitas. La felicidad que tú buscas no está en el exterior, sino dentro de ti mismo. Y para alcanzarla, sólo necesitas tomar tus propias decisiones. Equivocarte, sí. Aprender. Y volver a equivocarte. Y aceptar que las equivocaciones forman parte de nuestra vida. Y que el 80% de las cosas que nos pasan SÍ son responsabilidad nuestra. Son responsabilidad de nuestras decisiones. Y cuando Mr. Ego venga a decirnos que no nos merecemos lo que nos está pasando, hay que demostrarle que sí, nos lo merecemos. Pero que aprenderemos de ello, y mejoraremos. Sin pisar a nadie. Porque las pisadas en blando nos hacen subir, pero nos dejan sin apoyo para cuando volvamos a bajar. Porque bajaremos. Mirémosle a los ojos en el espejo. Y digámosle que al igual que nosotros asumimos la responsabilidad de nuestros actos, los demás también tienen el derecho a hacerlo. Ellos no necesitan que nosotros le salvemos, sino que les ayudemos. Y a veces ayudarles es simplemente dejarles que se equivoquen, y que elijan el camino que ellos quieran. Que sepan que estamos cerca de ellos, pero que no les impediremos tomar un camino u otro.

El 80% de las cosas que nos pasan SÍ son

responsabilidad nuestra

Y después de decirle todo eso a Mr. Ego, se suele marchar por un tiempo en busca de nuevas experiencias de nuestro pasado que le puedan servir para en un futuro cercano volvernos a mentir. Pero estaremos preparados.

 Y si no lo estamos, volveremos a mirarle a los ojos en el espejo.

 
“Rodéate de gente que tenga a su ego controlado,

y el tuyo se mantendrá en calma.

Rodéate de gente que esté dominada por su ego,

y el tuyo querrá imponerse.”

 Jesús Sánchez-Camacho Matilla

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Life Coach, especializado en Educación y Deporte: Facilitador de Situaciones Alcanzables. Maestro de Primaria, especializado en Educación Física e Inglés. Coordinador de Programas Internacionales de Estudios. Escritor. Mi pasión: el continuo aprendizaje. Buscando nuevas fórmulas para que la enseñanza sea libre y que tenga como único objetivo el desarrollo personal del alumno. "TÚ ERES EL RESULTADO DE TI MISMO"