PARTE I

Mejorar la calidad de vida de las personas mayores

Quiero daros a conocer mis experiencias durante muchos años trabajando con personas mayores. Fueron años de disfrute, de juego y de compartir vivencias, que me enseñaron el respeto y el cariño que nos provocan estas personas.

A la hora de impartir formación en Centros de Mayores, Instituciones, Asociaciones y Ayuntamientos, nos encontramos con una población cuya predisposición a trabajar no es en todos la misma, bien sea por falta de motivación o bien por impedimentos de tipo físico y psíquico.

Se dice que los mayores son poco participativos, pero realmente no participan porque muchas veces se les ofrecen demasiadas actividades, de las cuales una gran mayoría no les motiva.

Partes en las que está estructurado el libro

  • El libro recoge, en una primera parte, un proyecto fruto de la experiencia acumulada durante 10 años, sobre las actividades que les gustaron y con las que más disfrutaron orientadas a mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

Desarrollo del proyecto: “El sentido del humor, su repercusión en la calidad de vida de las personas mayores”.

El enfoque empleado en los cursos no es académico, sino que está planteado desde la educación no formal, basándonos en los principios de Animación Sociocultural.

Debemos valorar el ser mayor siempre como enriquecimiento y siempre abierto a muchas posibilidades, nunca como deterioro o problema social. Buscamos potenciar más que entretenerlos. Ellos así lo entienden y de hecho aportan “su sabiduría”.

El humor y el juego

Tengo una cosa clara, y es que la manera en que envejecemos dependerá solamente de nosotros. Me gusta cultivar el alma de mis alumnos mayores, crearles ilusión en todo lo que hacen. Creo que el envejecimiento es activo, por eso en los cursos jugamos y nos emocionamos. Así vamos creciendo y disfrutando por todo.

Siempre que empezamos un curso lo primero que les digo es: cultivar la ilusión, fortalecer las ganas de vivir y poner en práctica las habilidades para la vida que enseñamos. Eso es lo que quiero conseguir al final del curso, es mi principal objetivo.

Utilizar el humor como herramienta educativa es una de las causas más serias e inteligentes que se le ha ocurrido al ser humano para mejorar la calidad de vida de las personas mayores. Si al comenzar un curso o un taller sorprendemos, rompemos los esquemas y mantenemos la atención de los alumnos con un juego, una dinámica… estamos logrando que el mayor comience a mostrarse a descubrir un mundo fascinante que pondrá en movimiento todas las emociones y que de ninguna manera lo dejará indiferente.