Desde INED21, es la primera vez que nos posicionaremos respecto a la LOMCE. A lo largo de este post, esperamos poder explicitar nuestra opinión de una forma clara y ordenada. ¿Cómo? Tres argumentos y sus consecuencias para llegar a una conclusión que es devastadora: la LOMCE es un debate zombi. Adelantamos el final: necesitamos algo más complejo y pluralista que un debate zombi en la matriz educativa. La LOMCE es un zombi legal: tengan cuidado si les persigue o les alcanza, es un muerto caminando.

Un debate zombi es aquel donde lo importante no se discute, obviándolo o ignorándolo. El cómo y el qué van unidos en la dinámica educativa, esa síntesis la protagoniza un quién: tres factores que no aparecen en el debate zombi de la LOMCE. No se hace referencia a los procesos de selección y formación del docente en el s.XXI: lo que hemos escuchado es que irá posteriormente en un supuesto futuro estatuto docente. Futuro será inexistente en este país. Respecto al qué, la mayor parte del espacio y el tiempo mediático, lo llena este debate zombi: las horas y el estatuto de Religión. Un ejemplo comparativo: en Singapur cada tres años el conjunto de los docentes deben actualizarse, incluido su currículum. Una consecuencia: la nanotecnología es una realidad que empieza a introducirse en su bachillerato. No se preocupen: no interesa lo importante. Se seguirá desarrollando el debate zombi.

Un debate zombi es aquel donde se utiliza ese debate para desviar el foco de atención respecto a otros asuntos. La LOMCE se ha convertido en un debate personalista respecto al carácter y personalidad de su titular. Mientras tanto, no se habla o analizan hechos que en cualquier país con una mínima tradición democrática, hubieran sido motivo de escándalo o dimisión inmediata. La educación no necesita de ministros ingeniosos, necesita rigor y sensibilidad de lo que nos jugamos colectivamente: el debate educativo debe superar los personalismos y confrontar las diferentes perspectivas que existen sobre ella. Lo demás, es perpetuar un debate zombi sobre la singularidad personal del que está en el cargo actualmente.

Un debate zombi es aquel donde no se cuenta o se escucha a los verdaderos protagonistas de la relación educativa: los maestros y profesores en su relación con los alumnos y su contexto familiar y social. Mientras las leyes sigan construyéndose de arriba-abajo, sin tener una visión matizada y compleja de lo que ocurre en nuestras aulas de infantil, primaria o secundaria, seguirá siendo un debate zombi. Toda ley educativa que no cuente en su proceso de construcción con una mayoría de sus actores principales, es una ley fracasada de antemano. La otra opción, es proseguir con el debate zombi.

La calidad de los debates definen una sociedad. Tenemos, al menos, la posibilidad de intervenir en ellos o no: es la libertad que nos queda. La LOMCE es un debate zombi que retrata la verdadera importancia de la educación en nuestra mentalidad social. La LOMCE es un debate zombi que, más allá del partidismo, escenifica una vaciedad y mediocridad que asola a nuestras élites políticas. No les importa, ni saben, pero nosotros no alimentaremos su debate zombi. Es la única dignidad frente a la estupidez organizada.