NI SIQUIERA EXISTE

El ritmo de vida de nuestra sociedad tiende a ser exigente; cada vez más exigente. Sociólogos y filósofos definen un paradigma para el siglo XXI caracterizado por la transformación como única constante. Citar a Zygmunt Bauman y su sociedad líquida es evidente e inevitable. Quizá también sea apropiado incorporar a Paul Virilio y su dromología, dónde la tecnología urge a la inmediatez y pierde el respeto al tiempo. Desde la educación, Cathy Davidson de la Universidad de Duke estimó que el 65% de los niños que empezaron la escuela en 2011 acabarían trabajando en un oficio que ni siquiera existe.

Pero, ¿cómo se supone que debemos preparar a estas nuevas generaciones si ni siquiera sabemos qué oficios necesitará la sociedad dentro de unos años? ¿Cómo debemos formarnos como docentes para llevar a cabo nuestra responsabilidad?

Vivimos el momento histórico en el que disponemos del mayor acceso a la información. Pero también es el momento en que más necesitamos identificar y seleccionar aquello relevante, veraz, o como mínimo, contrastado.

Aquello que realmente nos interese y sea útil. Cada vez resulta más difícil separar el grano de la paja. Les pasa a nuestros alumnos cuando deben seleccionar información de los medios, pero también nos pasa a nosotros cuando nos documentamos o cuando decidimos formarnos en aquellas deficiencias profesionales que reconocemos durante nuestra tarea cotidiana.

FUTURO LÍQUIDO

Existe un tipo de docente, consciente de este futuro líquido, de este mundo globalizado y que lleva años construyendo su Entorno Personal de Aprendizaje; creando redes más allá de sus claustros, intentando identificar y adaptar aquello relevante para su tarea profesional. Por supuesto, su actitud pro-activa, requiere voluntad, esfuerzo y tiempo. Tiempo que acostumbra a recortar de su vida extra-laboral; de su vida personal y/o familiar.

Aceptar este trueque en favor de la formación permanente del docente incluye la aparición de un efecto adicional que incrementa progresivamente, poco a poco: la exigencia.

El ritmo de vida de nuestra sociedad es exigente, pero el docente que decide liderar su desarrollo profesional, también.

Una de mis mejores experiencias de formación recientes no tuvo un temática definida hasta unos minutos antes de empezar. Tampoco tenía ponencias de expertos. A pesar de ello, tenía muchísimos especialistas del mundo de la educación, la gran mayoría docentes corrientes, que entran en las clases día tras día. Especialistas pro-activos, que dentro de un formato bien acotado pudieron compartir su pasión a través de conversaciones abiertas y con las que, en el mejor de los casos, pudieron establecer conexiones para ampliar su Red Personal de Aprendizaje.

EDCAMP

Los EdCamps, son eventos de formación presenciales y han llegado con fuerza a Catalunya vía la Fundación Jaume Bofill. En cuestión de meses ya se han realizado y programado numerosos eventos y según se rumorea por las redes, hay nuevas localizaciones interesadas.

Al llegar a un EdCamp, los edcampers, (sus participantes), proponen temáticas y la organización los distribuye por espacios y horarios. Los participantes escogen el itinerario de la jornada según su interés. Quizá decidan descubrir, quizá decidan contribuir, quizá decidan escuchar, quizá decidan preguntar.

Esta es una formación personalizable en la que incluso se invita a “votar con los dos pies”; se invita a ser respetuoso con tu propio tiempo y con el de tus compañeros. Si en cualquier momento, la sesión en la que estás presente, deja de ser de tu interés, elige otra sesión y únete a ella. ¿Existe alguna manera mejor de respetar tu exigencia y tu tiempo como docente dels siglo 21?

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Docente del siglo 21. Lifelong learner, edupunk & digital viking. Actualmente en Primaria (Ciclo Superior), Secundaria (Segundo Ciclo) y formando a profesores sobre gamificación; anteriormente en Bachilleratos, Ciclos Formativos y profesor no numerario en Universidades (UB, UPF-IDEC i UV). Apasionado por el Aprendizaje Basado en Problemas o Proyectos y el uso eficiente de la tecnología educativa; del Trabajo Interdisciplinar y del Fomento de la Creatividad. Me considero una persona positiva, paciente e inquieta, capaz de adoptar todo aquello que permita diseñar experiencias educativas que desarrollen el pensamiento crítico. Creo que debemos seguir mejorando el futuro de nuestros alumnos.