Tengo una gran noticia que contar. Es muy importante poder compartirla con tod@s vosotr@s

Y es que de pequeño soñaba con encontrar una gran mina, descubrir grandes reservas de oro y de diamantes para extraerlos y ganar mucho dinero.

Hoy os quiero contar un gran descubrimiento, he encontrado las mejores minas del mundo, los mayores yacimientos y lo mejor de todo es que lo veo por todas partes y en todos los sitios.

¿Y sabéis qué es?

Es el talento de las personas, he descubierto las minas del tAlento.

Aunque no es un yacimiento nuevo, es el mayor descubrimiento de la humanidad y, sin embargo, ha pasado desapercibido tanto para mí como para mucha gente.

Todavía hay mucha gente que tiene miedo al talento.

Y es que me he dado cuenta de que esas minas de talento –de inteligencia y de capacidades de las personas– son imposibles de encontrar hasta que no miramos de forma diferente a las personas.

Cuando innovamos y cambiamos la forma de pensar y sentir, entonces encontramos ese potencial. Es necesario por tanto, ponernos unas nuevas gafas para descubrir ese talento, tanto en nosotros, como en los demás.

Necesitamos un detector de talento

Y es que sabemos que los recursos naturales han sido elementos clave para el desarrollo de la humanidad, tanto económico como social. Las minas de oro, plata, carbón, petróleo, etc., han sido fundamentales para los pueblos en los siglos XIX y XX; y, especialmente, en la era industrial.

Sin embargo, hoy en pleno siglo XXI, en plena era digital, otros recursos están avanzando con más fuerza, son yacimientos que no se agotan y no tienen fecha de caducidad.

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Son las minas del talento y son recursos sostenibles. La inteligencia es el recurso fundamental del siglo XXI

Aunque parezca una novedad, existe desde la creación del mundo. Sin embargo, en las últimas décadas, el talento está creciendo y multiplicándose de manera exponencial, especialmente acelerado por la era digital.

Nos encontramos en la era del conocimiento y del talento, en la que, a pesar de todo lo que hemos avanzado, todavía nos queda mucho camino por recorrer; y, por tanto, muchas minas del talento necesitan descubrirse y desarrollarse. Es un gran reto para el siglo XXI.

Por eso, hoy quiero poner en valor las mayores minas que tenemos los seres humanos: nuestro propio talento, nuestra propia inteligencia.

Esas minas son las personas y tienen un valor infinito

Pero, ¿cómo son las minas del talento?

Son inagotables, de reservas infinitas y además cuanto más se explotan más crecen.

Todos las tenemos dentro una gran mina de talento, aunque no es fácil, nuestra misión en la vida es descubrirlo, aprovecharlo y multiplicarlo, se trata de ponerlo en valor.

La manera de explotar las minas es con la fuerza del amor, con pasión y ponerlas al servicio de los demás.

Son minas que tienen todo el valor del mundo, pero no tienen precio, no se pueden comprar con todo el dinero del mundo.

Son las minas que bien aprovechadas es la mejor medicina para las personas ya que contribuyen a la felicidad de las personas y a construir un mundo mejor.

Las herramientas para explotar esas minas es mediante una buena formación y educación en valores basada en el talento y el liderazgo, a través de la escuela del talento.

Los grandes agentes y operadores del proceso son los maestros con vocación capaces de activar ese talento, son los nuevos ingenieros de minas del talento.

Para terminar, quiero decir que podemos tener los mayores recursos naturales del mundo que, sin talento, NO tenemos nada. Necesitamos aprovechar nuestras minas de talento, la mayor mina que tiene la humanidad, para asegurar el desarrollo económico y social de los pueblos y, especialmente, para construir un mundo más justo y más feliz. Y es que el talento no crece en los árboles sale de las personas.

Solamente con una buena educación y formación podremos activar las minas del tAlento