¿Hasta dónde han adquirido los alumnos de Secundaria

las competencias clave?

El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE o más conocida como Pruebas PISA, tiene por objeto evaluar hasta dónde han adquirido los alumnos de Secundaria las competencias clave, o lo que es lo mismo las habilidades y conocimientos mínimos para desenvolverse en sociedad; esa es la realidad de las pruebas pisa.

Muchos ponen en entredicho estas pruebas; pero, lo que sí que es verdad es que examinan el rendimiento del alumnado de 15 años en áreas temáticas como: Ciencias, Lectura y Matemáticas, y estudian igualmente una gama amplia de resultados educativos, entre los que se encuentran: la motivación de los alumnos por aprender, la concepción que éstos tienen sobre sí mismos y sus estrategias de aprendizaje.

Pero estas pruebas no valoran solo al alumnado sino también al profesorado, ya que los equipos directivos han tenido que responder a diversas cuestiones sobre sus centros educativos y su manera de gestionarlos. Los resultados de las pruebas Pisa para Canarias aportados por la OCDE no podían ser peores.

Aunque se ha mejorado con respecto a años anteriores,  sí que es verdad que continuamos a la cola en todo. En Ciencias, Canarias, tiene una puntuación de 475 estando solo por encima de Extremadura y Andalucía y al nivel de Islandia, Hungría e Israel.

La realidad de las pruebas PISA

En cuanto a Matemáticas, Japón está a la cabeza, y por comunidades, Navarra, primera comunidad de España. Canarias por su parte, está a la cola también en Matemáticas, dos puntos por debajo de la media de Grecia. En cuanto a Lectura, Canadá y Finlandia lideran el ranking, siendo por comunidades Castilla y León y Madrid las mejores posicionadas, casi al nivel finlandés. Canarias en Lectura también está a la cola junto a Andalucía y Extremadura, aunque por encima de Islandia, Luxemburgo e Israel.

Teniendo en cuenta estos datos, algo estaremos haciendo mal en España y, particularmente, en Canarias. ¿O no? ¿Cuál es el verdadero problema para que los datos sean tan pésimos?

Si preguntamos al profesorado, nos dirá que los alumnos cada vez tienen menos interés, que las familias se implican poco, que cada vez se le exige menos a los alumnos y que el espíritu del esfuerzo ya ha pasado a otra época.

Si preguntamos a las familias, nos dirán que la economía está muy mal, que los maestros no están suficientemente preparados, que no se reciclan, que la mayoría hace lo que quiere y que hay grandes diferencias entre la manera de enseñar en Infantil y los primeros cursos de Primaria, con respecto a  cursos superiores de Primaria, Secundaria y Bachillerato.

¿Y si preguntáramos a la administración?

Seguramente, nos dirían que la culpa es de las leyes educativas, que hacen lo que pueden, que los cambios no se producen de un año para otro y que todo lleva un proceso. Y todos tienen razón o mejor dicho, ninguno de ellos deja de tenerla. ¿Entonces, cuál es el verdadero problema? 

Resulta curioso que estos datos PISA en España si los comparamos con los datos de la EPA –Encuesta de Población Activa de las Comunidades Autónomas–, podemos observar que a mayor paro, peores resultados en las pruebas PISA. Está claro que alguna relación tiene que haber y que estos resultados no son fruto de la casualidad. Si acudimos a la EPA para comprobar las cifras de desempleo en Canarias, vemos que tiene un porcentaje de paro del 26,0% de la población activa, una tasa superior a la nacional, y que es una de las Comunidades Autónomas peor paradas.

¿Qué hacer?

A mi modo de ver, creo que al margen de la importancia de los datos del paro, en España y en Canarias en particular, debe generarse un verdadero Pacto por la Educación, pero también una verdadera “revolución educativa”.

Debemos meter todo lo que tenemos en la “lavadora” junto con todos aquellos proyectos de renovación e innovación y poder sacar un plan conjunto de “arriba a abajo”, desde Infantil hasta la enseñanza universitaria y que lleve aparejado un cambio real de todos los agentes y ámbitos que intervienen en el proceso de enseñanza aprendizaje, del profesorado, de las familias, del alumnado, de la administración y, sobre todo, de la sociedad.

Una sociedad en la que prevalece el tener sobre el ser y que se refleja en estos datos claramente, porque aquellos países que trabajan más la educación en valores, el esfuerzo, la innovación y la participación de las familias son las que mejores resultados arrastran. Aunque la economía sí que influye por lo que parece.

La importancia del contexto familiar

Es sorprendente que este informe PISA al que nos referimos, de 2016, que tanta mala fama genera, responde a varias cuestiones que afectan a todos los sectores de la comunidad educativa. Por ejemplo a la pregunta: ¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos a tener éxito en los centros educativos? Las conclusiones de PISA en 2012 fueron claras: los estudiantes cuyos padres leen a menudo libros con ellos durante su primer año de Educación Primaria tienen puntuaciones significativamente más elevadas en PISA 2009 que los estudiantes cuyos padres leen con ellos con poca frecuencia o nunca.

Asimismo la ventaja en cuanto al rendimiento entre los estudiantes cuyos padres les leen en sus primeros años de escolaridad es evidente, independientemente de los antecedentes socioeconómicos de la familia.

La última conclusión es que la dedicación de los padres a sus hijos de 15 años está estrechamente asociada a un mejor rendimiento en PISA.

Más interrogantes

Y esta es una de las cuestiones, pero hay otras no menos interesantes como las siguientes:

¿Cómo se están adaptando los sistemas escolares al creciente número de estudiantes inmigrantes?

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos a tener éxito en los centros educativos?

Autonomía y rendición de cuentas en los centros educativos: ¿están relacionadas con el rendimiento de los estudiantes?

¿Leen actualmente los estudiantes por placer?

Centros privados: ¿A quién benefician?

Cuando los alumnos repiten un curso o son transferidos a otros centros: ¿Qué repercusiones tiene esto en los sistemas educativos?

¿Cómo algunos estudiantes superan su entorno socioeconómico de origen?

¿Se ha deteriorado la disciplina en los centros?, ¿Vale la pena invertir en clases extraescolares?

Mejorar el rendimiento desde el nivel más bajo, o ¿la asistencia a educación infantil se traduce en mejores resultados en el aprendizaje escolar?

Yo les invito a sacar de este informe todas aquellas respuestas que nos ayuden a mejorar, olvidándonos de los resultados obtenidos y analizando los datos concienzudamente, contrastándolos y trazando líneas de trabajo conjuntas que nos lleven a conseguir a un alumnado, al finalizar la Secundaria, más competente y preparado para enfrentarse individual y colectivamente a la sociedad y poder afrontar unos estudios universitarios o de formación profesional mejores preparados.

Porque en definitiva, a mejor preparación de nuestro alumnado, mejor formada estará la sociedad para afrontar los problemas de la vida diaria y sobre todo, y si pudiera ser, para poder mejorar los datos del paro. Porque a mayor preparación mayores posibilidades de obtener un puesto de trabajo, aunque una cosa en muchos casos no lleve a la otra.


Fuente: OCDE 2016.