«La participación educativa en centros de secundaria. Conceptos, procedimientos y materiales». Por Rosa Marí Ytarte, Rut Barranco Barroso (coords)

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«La participación educativa en centros de secundaria», del que Rosa Marí Ytarte y Rut Barranco Barroso son sus coordinadoras, es un libro necesario para fomentar la participación en los centros educativos; porque, de ello, va a depender el desarrollo personal y social del alumnado en una sociedad en la que:

  • Se respete la justicia social.
  • Y se tenga en cuenta las opiniones de todas las personas.

La participacion educativa en centros de secundaria

Sinopsis de La participación educativa en centros de secundaria

El objetivo de este libro es enseñar los procesos de la participación en centros de secundaria porque es un derecho del alumnado y debe ser aprendido y enseñado por los docentes para llegar a formar una ciudadanía participativa.

Vinculado a la idea de ciudadanía, el libro propone reflexiones, estrategias, buenas prácticas y guías educativas para desarrollar un programa de participación en los centros de secundaria.

Graó, 2021

Los distintos capítulos abordan el qué y el cómo de los procesos de participación, de la toma de decisiones y todo lo que implica en torno a la convivencia y a la necesidad de aprender a vivir juntos.

Convencidos de que esta etapa de secundaria, desde los 12 a los 16 años, es importante para aprender a participar y despertar el interés por los asuntos públicos, en beneficio del bien común y de la implicación en torno a la ciudadanía.

El éxito académico va a verse beneficiado:

  • Si se tiene en cuenta al alumnado.
  • Si se escuchan sus propuestas.
  • Si se trabaja colaborativamente.
  • Y si se hace una práctica participativa vinculada a nuestro contexto más cercano.

Autores: (coords.)

  • Rosa Marí Ytarte. Doctora en pedagogía. Facultad de Ciencias Sociales-Educación Social. UCLM.
  • Rut Barranco Barroso. Pedagoga y orientadora. Facultad de Ciencias Sociales-Educación Social. UCLM.

Reseña

Es necesaria una práctica de la participación con nuestra juventud porque están destinados a entenderse entre ellos y ellas, en el centro, en las comunidades…

Y la participación hay que enseñarla practicándola, no se puede teorizar sin llevarla a cabo. 

Comunidad y escuela están destinadas a entenderse. Dice Sarramona que desde la escuela se puede hacer cultura, civismo, territorio, y desde la comunidad local se hace educación, y se puede discutir de enseñanza de contenidos, y valores educativos.

Este es un libro colectivo, realizado en el marco de una investigación en centros de secundaria, sobre la participación educativa y social como aprendizaje y ejercicio de la ciudadanía.

Ni la ciudadanía, ni la participación pueden improvisarse, necesitan de un largo período de práctica y estudio.

Desde edades muy tempranas podemos empezar a practicar con los niños y las niñas para que puedan opinar, para desarrollar su pensamiento crítico, para que conozcan sus derechos y sus obligaciones, para que se encuentren que forman parte activa de su entorno, de su centro, de su aula.

La participacion educativa en centros de secundaria

Una apuesta por la convivencia y la inclusión

En esta investigación se sitúan en la edad de secundaria (12 a 16 años) porque es en esta etapa de desarrollo donde se empiezan los contactos sociales, los grupos que salen, los clubes por aficiones, fundamentalmente deportivas, los grupos de trabajo… parece que se van haciendo conscientes del sitio donde viven; y, en este caso, hay que ayudarles para que sean ciudadanos de pleno derecho y participen en la vida de su comunidad, tanto educativa como social.

Nos dicen Barranco e Ytarte que los procesos participativos en los centros educativos son una apuesta por la convivencia y la inclusión en la que se generan espacios y tiempos donde el conjunto de la comunidad educativa es convocado a implicarse, a ser protagonistas de su centro, desde aquello que le es propio y común.

Se plantea un reto social y educativo que ayude al alumnado a formarse para integrarse en una sociedad que contemple el bien común y luche por la justicia social.

El modelo participativo apuesta por la cooperación, el trabajo colectivo y la reciprocidad como medios para conectar a las personas y como forma de entrar a formar parte de la ciudadanía activa en los entornos sociales más cercanos.

En estos procesos de participación en la etapa obligatoria se plantea la inclusión como un derecho, respetando las diferencias de cada persona y en beneficio de la colectividad.

 Educarse es además de adquirir conocimientos, competencias y habilidades, aprender para la integración en la sociedad. Pero ya hemos comentado que la participación no se improvisa, que se aprende a largo plazo, por tanto hay que poner en marcha en los centros un proyecto donde el alumnado sea partícipe de la propia vida del centro y pueda ser tenido en cuenta en aquello que pudiera afectarle como persona. Esta es la tarea que nos plantean en este libro.

Ni la ciudadanía, ni la participación pueden improvisarse, necesitan de un largo período de práctica y estudio.

Estructura

El libro está estructurado en ocho capítulos y un noveno que incluye cuatro guías con materiales de trabajo para el alumnado y el profesorado.

  • En los dos primeros capítulos se trata la cuestión teórica, las bases de la participación respetando una cultura democrática y una práctica en los centros de secundaria.

La participacion educativa en centros de secundaria libro

Nos recuerda Venceslao que Instituciones internacionales sostienen que la participación es un factor fundamental de integración social y educativa y subrayan que su desarrollo es necesario en los programas de enseñanza desde la primera infancia hasta el final de la etapa obligatoria. 

  • En el tercer capítulo nos acercamos al aprendizaje de la participación que necesariamente debemos construir desde la experiencia en los centros., con una perspectiva plural e inclusiva de la diversidad.
  • En el cuarto capítulo se aborda el uso de  las redes sociales y de las tecnologías de la comunicación como herramientas educativas que usan con frecuencia nuestros estudiantes. Una oportunidad para implicarlos en los proyectos del centro.
  • En el quinto capítulo se plantea la participación de todos los sectores que forman parte de la comunidad educativa, especialmente de las familias.
  • Los capítulos seis y siete atienden a los órganos institucionales de participación ya establecidos por la normativa. Encontramos propuestas, en el marco de la pedagogía crítica, para trabajar con el alumnado a nivel técnico y curricular.
  • En el capítulo ocho se aborda la participación como uno de los aspectos que contribuye al éxito académico del alumnado. Se recogen algunas experiencias de buenas prácticas.

En la segunda parte del libro se nos presentan cuatro guías didácticas para el profesorado y los estudiantes con materiales orientativos para llevar a cabo un proyecto de participación.


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Cultura integradora de la participación

Nos dicen las coordinadoras que este material está pensado para trabajar y reflexionar con los estudiantes diferentes ámbitos de la participación: desde los contenidos teóricos esenciales, qué es participar y cómo hacerlo, a partir de qué modelos, hasta las distintas fases que tenemos que recorrer para desarrollar el proyecto.

Para llevar a cabo estos proyectos es necesario que el Equipo Directivo y el profesorado estén convencidos de esta cultura de la participación. No puede imponerse, sería contraproducente, pero sí podemos ajustarnos a los marcos legales en los que se propone la participación del alumnado.

Hay mucho que hacer en este terreno, especialmente en los centros de secundaria donde parte del profesorado ejerce su autoridad sobre el alumnado y ahí no hay nada más que hablar.

Debemos concienciarnos que al alumnado se le gana con la participación y que es una ventaja darle esa participación en todos los ámbitos educativos porque al formar parte de la comunidad acabaremos con comportamientos disruptivos que entorpecen la vida diaria. 

En esta cultura integradora de la participación mejoraremos el clima del centro y así se verá beneficiado el rendimiento académico general y daremos voz a aquellos que –en otro tiempo– estuvieron rechazados.

Necesitamos una educación expandida que salga de los muros escolares y aprenda en sociedad, como decía Ortega:

«Una sociedad que eduque y una escuela que socialice».

Libro muy recomendable para educadores, docentes y agentes culturales porque en él nos vamos a encontrar con la justificación teórica para llevar a cabo un proyecto de participación y además nos vamos a encontrar con reflexiones y guías que nos pueden ayudar en el proceso.

Os dejo un vídeo de Nélida Zaitegi, maestra y pedagoga, donde nos habla de la convivencia y redunda en la cultura de la participación para llegar a conseguir una ciudadanía reflexiva y saludable.

Rut Barranco Barroso nos habla en el siguiente vídeo sobre la figura del educador social como agente promotor de la participación en los centros educativos.

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