La mujer singular y la ciudad. Por Vivian Gornick

/

En “La mujer singular y la ciudad” la escritora Vivian Gornick nos sigue deleitando con el relato de sus paseos por la ciudad, acompañada de su madre, con un amigo o sola. En estos paseos nos va mostrando cómo vive la gente y cómo se comporta en una ciudad, Nueva York, que no se detiene ante las miserias que vive el ser humano, ante la insensatez de los que más tienen que ignoran incluso a los que no tienen ni un techo para vivir.

La mujer singular y la ciudad

Sinopsis de La mujer singular y la ciudad

Este libro es una continuación natural de Apegos feroces,de la misma autora, que ya fue reseñado en este mismo Portal de INED21.

La mujer singular y la ciudad nos muestra lo que pasa en las calles de Nueva York. Es un mapa emotivo y fascinante de los ritmos de la ciudad. Mientras pasea por las calles de Manhattan –de nuevo en compañía de su madre, de un amigo o sola–, Gornick observa lo que ocurre a su alrededor, interactúa con extraños, intercala anécdotas personales y piezas reflexivas sobre la amistad, sobre la a menudo irreprimible atracción por la soledad y sobre qué significa ser una feminista moderna. También nos va mostrando la trepidante marcha de algunos frente a la miseria de otros que no tienen ni un techo donde dormir

Estas memorias son el autorretrato de una mujer que defiende con ferocidad su independencia, y que ha decidido vivir hasta el final sus conflictos en lugar de sus fantasías.

Editorial Sexto Piso, 2018

Vivian Gornick, autora

Nació y creció en el Bronx (1935). Tras estudiar en la universidad, comenzó a escribir en periódicos y revistas donde empezó a darle voz al movimiento feminista hasta convertirse en una de las voces más reconocibles de los Estados Unidos en este campo.

Es autora de un buen número de ensayos, textos críticos, periodísticos y memorias. Siempre desde una clara perspectiva de género, que ha sido su rasgo clave como periodista y escritora.

La mujer singular y la ciudad

Reseña de La mujer singular y la ciudad

Es sorprendente y envidiable que a la edad de 87 años cuando escribió La mujer singular y la ciudad, Gornick conserve memoria, lucidez y fuerzas para seguir reivindicando derechos de los grupos más desfavorecidos.

A su vez, es envidiable también su forma de narrar los hechos más cotidianos y que –frecuentemente– pasamos por alto sin ningún problema; es más, nos pasamos a la otra acera para no ser testigos de la miseria. Gornick habla mucho con la gente y nos hace partícipes de sus problemas en la gran ciudad.

Su narrativa es ágil, comprometida, feminista, humanitaria… y nos lleva a la reflexión sobre cuánto pasa en una gran ciudad y sus barrios periféricos: dos mundos que marchan en paralelo, pero que no se entremezclan en una verdadera ciudadanía democratica, –como sería de justicia si este mundo estuviese bien repartido y diseñado–.

Siguen los paseos con su madre, una mujer fuerte, sumida también en una fuerte depresión desde que murió su padre. Sus conversaciones nos trasladan a escenas cotidianas de vecinos, amigos, recuerdos de infancia…

La mujer singular y la ciudad

Al Igual que en Apegos feroces, Gornik en La mujer singular y la ciudad apela continuamente a las emociones, lo llena de vida, te hace vibrar con sus experiencias como si formaras parte de ellas. En la búsqueda de su propia identidad va buscando los caminos y las barreras que se va encontrando para el pleno desarrollo de su personalidad, tanto a nivel personal como profesional.

Gornick nos habla de su amigo Leonard, un gay inteligente e ingenioso, sofisticado en lo que respecta a su infelicidad. Con él queda una vez por semana , desde hace más de veinte años, para pasear, cenar o ir al cine, en su barrio o en el suyo. Hablan mucho y reflexionan sobre todo lo que les rodea y les va ocurriendo.

«Leonard y yo compartimos la política del daño. La sensación, en nuestro interior, de haber nacido en una injusticia social preestablecida. Nuestro tema es la vida no vivida. La pregunta que ambos nos hacemos es: ¿habríamos inventado la injusticia si no hubiera estado ahí ya –él es gay, yo soy la Mujer Singular– para regodearnos en el agravio? Nuestra amistad se centra en esta pregunta… Leonard y yo nos consideramos amigos íntimos porque nuestro ciclo solo tarda una semana en completarse».

La mujer singular y la ciudad es un libro recomendable en el que se ponen en valor la amistad, la soledad, el feminismo, las personas sin hogar, los derechos sociales… Reflexiones que mueven conciencia y nos ayudan a ser más humanos.

En el siguiente vídeo encontramos la presentación del libro La mujer singular y la ciudad de Vivian Gornick.

En este otro vídeo podemos escuchar y ver a Vivian Gornick leyendo algunos pasajes de La mujer singular y la ciudad y hablando de su proceso de creación al escribir.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 3 Promedio: 5)