«La mente bien ajardinada» (Las ventajas de vivir al ritmo de las plantas). Por Sue Stuart- Smith

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Sue Stuart-Smith en “La mente bien ajardinada” nos demuestra con estudios e investigaciones que el contacto con la naturaleza es necesario para nuestro bienestar interior.

Es un libro muy agradable de leer, podemos disfrutarlo aunque no te gusten las plantas, los jardines, los huertos, el contacto con la naturaleza… Es más, yo creo que después de la lectura se puede disfrutar más del cuidado y de los beneficios que nos ofrecen estos seres vivos.

la mente bien ajardinada

Sinopsis de La mente bien ajardinada

Para huir del ritmo vertiginoso que llevamos en esta vida y conectar con la naturaleza, el jardín o el huerto es un refugio ideal.

Investigaciones recientes han demostrado los verdaderos beneficios de la jardinería y de los huertos. Demuestran que, cuando lo practican, los presos se vuelven mejores personas, con menos probabilidades de reincidir; los jóvenes en riesgo de exclusión tienden a motivarse para quedarse en el sistema educativo y los ancianos viven más y mejor.

El libro está lleno de curiosidades científicas y emocionantes historias humanas que han vivido la experiencia de mejorar su mente al contacto con los huertos y los jardines, La mente bien ajardinada es una poderosa combinación de neurociencia, literatura, historia y psicoanálisis que hace visible el secreto que muchos jardineros conocen desde siempre: el contacto con la naturaleza puede transformar –radicalmente– nuestra salud y nuestra autoestima, produce un bienestar mental que nos puede liberar de muchos fármacos. 

Sue Stuart-Smith, distinguida psiquiatra, apasionada jardinera y brillante narradora, entreteje ejemplos como el papel clave de la horticultura para su abuelo tras la Primera Guerra Mundial, la obsesión de Freud por las flores y curiosas historias clínicas de sus propios pacientes. Con todo ello, nos convence de hasta qué punto puede influirnos la conexión con los ciclos de la naturaleza (en los que, tras la descomposición, brota de nuevo la vida), de las muchas formas en que la mente y el jardín interactúan y de la idea de que hundir nuestras manos en la tierra puede ser un modo de cuidarnos a nosotros mismos”.

(Penguin, 2021)

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Sue Stuart-Smith, autor

Es una reconocida psiquiatra y psicoterapeuta, se licenció en Literatura Inglesa en Cambridge antes de obtener el título de Medicina. Junto a su marido, el célebre paisajista Tom Stuart-Smith, creó el maravilloso Barn Garden, cerca de Londres.

Reseña

La lectura de esta obra ha sido un verdadero placer, ya que ha venido a demostrar científicamente algo que puedo experimentar personalmente desde hace tiempo y que produce satisfacciones.

Cuidar mis plantas me supone una gran relajación, a pesar del esfuerzo físico que lleva añadido. Cuando mis jornadas eran muy ajetreadas en el trabajo, no había cosa que más me gustara que arreglar las plantas al llegar a casa.

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Con estas investigaciones, he podido comprobar científicamente que esa relajación mental viene del contacto con la naturaleza, en este caso lo más cercano que tenía eran mis plantas.

Nos habla la autora cómo en situaciones de duelo por la pérdida de un familiar tendemos a aislarnos y sentir el dolor en la expresión de nuestras emociones; porque todas las personas que nos rodean también están abatidas y eso nos lleva a buscar otro camino de consuelo, el contacto con la naturaleza nos puede ayudar a pasar esos terribles momentos.

“Los árboles, el agua, las piedras y el cielo quizá sean impermeables a las emociones humanas, pero no nos rechazan. La naturaleza no se altera con nuestros sentimientos y al no haber contagio podemos experimentar una especie de consuelo que ayuda a aliviar la soledad de la pérdida”.

Considera la autora que la jardinería, a la que se aficionó por su marido, entabla con nuestras acciones una especie de conversación, hago algo, como por ejemplo sembrar unas semillas, la naturaleza hace su parte con el aire, el sol, la lluvia… y me da los correspondientes frutos que ya puedo recoger para mi bienestar y en el caso de frutales para mi propio alimento.

El contacto con la naturaleza es beneficioso para marcarnos los ritmos más lentos y olvidarnos un poco del ritmo vertiginoso en el que estamos inmersos en esta sociedad en la que vivimos.

Nos habla la autora de que los efectos terapéuticos de los jardines, mientras se está sumido en una depresión, pueden proporcionar estabilidad y elevar la autoestima en momentos determinados en los que se está inmerso en un profundo desconsuelo y nada te llega a motivar.

Lo bueno de esta obra es que la doctora va poniendo ejemplos reales que ha ido tratando en su consulta y a los que los jardines les ha supuesto una mejoría para la mente y, en definitiva, va demostrando los efectos positivos que supone el cuidado de la tierra para las personas. 

Las historias y anécdotas que cuenta, con una narrativa espléndida, son entrañables (a veces, muy duras realidades por las que pasamos en la vida) y hacen que la lectura sea muy amena.

Este tema es muy desconocido, sin embargo, hay países en los que estas investigaciones se están llevando a cabo hace algún tiempo en hospitales, centros educativos, cárceles, huertos urbanos, jardines comunitarios, zonas empobrecidas, recuperación de ciudades que han pasado por una guerra…

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“Las plantas nos plantean desafíos mucho menos complicados que las personas y trabajar con ellas puede ayudarnos a volver a conectar con nuestros impulsos vitales”

En la obra, se nos relatan experiencias surgidas de las visitas que hacía la doctora a esos jardines terapéuticos donde podía conocer historias que demostraban la tesis que se defiende de los beneficios de los jardines en los tratamientos mentales, beneficios psicológicos, sociales y físicos que la jardinería puede aportar a las personas en su crecimiento.

  • Freud era conocido por su amor a las plantas, él mismo las cuidaba y de esa relajación de la que disfrutaba en su jardín salieron varias teorías.
  • Kant utilizó las flores para explicar su concepto de “bellezas libres que agradan por sí mismas”.
  • Monet con las flores se adentró en un mundo de color, silencio y armonía y puede que deba a las flores el haber sido pintor.

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En definitiva, cuidar un jardín o un huerto nos produce beneficios psicológicos y hemos de incentivarlos para que nuestros niños y niñas vean que esta tarea produce alegría y una forma de vida sana y equilibrada.

“La presencia de la naturaleza nos ayuda a sentirnos más conectados con el mundo que nos rodea. Es como si nos pusiéramos unas gafas distintas: vemos el mundo de forma algo diferente, y no solo los árboles y las plantas, sino también a la gente. Los árboles, parques y jardines ejercen sobre nosotros una imperceptible influencia, que suaviza nuestra forma de ver las cosas y nos hace tender a la empatía y a la conexión con nuestros semejantes”.

En el siguiente vídeo de Albert Rivera, podemos informarnos sobre los beneficios del “Jardín Terapéutico”.

La Asociación Española de Horticultura y Jardinería Social y Terapéutica, junto a Perla Sofía Curbelo de @Agrochic, han celebrado la presentación oficial del libro en español «La Mente Bien Ajardinada» con una entrevista a su autora, Sue Stuart-Smith.

Su libro es uno de los libros más vendidos en Reino Unido en el año 2020, según The Times, donde cuenta historias brillantes e iluminadoras de personas que luchan contra el estrés, la depresión, el trauma y la adicción a través del cuidado de un jardín o del cultivo de un huerto.

La mente bien ajardinada es un maravilloso libro de ciencia, conocimiento y anécdotas que muestra cómo nuestra comprensión de la naturaleza y sus poderes terapéuticos apenas están comenzando a florecer.

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