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CAMBIO EN EDUCACIÓN

Hemos dado muchas explicaciones acerca de las dificultades de lograr el cambio en educación. Yo misma he escrito diversas entradas en mi blog acerca del tema, intentando buscar explicaciones sobre la recurrente perpetuación de las formas tradicionales de enseñanza. Sin embargo, creo que falta darle una vuelta al tema por otro lado; tal vez, uno menos “amable” y, por eso, cueste tanto tocarlo.

MATRIZ AUTORITARIA 02 INED21

Cuando leía la excelente participación de Nuria Torrijos en la que aborda el tema de la Escuela como reproductora o transformadora, a través de una mirada crítica de la cultura escolar, volví a pensar en la necesidad de abordar este tema de la matriz autoritaria que atraviesa a las instituciones educativas.

Las escuelas son organizaciones verticalistas y autoritarias, cuya estructura no ha logrado variar casi nada por siglos, salvo honrosas excepciones como los ya muy comentados casos de las escuelas Vittra de Suecia ¿Qué fue lo que tocaron estas escuelas? La esencia misma del control institucional: los espacios y los tiempos escolares. Por supuesto no fue el único cambio que se produjo, pero modificar de raíz la organización ya posibilita el movimiento de otras cuestiones de orden pedagógico.

…la matriz autoritaria que atraviesa a las

instituciones educativas

Ya lo explicaba Michel Foucault en su teoría acerca de la vigilancia y el control de los cuerpos. Las escuelas son organizaciones sumamente alineadas dentro de estos principios y los docentes hemos aprendido a internalizarlos muchas veces hasta de manera inconciente de manera tal que operan como una matriz de nuestra acciones, que condiciona la posibilidad del cambio. ¿Esto significa que no tenemos salida? No: sólo si nos concebimos sin ninguna autonomía en nuestras prácticas.

Las escuelas construyen autoridad sobre la base de criterios asentados en el verticalismo y la burocracia. Una de las fantasías más comunes entre quienes enseñamos es que “el sistema no permite” hacer una serie de cosas nuevas o diferentes, cuya “prohibición” creemos que está establecida en algún lado, pero en realidad no comprobamos si es así.

Mientras las instituciones educativas sigan siendo organizaciones que perpetúan el afianzamiento de la matriz autoritaria con que nos educamos y con la que a su vez seguimos enseñando, será muy difícil pensar en un cambio. La conformación de redes; la construcción de colectivos que trascienden la estructura tradicional de la organización escolar; el cambio en las formas de comunicación que ponen en jaque a los clásicos sistemas de control escolar, son algunas de las puntas para salir de este círculo.

Pero no olvidemos además que habrá que trabajar con una fuerte reflexión autocrítica a nivel de cada docente, intentando hacer una revisión concienzuda de esas formas internalizadas de actuar. ¿Estamos verdaderamente generando prácticas democratizadoras en el aula? ¿O sólo seguimos reproduciendo el modo de accionar que le vimos llevar adelante a quienes nos precedieron?

MATRIZ AUTORITARIA INED21

MA

MATRIZ AUTORITARIA

No me preocupan tanto los colegas que tienen la autonomía y la capacidad de generar esa autoevaluación permanente, sino aquellos que no pueden hacer conciente la contundencia de los efectos de este habitus sobre sus prácticas en el aula. Sin duda la autonomía del docente sigue siendo un punto de relevancia: el profesor “ejecutor” de las órdenes y lineamientos que se le imponen, que teme poner en cuestionamiento lo que se le pide, es quien debería preocuparnos. ¿Tienen esos colegas las herramientas y la decisión para salir de esa posición? ¿Cómo hacer que salgan de ese lugar de consumidores y pasen a ser productores de su propio conocimiento pedagógico?

Una de las situaciones que más cuesta cambiar en el aula es la tradición del docente como centro de la escena y como único transmisor de la información y el saber. La imposibilidad de “descentrarse” conlleva, además, la limitación para escuchar, considerar y registrar al otro, que en este caso son ni más ni menos que los alumnos. Quien tiene la convicción de que su saber le confiere de por sí una posición de poder que no está dispuesto a relegar por nada, es raro que pueda producir un cambio pedagógico. Por lo tanto:

Quien no esté dispuesto a hacer un cambio ideológico en cuanto a relegar su matriz autoritaria, no estará en condiciones de generar innovación alguna.

¿Quiénes son entonces los que podrán llevar adelante un cambio educativo? ¿Acaso aquel maestro o profesor que sostiene que algo “es así porque yo lo digo” podrá mejorar algo por cambiar de método o enfoque didáctico?

…productores de su propio

conocimiento pedagógico

Maestros y profesores son trabajadores del conocimiento. Pueden definirse como autónomos e independientes o pueden concebirse indisociados del sistema en el que están insertos y, en este último caso, negarán entonces su propia identidad. Así y todo, el sistema presenta quiebras, no es impenetrable.

Visto de este modo, tal vez no sea bueno exigirle a todos los docentes un cambio sin antes pensar en la revisión de estas matrices formativas y tocar la raíz del modelo organizacional de la escuela. Porque en un punto podemos llegar a pensar que se puede producir “la profecía autocumplida”. Abordar el cambio desde los modelos pedagógicos solamente, sin atender estas raíces más profundas, será entonces una experiencia que podrá llevarnos en el mejor de los casos a modificaciones parciales de tipo “cosmético” pero no a un cambio educativo real y profundo.

Por último, dejaría abierta esta pregunta: ¿pueden determinados modelos pedagógicos movilizar una revisión de las matrices autoritarias con que nos hemos formado? Yo creo que sí, pero sólo como inicio de un proceso reflexivo y crítico que debe ser sostenido y habilitado en espacios cotidianos de la escuela junto con los pares. Eso sí: no nos exime de repensar la estructura organizacional de las instituciones educativas. Mientras sigan siendo verticalistas y burocráticas como señalaba, las posibilidades del cambio serán realmente muy limitadas.

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Primero fui profesora de Educación Inicial, luego Licenciada y Profesora en Ciencias de la Educación de la Universidad de Buenos Aires. Continué mi formación de Doctorado en la UNED en la que obtuve el Diploma de Estudios Avanzados. Desde hace más de 20 años me dedico a la enseñanza de la Didáctica en las carreras de formación del profesorado para la Educación Inicial y la Educación Primaria, en la Escuela Normal Superior Nro. 1 de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. También doy cursos de formación continua para docentes en ejercicio. Me he dedicado especialmente a temas de innovación educativa, en particular a la inclusión de las TIC en la enseñanza. Además de la enseñanza, mi otra gran pasión es escribir. Así que luego de algunos libros y artículos, inicié en el 2013 la aventura de mi blog “Pensar la Escuela”.
  • Jaume Sans Vellvehí

    Debora,

    El lunes asistí a un debate en el que participaban directores de centros que han gestionado un cambio de línea. Coral Regí, de la Escola Virolai, insistió que se necesita tiempo para que un claustro cambie. Confesó que su cambio se inició hace 12 años y aún se están replanteando mejoras. Me parece que fue David Bueno abogó por la coherencia. Si cada alumno necesita su tiempo para aprender; lo mismo ocurre con los docentes. Es algo que obviamos los que pretendemos gestionar cambios.

    Un saludo,

    Jaume

    • Débora Kozak

      Muy cierto Jaume! Los procesos de cambio en el sistema educativo resultan muy lentos, y por eso es tan importante ponerlos en agenda con espacios de reflexión permanente y autocrítica.
      También pienso que estamos tan relegados en los cambios que la escuela ya no está a tono con el mundo en que vivimos… y eso es una gran limitación para nuestros alumnos!
      Esperemos poder ponernos a tono con lo que ellos necesitan hoy.
      Un abrazo,
      Débora

  • Pingback: LA MATRIZ AUTORITARIA COMO OBSTÁCULO DEL...()

  • juan antonio

    Hacemos una construccion
    n mental sobre como podrian establecerse relaciones en la educacion, que actitudes deben desarrollarse…. y pretendemos aplicar esto directamente. Esto no ocurre en ningun ambito del conocimiento…. primero se pone en practica, se analizan los resultados, se valora y se sacan conclusiones (que pueden suponer rechazar la propuesta original)
    ¡la enseñanza no puede funcionar o cambiarse a base de ocurrencias!