Una de las líneas de reflexión que siempre hemos querido afrontar, es la siguiente: qué significa y qué marco de referencias tienen ciertos conceptos educativos. Hoy queremos profundizar en uno de los conceptos más utilizados en el actual debate educativo: qué significa excelencia y qué contexto y marco definen su utilización en nuestra actualidad. Más allá del partidismo político, más allá del cortoplacismo de los medios de comunicación, aclarar y definir ciertos conceptos, es el objetivo de una filosofía de la educación que se quiera lúcida y realista.

No existe excelencia si no hay una igualdad de oportunidades para que sea un objetivo alcanzable de todo alumno en un sistema educativo. Especifiquemos nuestra idea: un sistema que no compensa las desigualdades de origen, un sistema que no ayuda a que cada individuo pueda superar sus problemas educativos, es un sistema donde no hay excelencia. Es algo más sencillo: es un sistema mediocre, clasista y elitista, donde el concepto de excelencia sirve de coartada para justificar aquello que no se quiere enunciar directamente.

No existe excelencia donde no se reconoce la meritocracia individual, una vez construida esa igualdad de oportunidades. El esfuerzo y el talento deben ser reconocidos en todos los pilares de nuestro sistema educativo. No puede ser sospechoso destacar en nuestro país: debería ser un objetivo individual y social que implica reconocimiento. Esta reflexión tiene muchas consecuencias en todas las estructuras educativas y políticas que dirigen la matriz educativa. Cuántos alumnos y profesores invisibles aún, en un sistema que se caracteriza por la mediocridad de sus procesos y resultados. Tenemos mucho talento: es la hora de reconocerlo estructuralmente por medio de un sistema de recompensa proporcional a esa meritocracia.

No existe excelencia donde no se promueve y se desarrolla una característica de la sociedad del conocimiento: la individualización educativa. Como nos diría H. Gardner: no hay una sola inteligencia. Excelencia significa que cada uno pueda desarrollar sus potencialidades: una sociedad de talento necesita una diversidad cognitiva que se desarrolle individualmente. Una política educativa que limite o niegue la individualización del aprendizaje, es una política mediocre. Que nadie nos confunda: hay muchos tipos de excelencia. El informe PISA evalúa ciertas competencias, pero hay un mundo educativo que queda fuera de él. Saberlo nos hará más conscientes de la complejidad educativa.

Frente a aquellos que han destruido nuestro tejido social en la actual crisis, frente a aquellos que justifican su clasismo o superioridad moral, queremos unir dos conceptos que mantienen viva la pasión educativa. En INED21 defenderemos siempre la democratización de la excelencia. ¿Qué significa este imperativo educativo? Solo podemos denominar excelente a un sistema educativo donde nadie es excluido de sacar lo mejor de sí mismo. Dicho de otro modo: donde cada alumno tiene la oportunidad de destacar por su esfuerzo y por su talento, más allá de su origen socioeconómico.  

  • María Espina Rguez

    Es cierto, hay decisiones a nivel normativo que no favorecen la excelencia, sin embargo considero que hay mucha responsabilidad de los agentes educativos hacerla realidad. El compromiso de la educación con l@s niño@s es de todos y cada quien en su espacio tiene la posibilidad hacer de reconocer la individualidad, darles igualdad de oportunidades, reconocer sus esfuerzos, y verlos en su justa dimensión. Esto no implica que no reconozca la necesidad de una política educativa acorde con ello pero tampoco puedo reconocer los esfuerzos desde la base pueden contribuir, de alguna manera, a contrarrestar esa condición que impide la excelencia. También sé que es más fácil decir que hacer realidad los pensamientos, de aquí que agradezca que compartan sus experiencias porque mantiene a cada quien en el camino de la mejora continua.