La alegría de educar. Por Josep Manel Marrasé

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En el libro “La alegría de educar” de Josep Manel Marrasé podemos ver patente el disfrute de un maestro cuando educa. El libro está lleno de pasión y coraje por hacer de la escuela y de su alumnado una manera de aprender disfrutando.

“Desde la primera página, sus palabras están impregnadas de su claridad de ideas, su templanza y su incombustible pasión por educar”.

Eva Bach

La alegria de educar

Sinopsis de La alegría de educar

El autor, después de su experiencia dando clases en diferentes niveles educativos, trata de contagiarnos de su alegría por educar. Nos presenta estrategias prácticas que ha ido recopilando a lo largo de su vida profesional y que nos pueden servir como ayuda en nuestra propia práctica y sobre todo con el trato y los sentimientos hacia el alumnado.

Con la finalidad de entusiasmar al alumnado incorpora recursos del teatro, de la música o de la ciencia, su objetivo es llegar a la persona y a partir de ahí empezar con los conocimientos más académicos porque si no se interesan por lo humano difícilmente se van a interesar por las matemáticas, piensa Marrasé.

Un buen maestro se ocupa de ser primero un buen educador, tiene en cuenta a las personas y su circunstancias correspondientes. Como dice Mario Alonso, citado por Eva Bach en el prólogo, una persona bloqueada emocionalmente está anulada intelectualmente. Para conseguir el desarrollo integral de nuestro alumnado hay que atender las dimensiones cognitivas y emocionales. 

Autor

Josep Manel Marrasé es licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Barcelona y doctor en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad Pontificia de Salamanca. Posee una dilatada carrera en la enseñanza, compaginando siempre tareas directivas con la labor de profesor de diversas materias en el ámbito científico. También es autor de varios libros de texto en estas áreas. En la actualidad está jubilado.

alegria educar

Reseña

La obra de Marrasé está llena de optimismo, considera la educación de una forma que verdaderamente pueda influir en las personas y contagia al lector con sus buenas prácticas y buen trato con el alumnado.

Es de alabar que un profesor de matemáticas se ocupe de humanizar la educación, que considere que antes de impartir la materia, hay que educar y preocuparse por las personas a las que vamos a enseñar, hay que preocuparse de sus estados emocionales, de sus contextos… De lo contrario, no podrían aprender, porque si la persona está mal emocionalmente no podrá preocuparse de ampliar sus conocimientos en ninguna materia.

Esta circunstancia se daba anteriormente, y aún hoy hay casos, de que las personas que habían hecho una carrera, sin pensar en ningún momento en ser docentes, se veían obligados a meterse en la enseñanza porque era la única salida, con lo cual se sentían frustrados en su materia y, de alguna forma, se proyectaba en el trato y en las clases con el alumnado. Es decir, sin tener idea de Pedagogía ni de Didáctica, transmitían los mismos esquemas por los que aprendieron en su vida de estudiantes.

Para dar clase no solo hace falta dominar la materia, hay que sentir con el alumnado, hay que saber comunicarse con los estudiantes, hay que enseñar transmitiendo las ganas de aprender, hay que hacer que sientan ganas de seguir investigando y aprendiendo más allá de lo que se les transmite.

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En palabras de Bach, los profesores que llevan al aula la alegría de educar, se caracterizan por tener la capacidad de conjugar al unísono los verbos “diseñar» y “emocionar”:

  • Dominan la materia y además son buenos comunicadores.
  • Y se distinguen porque su mirada no se circunscribe a su asignatura y el programa.

En este libro encontramos pautas de reflexión y aprendizaje para llegar al alumnado y obtener un buen clima de clase, además de mejorar los resultados en la materia correspondiente.

“Tenemos que aspirar a que enseñar consista en conducir a la mejora, desarrollar capacidades, investigar, innovar, gestionar emociones, comunicar. Y convivir éticamente. Los docentes somos buscadores de cualidades, no de defectos (…). Enseñar significa preocuparse por el crecimiento personal de cada alumno, por ayudarle en un camino ascendente de superación”.

La idea del autor es abrir un debate sobre el papel del educador, del profesor, del maestro… es abrir una puerta a la educación que deja un aprendizaje significativo, en definitiva, pensar para enseñar mejor.

Libro recomendable para el profesorado porque le va a servir como elemento de análisis de su práctica y además le va a ayudar a desarrollar entusiasmo por su profesión, de forma que su trabajo no sea una «carga pesada» a la que enfrentarse cada día.


Esta entrevista en el Rincón de Educación Infantil con Josep Manel Marrasé, hablando de su otro libro “La educación invisible”, nos puede ampliar sus ideas sobre la educación:

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