Nuestros sistemas educativos no están preparados para resolver este problema: ¿cómo puedo desarrollar la capacidad analítica y creativa de cada uno de mis alumnos? Creamos alumnos amputados en su capacidad de analizar y ,en consecuencia, en su capacidad de crítica. Más incluso, la creatividad se da en nuestras aulas de una forma esporádica, fruto de iniciativas individuales. 

Dentro de las cuatro habilidades básicas que identificamos como cuadrado informacional: buscar, seleccionar, transformar/crear y comunicar, hoy queremos desarrollar algunas de las características que debe tener la habilidad de transformar y crear conocimiento. Ambas conforman lo que pedagógicamente llamamos espacio de transformación y creación.

La pedagogía contemporána ha confundido, muchas veces, dos tipos de conocimiento diferentes. Denominamos conocimiento cerrado a aquel conocimiento que tiene una solución, y/o que para su consecución hay que seguir unos pasos determinados: cuando un alumno resuelve una ecuación de segundo grado, cuando analiza sintácticamente una oración compleja, cuando relaciona acontecimientos históricos con las épocas correspondientes, está utilizando esta habilidad. Dicho de otro modo: transforma un problema en conocimiento cerrado.

Transformar no es crear. ¿Por qué? Porque crear conocimiento implica otra naturaleza del conocimiento. Lo denominamos conocimiento abierto, éste se destaca por no tener una solución única, por no tener una secuencia cerrada que lleve a él. Si transformar implica capacidad de análisis y síntesis, crear implica imaginación. Dos formas de producción que nuestros sistemas educativos no diferencian metodológicamente, de ahí que la creatividad esté olvidada en nuestro currículum.

Un alumno que crea un cuento maravilloso, ese alumno que nos sorprende con una presentación multimedia impactante, con una interpretación y opinión totalmente original sobre un hecho histórico o un autor filosófico: ese alumno crea conocimiento abierto, su imaginación está creando posibilidades nuevas que no existían antes. En nuestro informe: “Desde la igualdad a la excelencia”, aportamos que hay una competencia que debe ser integrada en nuestro currículum formal, la competencia creativa: solucionar de una forma novedosa un problema o un reto previo.

INED21 en su metodología, diferencia ambas formas de producción: la sociedad de la información necesita de alumnos y sujetos que sean capaces de analizar y tener capacidad crítica, también de alumnos creativos que innoven en esta nueva modalidad de la economía del conocimiento. Ambas formas de producción conforman el espacio de transformación y creación en nuestra metodología. Todo conocimiento no tiene la misma naturaleza.