Una idea bastante extendida entre la población es que el sistema educativo actual es un fracaso. Esta idea ha calado en amplios sectores de la sociedad española, sobre todo cuando comparan los resultados de otras épocas con los actuales. No voy a intentar desmentirla, pero creo que es necesaria alguna matización.

Es evidente que todo sistema, educativo, laboral sanitario… necesita reformas de vez en cuando y pequeños retoques de forma asidua. Pensar que en un momento dado hemos alcanzado la excelencia sólo sería una forma de retroceder. Pero que en los 35 años de democracia se hayan acometido 7 reformas educativas (si contamos la actual), puede parecer demasiado. En estos años ha habido más reformas educativas que presidentes de gobierno.

En la actualidad nos encontramos con una nueva reforma del sistema educativo la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). En su exposición de motivos (al menos en el Anteproyecto de Ley) justifica la necesidad de la reforma en los malos resultados que España obtiene en las evaluaciones internacionales: “el Informe PISA 2009 arroja unos resultados para España que ponen de relieve el nivel insuficiente obtenido en comprensión lectora, competencia matemática y competencia científica, muy alejado del promedio de los países de la OCDE.”

También argumenta que “el sistema actual no permite progresar hacia una mejora de la calidad educativa, como ponen en evidencia los resultados obtenidos por los alumnos en las pruebas de evaluación internacionales como PISA (Programme for International Student Assessment), las elevadas tasas de abandono temprano de la educación y la formación, y el reducido número de estudiantes que alcanza la excelencia”.

Los resultados del Informe PISA son los que son y los datos de fracaso escolar también (entendiendo por fracaso escolar la no obtención del título de Graduado en ESO). Posiblemente estos datos justifiquen la necesidad de hacer reformas pero creo que se pueden hacer algunas salvedades.

En 2009 España está por debajo de la media de la OCDE en las 3 competencias que analiza el informe PISA. Como he señalado este es uno de los argumentos que suelen utilizarse para justificar la necesidad de la reforma. No sólo desde la Administración, también en los medios de comunicación.

En este informe participaron casi todas las comunidades autónomas con muestra suficiente para realizar comparaciones entre ellas, con la media nacional y con el resto de los países participantes. Sólo tres comunidades autónomas no participaron: Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Extremadura.

Tanto en comprensión lectora, como en competencia matemática y competencia científica hay cuatro comunidades autónomas (Andalucía, Baleares, Canarias y Murcia) además de Ceuta y Melilla que están por debajo de la media nacional. Las restantes comunidades autónomas están siempre por encima de la media nacional.

En competencia lectora y competencia matemática Asturias, Cantabria, y Galicia se sitúan por encima de la media española, pero por debajo de la media de la OCDE. En el caso de la competencia científica se encuentran en esta situación Cantabria, Cataluña y País Vasco.

En comprensión lectora los valores medios más altos corresponden a Castilla y León y Madrid (503). Este valor los sitúa al nivel de Noruega y por encima de Suiza, Estados Unidos, Alemania, Francia, Dinamarca o Reino Unido.

En competencia matemática Castilla y León tiene el valor más alto (514), al nivel de Australia y por encima de Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia, Estados Unidos o Dinamarca.

En competencia científica Castilla y León vuelve a ser el máximo (516) cerca de Suiza y por encima de Reino Unido, Estados Unidos, Dinamarca, Francia, Suecia e Italia.

Es decir, tenemos un sistema educativo que en media no consigue unos buenos resultados, pero en algunas comunidades autónomas los resultados están por encima de los principales países de la UE, e incluso Estados Unidos.

Pero la conclusión a la que se llega es que el sistema en su conjunto  no es válido. Y, en lugar de intentar adaptar lo que se hace bien en Castilla y León, que tiene los valores máximos, a otras comunidades autónomas que no tienen tan buenos resultados, se intenta reformar el sistema. Algunos incluso proponen estudiar otros sistemas educativos, como el finlandés, para adaptarlo a España, algo que se antoja más difícil que adaptar aquello que funciona en Castilla y León o País Vasco a Murcia o Andalucía. Si admitimos  que el sistema educativo español es el mismo en todas las comunidades autónomas y la LOGSE tiene los mismos objetivos para todos, podemos concluir que no falla el sistema, ni la LOGSE es el origen de todos los males. Hay territorios en los que sí funciona.