Robert Swartz,

una mente inspiradora para todo docente

Continuamos desgranando en INED21«Enseñar a pensar: 9 principios básicos», desarrollado por Robert Swartz y David Perkins. Una vez presentados en artículos previos, los principios ¿Por qué mejorar el pensamiento? (Algunos patrones desafortunados) y ¿Cómo mejorar nuestro pensamiento? (Organizadores del pensamiento), nos adentramos hoy en el principio III, que responde al interrogante ¿Dónde mejorar nuestro pensamiento?

INED21


La infusión con el

currículum académico 1

DAVID PERKINS  ROBERT SWARTZ

Desde inicios de los años 80 se han venido practicado tres enfoques generales en la enseñanza del pensamiento:

1

La enseñanza directa, en programas independientes y separados del currículum regular. Es lo que llamamos «enseñanza del pensamiento».

2

La estimulación de procesos de pensamiento de mayor nivel dentro del contenido curricular ordinario. Lo que denominamos «enseñanza para el pensamiento»2. 

3

La infusión3. Un enfoque que trabaja directa y explícitamente el uso de organizadores del pensamiento, haciendo al alumno consciente de su pensamiento al mismo tiempo que aprende de manera más profunda y motivadora los contenidos curriculares. Sobre este enfoque nos centraremos en el artículo de hoy.

La enseñanza en

programas independientes

Implica la realización de cursos o micro-cursos4 que, por lo general, se centran en el uso de organizadores del pensamiento específicos. En estos programas los alumnos reflexionan sobre aspectos que no son parte de la materia escolar.

Por ejemplo, en uno de estos programas los estudiantes deben comparar y contrastar5 diversos objetos presentes en su aula haciendo un listado de las similitudes y diferencias. De este modo, los estudiantes mejoran sus destrezas de pensamiento con la práctica y son conscientes de las implicaciones que pueden descubrir a través de este organizador del pensamiento verbal.

La «enseñanza para

el pensamiento»

Tiene lugar dentro de la instrucción ordinaria del aula, con carácter distintivo. Sería algo equivalente a lo que en el artículo anterior mencionamos sobre «dar a los estudiantes experiencias» de mejores prácticas de pensamiento dentro de áreas de contenido específicas. 

En este caso, los docentes no piden a sus alumnos un trabajo de reflexión sobre los objetos de su clase, sino sobre los contenidos en los que están trabajando en las distintas asignaturas.

Por ejemplo, se les puede pedir que escriban sobre los motivos que propiciaban que las plagas se expandiesen tan fácilmente en la Edad Media en Europa; o que comparen personajes de las obras literarias, como Macbeth y Hamlet, y que preparen un debate sobre ello en clase.

En este enfoque, vemos un deliberado esfuerzo por ir más allá de la mera memorización y por proponer un aprendizaje más desafiante. Trabajan destrezas de orden superior o preguntas «socráticas» y actividades que estimulan, sin duda, pensamientos más interesantes y provocativos.

Pero en este enfoque, el tiempo de instrucción se dedica sólo al contenido –sin prestar atención a los organizadores del pensamiento o la reflexión sobre el propio pensamiento–.

Durante su desarrollo, los organizadores del pensamiento pueden ser usados durante estas actividades, como por ejemplo un gráfico de columnas para comparar y contrastar, pero sin identificarlos como herramientas generales para organizar el pensamiento.

De esta manera, el tratamiento del pensamiento queda como algo tácito y aquello que se ejercita tiende a no ser trasladado a otros escenarios.

Estos dos enfoques generales de la enseñanza del pensamiento (tanto la enseñanza del pensamiento  como la enseñanza para el pensamiento) presentan, a nuestro juicio, limitaciones.

En el primero de estos enfoques, la enseñanza del pensamiento al practicarse como módulos independientes, nos dirige hacia actividades de pensamiento de forma explícita, pero no contribuye directamente a profundizar en el contenido curricular.

Más aún, dado su formato modular y añadido, muchas escuelas pueden tener dificultades de tiempo para aplicar estos módulos en sus programaciones curriculares.

El segundo, la enseñanza para el pensamiento, dentro del contenido curricular sí permite abordar los temas curriculares con mayor profundidad y aporta a los estudiantes mejores experiencias de pensamiento, pero carece de un enfoque sistemático que permita cultivar y mejorar la enseñanza del pensamiento.

Recordaremos, en este punto, el principio básico 2: para mejorar nuestro pensamiento es necesario trabajarlo de forma intencional, directa y explícita.

Infusión

Así, desde nuestro punto de vista, el enfoque que hemos denominado infusión ofrece lo mejor de cada uno de los anteriores, pues implica una atención explícita a los procesos de pensamiento (siempre en contextos de aprendizaje reglados mediante un currículum oficial). La infusión es un ingrediente esencial para el desarrollo del pensamiento y, por tanto, es el enfoque que recomendamos (sin quitar valor de los otros dos como complemento de uso para el aprendizaje).

De manera más específica, podemos decir que:

La infusión trabaja de forma directa y explícita el uso de organizadores del pensamiento de forma efectiva.

Lo hace al tiempo que se avanza en los temas curriculares.

Los estudiantes reflexionan y atienden sus procesos de pensamiento, lo cual refuerza la transferencia y uso de estos organizadores en otras situaciones fuera del contexto escolar.

Y favorece una mayor implicación con el aprendizaje pues plantea preguntas y cuestiones sobre el contenido que suponen un mayor reto para el alumnado.

Así pues, a través del enfoque de infusión, los alumnos aplican los organizadores del pensamiento al contenido curricular, aprendiendo sobre ambos contenidos a la vez. De esta manera se consigue un doble objetivo que se aborda de forma paralela:

Los alumnos mejoran la calidad de su pensamiento y al mismo tiempo consiguen una mayor comprensión y asimilación de los contenidos curriculares de las distintas asignaturas.

Es preciso hacer hincapié en que la infusión trabaja el uso de organizadores verbales y gráficos explícitos junto a estrategias que ayudan a los estudiantes, no sólo a reflejar metacognitivamente su pensamiento, sino también a su transferencia a otros contextos.

La metacognición y la transferencia son aspectos importantes de la enseñanza del pensamiento como continuaremos exponiendo en artículos posteriores.

En el siguiente gráfico, mostramos las diferencias entre estos tres enfoques:

Para profundizar, se pueden encontrar más comentarios de los autores en otros materiales6, los cuales pueden ser aplicados por cualquier educador o docente comprometido y experimentado.

En resumen

Principio nº 3

La infusión significa trabajar de forma directa y explícita los procesos de pensamiento a través del contenido curricular, de forma que mejoramos la calidad del pensamiento de nuestros estudiantes y el contenido curricular se adquiere con mayor profundidad y comprensión. 

Notas del editor y referencias bibliográficas

1 Este artículo es una adaptación para INED21 del artículo de David Perkins y Robert Swartz, titulado: The Nine Basics of Teaching Thinking, Editado por Artur L. Costa, James Bellanca, Robin Fogarty  en Si la mente importa. Un preámbulo del futuro, Volumen 2. Traducción y adaptación realizada por Paulina Bánfalvi Kam @acclarebelion3 y José Blas García Pérez @jblasgarcia.

2 Para profundizar en los enfoques enseñanza para el pensamiento y enseñanza del pensamiento se puede ampliar información en Brandt, R. (1984). Teaching of thinking, for thinking, and about thinking de la editorial Educational Leadership y en Costa, A. (1991a). Teaching, for, of, and about thinking. In A. Costa (Ed.), Developing minds: A resource book for teaching thinking revised edition (Vol. 1) (p. 31-34). Alexandria, VA: Association for Supervision and Curriculum Development.

3 La infusión: referencias bibliográficas.

Swartz, R. (1991). Structured teaching for critical thinking and reasoning in standard subject area instruction. In J. Voss, D. Perkins & J. Segal (Eds.), Informal reasoning and education, (p. 414450). Hillsdale, NJ: Erlbaum.

Swartz, R. (1991). Infusing the teaching of critical thinking into content instruction. In A. Costa (Ed.), Developing minds: A resource book for teaching thinking revised edition (Vol. 1), (p. 177-184). Alexandria, VA: Association for Supervision and Curriculum Development.

Swartz, R. J., & Perkins, D. N. (1990). Teaching thinking. Issues and approaches. Pacific Grove, CA: Midwest Publications.

4 Enseñanza del pensamiento (referencias bibliográficas).

Baron, J. B., & Sternberg, R. S. (Eds.). (1986). Teaching thinkingskilLs: Theory and practice. New York W. H. Freeman.

Nickerson, R., Perkins, D. N., & Smith, E. (1985). The teaching of thinking. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum.

«Comparar y contrastar» es un organizador del pensamiento verbal, que habitualmente se refuerza con un organizador gráfico de dos columnas o similar.

6 En relación a la infusión Perkins y Swartz tratan este tema en el libro TeachThinking. Isuues and Aproaches (Enseñar a Pensar. Cuestiones y Enfoques). Pero se puede encontrar numerosa bibliografía sobre el tema en:

Perkins, desarrolló Knowledge as Design (1986)y en una revision posterior sobre la importancia de un aprendizaje reflexivo en Smart Schools (1992) (Escuelas Inteligentes).

Perkins y otros autores, han desarrollado los programas Connections (Miriam &Tishman, 1988; Perkins et al., in press; Tishman, 1991).

Swartz ha contribuido con el desarrollado de lecciones de infusión en Addison-WeslyScience (1989).

Swartz y Parks han desarrollado también el programa Infusing Critical and Creative Thinking in to Content Instruction (1992), que incluye manuales para maestros de primaria y profesores de secundaria.

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Robert Swartz  es filósofo. Doctor y profesor emérito de la Universidad de Massachusetts, en Boston, lleva más de treinta años investigando,  en una estrecha colaboración con un gran número de docentes e investigadores internacionales, sobre cómo enseñar a pensar a los alumnos , habiendo publicado numerosos libros sobre este tema. Ideólogo  del método Thinking Based Learning (TBL)  y es considerado uno de las personalidades más influyentes en el ámbito de la educación mundial.   También es director del Centro para la Enseñanza del Pensamiento (The Center for Teaching Thinking, CTT),  organización educativa que ofrece talleres, programas de desarrollo profesional y recursos didácticos para escuelas y universidades interesadas en introducir el pensamiento crítico y creativo en su currículo, con sede permanente en España.