Semana muy universitaria, entre clases como profesora y clases como alumna… aprendiendo, imprescindible siempre, y es que no podemos dejar de aprender. Lo comentábamos con Alba, una compañera profesora en la universidad, que me ha hecho feliz esta semana al aparecer en la universidad con mi libro ¡Vamos! para pedirme que se lo dedicara y contándome que en la librería de Puerto Venecia en Zaragoza le habían dicho que habían tenido que volver a pedir el libro varias veces.

Me cuenta Alba que ella está también formándose en temas nuevos, que siente curiosidad por otros ámbitos y coincidimos en muchos de nuestros intereses. Ambas nos especializamos en finanzas en la universidad, pero no podemos dejar de explorar nuevos mundos… y es que resulta casi inevitable estar en ‘Beta permanente’.

Es curioso como este término ha entrado a formar parte de nuestro vocabulario. Como sabes, «beta» es una forma de referirse a una de las fases de desarrollo de software, en concreto, al momento en el que se lanza una nueva versión, para probarla, recoger feedback y hacer modificaciones. Cuando hablamos de «beta permanente», nos referimos a ese estatus en el que algo no está terminado, no es todavía una versión definitiva, sino que se encuentra en evolución.

Supongo que no se trata de estar permanentemente en pruebas, eternamente «en proceso… pero, por supuesto, que vivimos unas épocas de cierta estabilidad, que no duran mucho, y pasamos enseguida a una etapa de transición… de evolución hacia un siguiente estado.

Necesitamos aprender para adaptarnos a los cambios que se van produciendo constantemente a nuestro alrededor.

No es solo que cambie la tecnología, es que el impacto de los cambios llega a toda nuestra vida. Y no lo digo en sentido metafórico, es en sentido real. El impacto en nuestra vida es tal que nuestra esperanza de vida aumenta año a año.

CIEN AÑOS

Vamos a vivir diferente: una vida de 100 años

Extracto de mi libro ¡Vamos!

Nuestra esperanza de vida se alarga cada año que pasa en 3 meses. Eso significa que cada 4 años tu esperanza de vida se ha incrementado en 1 año. Así, cuando yo nací tenía una esperanza de vida que no llegaba a 80 años y hoy mi esperanza de vida es 85 años (y aumentando).

¿Qué implicaciones tiene el hecho de vivir más años? Muchísimas. El esquema de vida que hemos tenido en las últimas generaciones se está modificando de forma clara. El patrón de vida que seguía una persona con una esperanza de vida de 75 años era:

Una etapa infantil y adolescente en la que la persona se dedicaba básicamente a formación.

La etapa de vida adulta entre 18 y 65, en la cual se desarrollaba el período de trabajo.

La etapa de vejez y jubilación, a partir de los 65 años.

Los estudios nos muestran actualmente que la esperanza de vida camina inexorablemente hacia los 100 años. Los niños nacidos a partir de 2015 tienen una probabilidad superior al 50% de vivir más de 105 años.

La vida de las personas no se va a poder organizar del mismo modo que se estructuraba para una vida de 75 años.

Lynda Gratton y Andrew Scott han analizado en profundidad el impacto de la vida de 100 años en su libro The 100-Year Life. Living and Working in an Age of Longevity1 y señalan que nos encontramos en medio de una extraordinaria transición, por lo que debemos empezar a pensar en tomar algunas decisiones para aprovechar al máximo esta vida de 100 años. Es cuestión de hacer que estos 100 años sean un regalo de tiempo y no un problema.

Los autores señalan que la gente va a trabajar hasta bien entrados los 70’s o los 80’s, en trabajos nuevos y que deberán desarrollar nuevas habilidades, para adaptarse a los nuevos tiempos. Será necesario trabajar más años y cambiar más veces de trabajo porque, lógicamente, deberemos financiar más años de jubilación.

MÁS TIEMPO

Ser joven más tiempo

Sin embargo, destacan que el hecho de vivir más años no va a significar una vejez más larga, sino que implicará ser joven durante más tiempo. De hecho, si comparamos a una persona adulta de cualquier edad con una persona de la misma edad de otra época anterior, observaremos que es visiblemente más joven. Las frases del tipo «los 40’s son los nuevos 30’s» se han popularizado en los últimos años.

Los avances en medicina y en cuidados personales permiten a las personas mantenerse jóvenes durante más tiempo.

Más allá del cuidado físico, vivir una vida feliz y productiva de 100 años dependerá de las elecciones racionales que tomemos a lo largo de nuestra vida. Debemos ser conscientes de que vivir más años va a requerir decidir cómo quieres que sea tu vida y, en base a ello, invertir tu tiempo y tu dinero en aquello que te va a resultar necesario para conseguirlo.

Gratton y Scott destacan que son especialmente importantes las decisiones relativas a lo que denominan activos productivos, activos vitales, activos transformacionales y activos tangibles.

ACTIVOS PRODUCTIVOS

Invertir en activos productivos

Se incluyen en este grupo aquellos activos intangibles que nos van a servir para generar ingresos de un mejor modo, que suponen una mejora en la ‘productividad personal’ y en las expectativas de carrera profesional y de renta. Los activos productivos son:

Conocimientos y habilidades

La educación es, sin duda, la inversión más rentable. Como indica el premio Nobel James Heckman «es más rentable invertir en párvulos que en bolsa». Por este motivo, va a ser normal que las personas utilicen parte de estos años adicionales de vida para realizar estudios de postgrado. En esta categoría no incluyen solo a los conocimientos, sino también a las habilidades, que están adquiriendo una importancia creciente.

Relaciones con otras personas

El conocimiento y las habilidades parecen ser aspectos individuales. Para convertir los conocimientos en algo productivo, es necesario el juego de equipo. Las relaciones con otras personas son cruciales en nuestro desempeño. Construir nuestro «capital social» es un activo importante que toma su tiempo: dedicar horas a construir relaciones con gente con la que tenemos puntos en común y a mantener conversaciones en el mundo 1.0 con ellas.

Marca personal

La marca personal es enormemente importante para posicionarnos en este mundo actual y debe estar basada en los conocimientos y habilidades específicos de cada persona, debe distinguirnos dentro de la multitud. Gestionar una marca personal sólida y creíble es algo que lleva tiempo, pero que tiene el retorno de ofrecer a los demás credibilidad.

ACTIVOS VITALES

Invertir en activos vitales

En este grupo incluyen aquellos activos intangibles que ayudan a las personas a sentirnos realizadas, motivadas y positivas.

Salud y fitness

Se han convertido en aspectos valiosos para una vida más larga. Es necesario mantener la forma física para el buen funcionamiento del cerebro, puesto que está demostrado que el ejercicio físico es un factor muy importante para evitar el deterioro mental. Aunque no se sabe con exactitud el por qué, se apunta a que puede ser debido a la mayor oxigenación del cerebro o la estimulación del crecimiento de hormonas.

Vida equilibrada

La antítesis de la vitalidad es el estrés. Por ello, es necesario buscar una vida sin estrés, algo que en muchas ocasiones pasa por conseguir un flujo emocional positivo entre la vida personal y la vida profesional.

Amistades regenerativas

Nuestro ‘capital social’ también es importante en el grupo de activos vitales. Un entorno de amigos cercanos positivos nos ayuda a mantenernos sanos y contribuye a nuestro bienestar vital. Como demuestran estudios realizados en Harvard, las personas que están conectadas a otras son más vitales, con más energía y más positivas que las que se encuentran aisladas, ya sabes… la importancia de los abrazos.

ACTIVOS TRANSFORMACIONALES

Invertir en activos transformacionales

En una vida que se alarga de forma significativa, la etapa de educación terminará más tarde, puesto que será necesario adquirir más conocimientos y desarrollar más habilidades. Ello ofrece la oportunidad de desarrollar una mayor especialización y de evitar la obsolescencia tecnológica.

La educación y formación será fundamental en la vida de 100 años, puesto que es la que nos dará armas para afrontar cada una de las etapas de transición que iremos experimentando. Viviremos etapas de transición a las que nos veremos forzados y otras transiciones serán deliberadas, voluntarias.

Los activos transformacionales son aquellos que nos ayudan a incrementar el éxito de las transiciones y que reducen la incertidumbre y los costes del cambio.

Autoconocimiento

Es la base para determinar tu identidad. Entiendes y aprendes sobre ti mismo mejor cuando estás preparado para recibir feedback.

Redes de contactos

Los grupos de referencia son básicos en este grupo de activos también. Tener varios grupos de referencia, amplios y diversos ayuda en cualquier proceso de cambio. En muchas ocasiones, puede ser más importante a quién conoces que lo qué conoces.

Nuevas experiencias

Lcombinación de autoconocimiento y de tener grupos de relaciones diversos es la base para la transformación. Pero la transformación requiere acción, estar dispuesto a experimentar, a probar nuevas experiencias y no temer a los cambios, llegar a conseguir sentirse a gusto con la ambigüedad.

ACTIVOS TANGIBLES

Invertir en activos tangibles

Finalmente, debemos tener en cuenta también los activos tangibles como bienes que serán necesarios a lo largo de la vida. La descripción de este tipo de activos es sencilla: incluyen los ‘activos monetarios’ y los ‘bienes materiales como la vivienda’. Para estar preparados para afrontar las distintas fases de transformación y para la época de jubilación, es obvio que es necesario ahorrar.

DE OTRO MODO

Afrontar la vida de otro modo

El mundo ha cambiado y no parece querer dejar de hacerlo. Los cambios han impulsado una transformación en el mundo laboral: las profesiones están cambiando y se necesitan nuevas habilidades. Pero es que estos cambios van más allá y transforman también nuestra vida.

Reflexionar sobre las implicaciones que tiene el hecho de que la vida se alargue hasta los 100 años me parece tremendamente interesante, y necesario. Nos guste o no, no vamos a vivir con el mismo patrón de vida de generaciones anteriores y es necesario ser conscientes de ello.

El libro me encantó, y aún más comprobar que muchas de sus recomendaciones son temas que ya tengo muy en mente, es importante tener en cuenta aspectos económicos, por supuesto, pero lo que pone en primer lugar es la educación, que es la inversión más rentable –algo que no me canso de repetir–, el dedicar tiempo a cuidarte, llevar una vida equilibrada y recordar que resulta vital invertir en nuestro «capital social», dedicar tiempo a nuestr@s amig@s y seres queridos, necesitamos muchos abrazos cada día para sentirnos bien… En definitiva, vamos por el buen camino. De todo eso se trata a la hora de prepararnos para una vida de 100 años.

Yo sigo aprendiendo cosas nuevas, ilusionándome con nuevos proyectos, cenando con amigos, terminando mi nuevo libro y ahora mismo, sintiéndome tremendamente feliz por ello… hay quién opina que ya no tengo edad para estas cosas y, sin embargo, yo estoy segura de que es justo lo que debo hacer. Cuestión de actitud.

Una vida de 100 años va a requerir acostumbrarte a estar en Beta permanente.

Todo va cambiando, aunque no quieras.

Dicen que ‘más vale malo conocido’…

pero yo creo que lo mejor es todo lo bueno que nos queda por conocer

es cuestión de conformarte menos

y de atreverte más.

Hoy, una canción de mis canciones favoritas

Everybody is changing

You’re aching, you’re breaking

and I can see the pain in your eyes

say everybody’s changing…

and I don’t know why


1 The 100 year life, Lynda Gratton, Andrew Scott (2016).

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Investigadora y divulgadora en Educación e Iniciativa Emprendedora. Compagina la actividad docente en ESADE como colaboradora académica y tutora en asignaturas de Entrepreneurship con su trabajo de investigación de Doctorado sobre Educación e Iniciativa Emprendedora. Ello le permite investigar y adquirir conocimientos en estos ámbitos para colaborar con personas e instituciones a potenciar el espíritu emprendedor a través de cursos, conferencias, artículos y publicaciones Es licenciada en Administración y Dirección de Empresas y MBA por ESADE. Máster en Auditoría y Control de Gestión por la UdL. Máster en Gestión Ambiental por la Universidad de Barcelona. Doctoranda en Economía de la Educación. Convencida de la importancia de promover la iniciativa emprendedora… porque el futuro lo construimos hoy.